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La Comisión de la ONU insta a ampliar el último corredor de ayuda al noroeste de Siria, mientras Rusia amenaza con cerrarlo

Niños en un campo de refugiados en Idlib, Siria, diciembre de 2020 [Muhammed Said/Anadolu Agency].

Una comisión de las Naciones Unidas ha instado a que continúe la ayuda humanitaria a través del último paso fronterizo oficial hacia el noroeste de Siria, mientras Rusia vuelve a amenazar su existencia.

En una declaración emitida el jueves, el presidente de la Comisión de Investigación de la ONU sobre Siria, Paulo Pinheiro, afirmó que "es una abominación moral que una resolución del Consejo de Seguridad [de la ONU] se considere necesaria para facilitar la ayuda transfronteriza ante las constantes violaciones -por parte del Gobierno de Siria y otras partes- de sus obligaciones en virtud del derecho internacional de permitir y facilitar la ayuda humanitaria a los civiles necesitados".

Tras el cierre de otros tres pasos fronterizos oficiales hacia el noroeste de Siria en 2020, el paso de Bab al-Hawa es el último que permanece abierto para el paso de la ayuda humanitaria. Rusia y China -como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU- han intentado y amenazado repetidamente con cerrar ese último paso, pero el año pasado y a principios de este año se alcanzaron acuerdos para mantenerlo abierto, permitiendo sucesivas prórrogas de seis meses del mandato.

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La próxima votación para la decisión del CSNU sobre el destino del cruce está prevista para el 10 de julio, y la comisión de la ONU ha declarado que sería un "fracaso de primer orden" si se cierra el cruce. Se espera que Moscú y Pekín hagan sus habituales amenazas de vetar la ayuda transfronteriza a la provincia de Idlib, controlada por la oposición, mientras los Estados occidentales tratan de mantenerla.

La semana pasada, el enviado adjunto de Rusia ante la ONU, Dmitry Polyansky, indicó una medida de este tipo cuando declaró que no creía que hubiera motivos para seguir enviando ayuda a Idlib. Los críticos de la postura rusa y china les acusan de politizar la cuestión de la ayuda humanitaria cuando ésta debe proporcionarse a las poblaciones necesitadas independientemente de quién controle el territorio.

Mientras crece la disputa, la situación humanitaria en Idlib -donde millones de habitantes están desplazados por la actual guerra civil siria y viven actualmente en campamentos en condiciones inadecuadas- no hace más que empeorar. Según la comisión, 4,1 millones de personas en la provincia dependen de la ayuda para cubrir sus necesidades básicas, y el 80% de ellas son mujeres y niños.

Además, 2,4 millones de personas de la región reciben directamente ayuda a través de los esfuerzos transfronterizos permitidos por el Consejo de Seguridad de la ONU mensualmente, lo que lleva a la comisión a calificar el último paso fronterizo como un "salvavidas".

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