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El Banco Central de Irak está ayudando a Irán a eludir las sanciones de Estados Unidos y a financiar la Fuerza Quds

Banco Central de Irak, 9 de agosto de 2017 [Wikipedia].

La agencia de noticias saudí Al-Arabiya informó en febrero de que Irak -más concretamente el Banco Central iraquí- ha desempeñado un papel importante a la hora de ayudar a Irán a eludir las sanciones de Estados Unidos, proporcionándole así los medios para seguir financiando la Fuerza Quds, etiquetada como grupo terrorista por Washington. La Fuerza Quds forma parte del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y lleva a cabo sus misiones más allá de las fronteras del país.

Uno de los miembros más notables de la Fuerza Quds era el general Qasem Soleimani, que murió por un ataque aéreo estadounidense ordenado por el ex presidente Donald Trump. La noticia del asesinato de Soleimani resonó en todo el mundo; Irán condenó el ataque y Estados Unidos y sus aliados lo aclamaron como un paso hacia la reducción e incluso la eliminación de la influencia regional negativa de Irán.

Sin embargo, está claro que el mero hecho de cortar lo que muchos pueden haber percibido como la cabeza de la serpiente hizo poco para disuadir las ambiciones de Irán en Irak y más allá. Según Al-Arabiya, poco después de la muerte de Soleimani, Irak se preocupó por las sanciones que Estados Unidos había impuesto a Irán.

A medida que Irán inicia las conversaciones para un nuevo acuerdo nuclear con EE.UU. bajo la dirección del presidente Joe Biden, estas afirmaciones se hacen más evidentes. Hace dos años, Al-Arabiya reveló que el Banco Central estaba presionando a los bancos privados de Irak para que abrieran cuentas de crédito con el fin de que Irán exportara petróleo, gas y otros productos básicos a Irak. Muchos de los propietarios de estos pequeños bancos eran de origen iraní.

Todo el proceso es una complicada mezcla de engaños y de evasión de las sanciones, pero ha permitido a Irán seguir proporcionando financiación a la Fuerza Quds, así como a otros intereses que tiene dentro y fuera de Irak. Una vez que los intermediarios locales -los bancos privados- convierten los dinares iraquíes en dólares, los fondos pueden transferirse fuera del país utilizando otros bancos y oficinas de cambio.

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Al seguir recibiendo fondos, ha quedado claro que la Fuerza Quds no ha sido desmantelada, ni siquiera ha sido gravemente obstaculizada en sus actuales esfuerzos por crear inestabilidad en Oriente Medio e Irak.

Cabe destacar que el embajador de Irán en Irak desde 2017 ha sido Iraj Masjedi, un antiguo comandante de la Guardia Revolucionaria. Aunque puede haber habido alguna esperanza de que un cambio a este nivel beneficie al pueblo iraquí, especialmente a la luz de la determinación del presidente Trump de eliminar a Soleimani, poco ha cambiado durante los últimos dos años desde su asesinato.

Irán parece mostrar ahora su determinación de seguir presionando sus intereses en toda la región al nombrar al sustituto de Masjedi, Mohammad Kazem Al-Sadeq. Ha sido asesor del embajador saliente y es también un antiguo comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria.

Aunque Al-Sadeq nació en Irak y su dialecto es natural y autóctono de la región, se cree que era muy cercano a Soleimani y sigue estando en la lista de terroristas de Estados Unidos. Está sancionado desde octubre, cuando el gobierno estadounidense etiquetó a los Guardias Revolucionarios como entidad terrorista extranjera porque, según alegó, era responsable de la muerte de más de 600 militares estadounidenses.

El nombramiento de Al-Sadeq se produce en un momento en que las negociaciones entre Estados Unidos e Irán pueden ser tensas. Se están celebrando en Viena, e Irak se considera desde hace tiempo una moneda de cambio para ambos gobiernos. Arabia Saudí e Irán también están hablando, en Bagdad.

Desde 2003, Irán es conocido por nombrar embajadores en Irak que tienen experiencia y conexiones militares, más que vínculos políticos. Esto ha sido claramente un movimiento estratégico, ya que los intereses diplomáticos de Irán, especialmente en relación con Irak, han sido mínimos. Su objetivo constante ha sido crear trastornos y caos para llevar a cabo la propia agenda de Teherán, incluso si eso significa que los iraquíes sufren.

El expediente iraquí, por tanto, seguirá firmemente en manos de la Fuerza Quds, ya que otros miembros del personal de la embajada iraní en Irak también están afiliados a ella. De hecho, según el analista político Qusay Mahbouba, de Al-Monitor, esto será así al menos durante los próximos cinco años. "Hay intersecciones entre el Ministerio de Inteligencia de Irán y el CGRI sobre las áreas de influencia en Irak", señaló.

Cuando vemos la forma en que el Banco Central de Irak ha manipulado los sistemas bancarios para financiar la Fuerza Quds de Irán, y con la determinación de nombrar a hombres estrechamente afiliados a esta unidad militar en particular, se hace evidente que Irán continuará presionando su agenda sobre Irak, Siria y más allá. Dependiendo de cómo vayan las conversaciones entre Irán y Estados Unidos y Arabia Saudí, está claro que Teherán seguirá avanzando en esta línea sin importar el coste porque, al fin y al cabo, seguirá encontrando formas de sortear los obstáculos que otros le pongan en el camino.

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Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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Leila Hamedani es analista política independiente especializada en las relaciones bilaterales entre Oriente Medio y la UE. También colabora con Scoop NZ.

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