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Los peligros de la era digital: cómo Facebook no protegió a los musulmanes rohingya

Una mujer toma fotos de la Catedral de Nuestra Señora de Arabia en Awali, al sur de la capital de Bahrein, Manama, el 8 de diciembre de 2021 [MAZEN MAHDI/AFP vía Getty Images].

Los refugiados y las víctimas rohingya han demandado a Facebook por 150.000 millones de dólares. Alegan que Facebook desempeñó un papel clave en la brutal represión contra los musulmanes en Myanmar al promover publicaciones contra los rohingya. Según la demanda, este odio en línea se convirtió en violencia en el mundo real.

Como afirma Noam Chomsky, autor de Manufacturing Consent, en esta nueva era digital, Facebook no es sólo una plataforma para compartir conocimientos o redes sociales, sino también un espacio para la manipulación, la persecución y la incitación. El caso y la demanda de los rohingya confirman en gran medida la opinión de Chomsky.

Mientras tanto, esta semana una carta enviada por los abogados a la oficina de Facebook en el Reino Unido muestra la realidad de este caso. En ella se dice que sus clientes y familiares han sido objeto de actos de "grave violencia, asesinato y/u otros graves abusos de los derechos humanos" como parte de una campaña de genocidio llevada a cabo por el régimen gobernante y los extremistas civiles en Myanmar.

En 2019, me reuní con el doctor Maung Zarni para hablar de su libro Ensayos sobre el genocidio de rohingyas en Myanmar (2012-2018). Zarni me contó que había estado siguiendo y documentando las historias del genocidio rohingya como activista de derechos humanos birmano exiliado.

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Abrí la discusión sobre el caso Rohingya de Facebook y le pregunté: "¿Apoya realmente Facebook el genocidio de los rohingya?"

"Facebook actúa en contra de su promesa. Se ha convertido en un medio para aquellos que buscan difundir el odio y causar daño, y las publicaciones se han vinculado a la violencia fuera de línea", respondió con franqueza.

En 2018, Facebook confesó que no había hecho lo suficiente para evitar la incitación a la violencia y la incitación al odio contra los rohingya, la minoría musulmana de Myanmar.

Zarni explicó: "Entendemos que las publicaciones de Facebook no provenían de usuarios de internet cotidianos. Por el contrario, procedían de militares de Myanmar que convirtieron la red social en una herramienta de limpieza étnica, según antiguos militares, investigadores y funcionarios civiles del país".

Al parecer, la campaña en Myanmar se parecía a las campañas de influencia y desinformación online de Rusia antes de las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos. Según el libro Hybrid War: Attack on the West, los grupos de derechos humanos se centraron en el grupo de Facebook "Opposite Eyes", que compartía imágenes de propaganda militar de Myanmar.

Facebook no está ayudando a un importante esfuerzo internacional para establecer la responsabilidad. Esto genera preocupación a nivel mundial, especialmente en lo que respecta al lavado de cerebro de los jóvenes en Myanmar. Como observó la Misión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre Myanmar (IIFFMM) en su informe de septiembre de 2018: "Para la mayoría de los usuarios de entre 16 y 35 años [en Myanmar], Facebook es Internet". El informe también afirma que "Facebook se ha utilizado para difundir el odio" en el país y lamenta que la empresa no haya podido proporcionar información específica del país sobre el discurso de odio en su plataforma.

La manipulación del consentimiento por parte de Facebook sobre la política de genocidio de Myanmar contra los musulmanes rohingya no es nueva ni chocante. La agencia de la ONU para los refugiados llegó a recopilar y compartir indebidamente información personal sobre los refugiados rohingya con Bangladesh, que luego fue compartida con Myanmar para verificar a las personas para su posible repatriación.

Los gobiernos deben aplicar estrictamente las leyes de filtrado en las redes sociales para proteger a sus usuarios.

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Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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Elif Selin Calik es periodista e investigadora independiente. Es colaboradora habitual de publicaciones en TRT World, Daily Sabah, Rising Powers in Global Governance y Hurriyet Daily News. Fue una de las fundadoras del Departamento de Noticias a Fondo de la Agencia de Noticias Anadolu y participó en la COP23 de las Naciones Unidas en Bonn como observadora. Tiene una maestría en Estudios Culturales de la Universidad Internacional de Sarajevo y una segunda maestría en Diplomacia Global de la SOAS, Universidad de Londres.

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