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Las masacres de civiles sirios no deben quedar impunes

Manifestantes en Londres se reúnen en Trafalgar Square, en el centro de Londres, en una vigilia con velas para condenar las masacres y ataques en Alepo sobre civiles sirios en Reino Unido el 20 de diciembre de 2016. [Isabel Infantes/Agencia Anadolu]

La reciente revelación de otra horrible masacre cometida por las fuerzas leales al régimen sirio ocupó momentáneamente los titulares antes de desaparecer. La masacre de Tadamon tuvo lugar en 2013, cuando al menos 288 civiles fueron asesinados, entre ellos siete mujeres y doce niños. La infame matanza de 41 civiles, en su mayoría sirios más algunos refugiados palestinos, fue grabada en vídeo. Se ha confirmado la muerte de algunos jóvenes que llevaban años desaparecidos después de que sus familias vieran las imágenes de los disparos. Algunas familias estaban asqueadas, pero aliviadas de que hubieran muerto rápidamente en lugar de soportar una muerte lenta bajo tortura en una de las tristemente célebres cárceles de Bashar Al-Assad.

¿Por qué se produjo esta masacre y quién es el responsable? La autenticidad de las pruebas de que tuvo lugar está fuera de toda duda gracias al fantástico trabajo de los investigadores Ugur Umit Ungor y Annsar Shahoud. Está claro que su informe ha alarmado al gobierno de Damasco, que se apresura a negar la responsabilidad y a anunciar aún más (aunque todavía muy pocos) indultos para los "terroristas".

Hay muchas pruebas que demuestran que la Mukhabarat -policía secreta- de Siria no actúa sola; siempre sigue órdenes. El sistema Baath de Siria tomó de los nazis y de la Unión Soviética su obsesión por la documentación y las jerarquías, por lo que hay pruebas sustanciales que demuestran que los actores deshonestos son extremadamente raros; que todos los asesinatos en masa fueron firmados por altas figuras del régimen. Hay que rechazar cualquier intento de desviar la culpa a un funcionario de menor rango, ya que sencillamente no ocurre; siempre siguen órdenes de arriba.

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Amjad Youssef ha sido identificado como el oficial sirio que está detrás e involucrado en la masacre de Tadamon. Las imágenes de vídeo le muestran disparando a civiles desarmados a quemarropa, por lo que es ciertamente culpable, pero seguía órdenes de un régimen que ha sido culpable de crímenes sistemáticos durante décadas, mucho antes del inicio del levantamiento sirio. Las masacres de Hama, Tadmur y Houla; la masacre con armas químicas de Ghouta; y los más recientes ataques rutinarios y sostenidos contra hospitales son sólo algunos ejemplos de la forma en que el régimen ha adoptado un enfoque metódico para infligir muerte y destrucción al pueblo de Siria con el fin de aterrorizarlo para que se someta. Simplemente deben aceptar su destino bajo Assad, o de lo contrario...

El presidente sirio Assad intenta borrar sus crímenes de guerra de cara a las elecciones - Caricatura [Sabaaneh/Monitor de Oriente].

La comunidad internacional hizo la vista gorda ante todos estos ejemplos. De hecho, Rusia e Irán optaron por ayudar a Assad, el primero proporcionando armas, apoyo aéreo y cobertura diplomática, mientras que el segundo proporcionó hombres para luchar junto a los militares sirios y diversas milicias.

La culpa también es de los llamados "Amigos de Siria", que durante años hablaron de boquilla pero nunca hicieron nada más concreto. Lo máximo que algunos pudieron hacer fue aceptar refugiados sirios, e incluso cuando lo hicieron, en realidad acogieron a muy pocos y luego actuaron como si estuvieran haciendo un enorme favor a los sirios al hacerlo. Las líneas rojas de Obama no significaron nada y otros Estados que criticaron a Assad y pidieron su destitución no hicieron ningún intento real de presionar o castigar a Rusia por su apoyo de la forma en que los vemos actuar hoy contra Moscú por su invasión y guerra en Ucrania.

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Cada nueva revelación de la brutalidad del régimen sirio es horrible, pero no debemos escandalizarnos demasiado, porque ya hemos visto pruebas tan contundentes antes. La filtración de los archivos de César hace unos años y el informe de la OPAQ que confirma que el régimen de Assad utilizó armas químicas en Douma en abril de 2018 demuestran que este es un gobierno que actúa con impunidad y no tiene vergüenza. Las pruebas de estos incidentes son condenatorias, pero en última instancia es la comunidad internacional la que tiene las manos manchadas de sangre. La inacción es una opción deliberada, y la falta de apoyo al pueblo sirio no se olvidará. Los sucesos de Mariupol y Bucha, en Ucrania, son espeluznantes para el pueblo ucraniano, pero ellos también comprenderán pronto que las palabras de la comunidad internacional no significan nada.

La masacre de Tadamon (que, irónicamente, fue filmada por los propios criminales y se hizo viral en las redes sociales) no fue un incidente aislado; fue una demostración del terror sistemático infligido por el régimen sirio a sus propios ciudadanos. Tiene que ser visto como tal, y las generaciones futuras harán referencia a él como un capítulo particular y espeluznante de la historia siria.

Los defectos fundamentales inherentes al Consejo de Seguridad de la ONU y el veto ejercido por sus miembros "permanentes" deben ser rectificados, porque Assad seguirá protegido y podrá actuar con impunidad mientras tenga el apoyo de Rusia. Está claro que el sistema no sirve para nada.

Por desgracia, Siria no es signataria del Estatuto de Roma, lo que significa que no puede ser remitida a la Corte Penal Internacional (a menos que el Consejo de Seguridad de la ONU la remita, lo que Rusia veta), pero los crímenes del régimen no pueden quedar impunes. La creación de un tribunal sirio para investigar, juzgar y hacer responsable al régimen de sus atrocidades debe ser considerada, pero requerirá una seria voluntad política de otras naciones. Si ese apoyo se produce, donde hay voluntad, hay un camino. Assad debe saber que sus días están contados y que se hará justicia.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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Zaki Kaf Al-Ghazal es el encargado de Comunicación de la Asociación de Sirios de Yorkshire.

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