Portuguese / Spanish / English

Oriente Medio cerca de usted

Tras un año en el poder, el gobierno de Israel podría verse obligado a renunciar

El primer ministro israelí Naftali Bennett y el ministro de Asuntos Exteriores israelí Yair Lapid durante la reunión semanal del gabinete del gobierno israelí en los Altos del Golán el 26 de diciembre de 2021. [Prensa del Gobierno israelí (GPO) - Agencia Anadolu]

Las sesiones de verano de la Knesset israelí comenzaron hace unos días y también el debate interno sobre el futuro del gobierno y su destino, en medio de las amenazas de la oposición de derrocarlo. Esto ha suscitado más disputas internas en el seno del gobierno y ha creado obstáculos adicionales para su estabilidad, lo que puede allanar el camino para un anuncio anticipado de un nuevo ciclo electoral.

Los partidos israelíes afirman que el mayor reto al que se enfrenta la coalición no es sólo su minoría de 59-60 en el gobierno, sino que la apertura de la sesión de verano en la Knesset ha demostrado que es más frágil que cuando juró su cargo hace menos de un año. Al mismo tiempo, aumentan los enfrentamientos entre los miembros de la coalición de gobierno.

Mientras el primer ministro Naftali Bennett atraviesa un estado de inestabilidad, el primer ministro suplente y ministro de Asuntos Exteriores, Yair Lapid, trabaja frenéticamente para apagar los fuegos ardientes y poner fin a la crisis con los palestinos en relación con la mezquita de Al-Aqsa. Esto está ocurriendo junto con la publicación de varias declaraciones agresivas desde dentro de la coalición, que todas apuntan a la celebración de elecciones anticipadas. Sin embargo, se trata de saber quién derribará el gobierno, quién lo dirigirá en la campaña electoral y si los dos, Bennett y Lapid, entrarán en un estado de conflicto de intereses.

Poco después de que la coalición israelí derrotara a la oposición al comienzo de la sesión de verano de la Knesset, algunos empezaron a decir que el gobierno de Bennett había llegado a su fin y que ahora se está preparando para unas nuevas elecciones, a la luz de la secuencia de acontecimientos en la mezquita de Al-Aqsa, que ha provocado una tormenta dentro de la coalición gubernamental. Los dirigentes del gobierno hablaron de la necesidad de cooperación parlamentaria con la Lista Conjunta, dirigida por los diputados árabes Ayman Odeh y Ahmed Tibi, y no descartaron la posibilidad de que su voto diera al gobierno una red de seguridad en la Knesset. Esto, sin embargo, aumentaría la presión de la derecha dentro del gobierno y podría empujar a más miembros de la derecha a unirse a los que recientemente han abandonado el gobierno de coalición.

Además, existe una batalla secreta entre Lapid y Bennett sobre el destino del puesto de primer ministro. Si las cosas se mantienen como están, Lapid asumirá el cargo en noviembre de 2023, pero en el caso de que el gobierno de coalición se pliegue, y comiencen los preparativos para las nuevas elecciones, Lapid asumirá esta tarea durante los tres meses de las elecciones y la formación del nuevo gobierno, pero esto provocaría un estado de caos, discordia y problemas internos.

LEER: Israel representa la cara más fea del colonialismo brutal

Los israelíes concluyen que si el gobierno se estabiliza durante las próximas semanas y logra continuar a pesar de todo lo que está sucediendo, entonces Lapid y Bennett pueden lograr superar sus intereses en conflicto. Sin embargo, si el escenario político sigue siendo testigo de sucesivos cambios, entonces la batalla secreta entre ambos sobre quién dirigirá el gobierno puede acercarlo a su fin, y su asociación puede disolverse.

Ya no es un secreto que en los círculos políticos israelíes prevalecen los llamamientos a la celebración de elecciones anticipadas, a pesar de que apenas ha transcurrido un año desde la toma de posesión del actual gobierno. La coalición se ha vuelto frágil tras la dimisión de su presidenta, Idit Silman, y su paso a la oposición. Su fragilidad se debe a la serie de desafíos. A medida que pasan los días, aumentan las tensiones en el gobierno, lo que incrementa las especulaciones sobre la inminencia de las elecciones, así como las valoraciones israelíes de que el gobierno está a punto de colapsar.

Al mismo tiempo, el gobierno se enfrenta a una serie de retos económicos y de seguridad, especialmente a la luz de las recientes operaciones de la guerrilla palestina.

La oposición ha explotado la situación sobre el terreno con los palestinos, calificando al gobierno de fracaso por su gestión de la situación, y acusándolo de someterse al chantaje y rendirse a las exigencias de la Lista Árabe Unida, encabezada por Mansour Abbas, e intentar complacerlo para que pueda volver al gobierno de coalición.

También se teme que se produzca una nueva crisis interna, debido al deseo de los miembros de mostrar sus logros ante sus electores, incluso a costa de sus socios de coalición.

El gobierno puede enfrentarse a un problema a la hora de intentar que las leyes sean aprobadas por la Knesset, pues ya no tiene mayoría. En consecuencia, tendrá dificultades para aprobar el presupuesto y otros proyectos de ley que le ayuden a gobernar. Bennett anunció que se había llegado a un acuerdo entre los miembros de la coalición para que trabajasen juntos para mantener el gobierno y no caer en las elecciones y el caos en este momento tan delicado.

El frágil gobierno de Bennett está sometido a una gran tensión como consecuencia de la situación política, el partidismo israelí, además de la tensión de seguridad con los palestinos. No está claro si su coalición será capaz de resistir todas estas tormentas.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

Categorías
ArtículosArtículos de OpiniónIsraelOriente MedioPalestinaRegiónSmall Slides

Mantente [email protected]

Subscríbete para recibir nuestros boletines