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El exilio interno de los detenidos egipcios

Policías haciendo guardia en la prisión de Borg el-Arab, cerca de la ciudad egipcia de Alejandría, el 20 de noviembre de 2019 [MOHAMED EL-SHAHED/AFP vía Getty Images].

Cientos de detenidos en las numerosas cárceles de Egipto se despertaron la semana pasada con la decisión arbitraria de las autoridades penitenciarias de trasladarlos a otras prisiones muy alejadas de sus hogares. Han sido enviados al exilio interno.

La Prisión de Seguridad Suprema de Gamasa fue la más afectada, con más de 100 detenidos exiliados por las autoridades sin previo aviso. No se dieron razones para esta decisión arbitraria e injusta.

El exilio de los detenidos es una frase adaptada de la conocida serie de televisión palestino-siria, The Palestinian Exile, que encarnaba el sufrimiento del pueblo palestino tras la Nakba, y mostraba cómo miles de familias palestinas sufrían una vida de asilo, campos y exclusión forzosa de su patria.

En las cárceles egipcias, el exilio no significa abandonar la patria. Es un nivel horroroso de opresión e injusticia que se ha impuesto bajo el gobierno de Abdel Fattah Al-Sisi durante los últimos ocho oscuros años. El exilio de los detenidos significa básicamente exiliar a los presos detenidos injustamente, sacándolos de la prisión que conocen y despojándolos de todas sus pertenencias. Se les lleva por la fuerza a un vehículo que les lleva a un viaje hacia lo desconocido.

En Egipto, se supone que las leyes regulan los lugares y las condiciones de detención. Si estás en prisión preventiva, la ley egipcia obliga a la Autoridad Penitenciaria a colocarte en la cárcel más cercana a tu lugar de residencia. Así, por ejemplo, si eres un detenido de la gobernación de Alejandría, estarás recluido en Wadi Natrun o Burj El-Arab, o si eres de Damietta, estarás en la prisión de Gamasa, y así sucesivamente.

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Lo que ha sucedido es que la Autoridad Penitenciaria ha exiliado a varios detenidos de Gamasa y los ha colocado en Minya y otras prisiones, como Al-Wadi Al-Gadid, a cientos de kilómetros de sus hogares.

La distancia entre la gobernación de Damietta, por ejemplo, y la de Minya es de unos 600 km, lo que supone un viaje de 6 horas en coche. Si los visitantes no tienen coche y tienen que viajar en transporte público, pueden tardar entre 7 y 8 horas. Esto es un tormento y una angustia más para las familias de los detenidos.

La tristemente célebre prisión de Escorpio en El Cairo, Egipto - Caricatura [Sabaaneh/MonitordeOriente].

El exilio de los detenidos contiene muchos aspectos de tortura para ellos y sus familiares. Los detenidos tienen que volver a pasar por las dificultades de un nuevo entorno y condiciones; es como el comienzo de otra condena, con una celda diferente, guardias diferentes y más interrogatorios, torturas e insultos. También tienen que adaptarse a la nueva forma de trabajar de la prisión. Esta inestabilidad les pone en tensión y les da miedo. Todo esto se suma a su sufrimiento original, la falta de libertad y de justicia en una detención política impuesta por el régimen golpista de El Cairo.

Las familias de los detenidos no sufren menos que el detenido que ha sido exiliado. Las esposas y las madres tienen que buscar en las listas de nombres que los abogados y los activistas de los derechos humanos publican cada día para conocer la suerte de sus maridos e hijos. ¿Se ha exiliado? ¿A qué prisión ha ido? ¿Está cerca o lejos?

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Entonces comienza la segunda etapa de sufrimiento, que es calcular la distancia a la nueva prisión. ¿Cómo iremos a visitarla? ¿Se permiten las visitas? ¿Tomamos un taxi? ¿Cuánto cuesta? ¿Quién puede soportar un viaje de varias horas? ¿Le preparamos comida? ¿La comida viaja bien? Y lo más importante, ¿nos permitirán visitarlo una vez que hayamos llegado? Esto último dependerá de la humanidad de un funcionario de prisiones a menudo inhumano, que podría realizar registros inmorales e intrusivos a los visitantes, sin garantía de que se permita la visita al final del proceso.

El exilio de los detenidos es un nuevo crimen contra los detenidos y sus familias que se añade al sucio historial del régimen egipcio. Es necesario darlo a conocer a lo largo y ancho del país para que se ejerza presión sobre el régimen de El Cairo hasta que se ponga fin a sus numerosas y atroces violaciones de los derechos humanos, especialmente de los detenidos.

Este artículo apareció por primera vez en árabe en Arabi21 el 19 de diciembre de 2021

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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