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Detrás del pacto de seguridad AUKUS: una nueva perspectiva sobre la precipitada salida de Estados Unidos de Afganistán

El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, el 13 de septiembre de 2021 [Bing Guan/Bloomberg via Getty Images].

El presidente de Estados Unidos (EE.UU.) Joe Biden ha sufrido un enorme daño de reputación tras el pacto secreto firmado entre Australia, Reino Unido y EE.UU., que se ha conocido por su acrónimo, AUKUS. Mientras el mundo seguía tratando de dar sentido a los acontecimientos en Afganistán, los tres anglófonos presentaron al público el Pacto de Seguridad AUKUS.

AUKUS permitirá a Reino Unido y a Estados Unidos ayudar a Australia a adquirir submarinos de propulsión nuclear. El pacto es considerado por muchos como una maniobra de EE.UU. para contrarrestar el dominio chino en la región del Indo-Pacífico y ha suscitado una serie de preocupaciones y ha enfadado a Francia, a la que Australia concedió inicialmente la licitación.

En 2016, Malcolm Turnbull, entonces primer ministro de Australia, firmó un acuerdo de 50.000 millones de dólares australianos (36.000 millones de dólares) con la empresa Naval Group, en parte propiedad del gobierno francés. A la empresa se le encargó el diseño de una nueva generación de submarinos, conocida como Clase de Ataque en el marco del "Programa de Submarinos del Futuro", previsto para sustituir a la clase Collins.

Cuando se anunció el AUKUS, Francia se enfureció por la decisión de Australia de cambiar de rumbo y retiró a sus embajadores de Australia y Estados Unidos en señal de protesta. Fue quizás el enfrentamiento diplomático más grave de la historia de estos países.

Es probable que AUKUS cree ahora también nuevos recelos en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y en otras plataformas multilaterales en las que estos países colaboran. El nuevo pacto de seguridad entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia es un "insulto a un socio de la OTAN" y el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, está tratando a los aliados de la misma manera que lo hizo su predecesor Donald Trump, según el asesor de política exterior de la canciller alemana Angela Merkel desde hace mucho tiempo.

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La Unión Europea (UE) también ha criticado a EE.UU. y al Reino Unido, diciendo que amenazaron una relación de viejos aliados. Las acciones de Biden en Afganistán y la reciente firma del AUKUS probablemente le aislarán a él y a EEUU de los aliados tradicionales.

El presidente estadounidense ya ha prometido resucitar una serie de tratados, incluidos los Acuerdos de París y el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), una medida que podría volverse en contra de EE.UU. al intentar reposicionarse tras los desastrosos cuatro años bajo el mandato de Trump.

Hay una serie de observaciones que se desprenden de AUKUS, entre ellas, ¿por qué los tres anglófonos -que forman parte de una serie de organismos multinacionales- decidieron actuar en secreto?

Tras salir de la UE, el Reino Unido ha seguido reuniendo apoyos en función de las tribus, firmando el primer acuerdo post-Brexit negociado desde cero con Australia en junio de 2021. Este tribalismo podría crear un entorno preocupante en un momento en el que el mundo necesita solidaridad en una serie de cuestiones urgentes que amenazan al planeta.

AUKUS ampliará aún más las trampas y los peligros del Complejo Industrial Militar. Acuñado por el ex presidente estadounidense Dwight Eisenhower, el término describe una complicada relación entre los políticos y los fabricantes de armas. Eisenhower advirtió que Estados Unidos debía "protegerse contra la adquisición de una influencia injustificada... por parte del complejo militar-industrial", que incluía a miembros del Congreso de distritos dependientes de las industrias militares.

El ex presidente creía que la industria armamentística tendía a promover políticas que podrían no ser las más convenientes para el país (como la participación en la carrera armamentística nuclear), y temía que -si no se controlaba- su creciente influencia, podría socavar la democracia estadounidense.

Crece la preocupación de que la precipitada salida de Estados Unidos de Afganistán haya sido la preparación de una nueva implicación militar en la región del Indo-Pacífico. Lo que lleva a muchos a creer que el Mar de China Meridional será el próximo terreno para el Complejo Industrial Militar. En los últimos años, se ha acusado a Pekín de aumentar las tensiones en territorios en disputa como el Mar de China Meridional.

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Con el nuevo acuerdo, es probable que Australia se aleje de sus vecinos al tiempo que allana el camino en la región del Indo-Pacífico para nuevos actores.

También hay quienes creen que la guerra de Afganistán no ha sido más que provechosa para todas las naciones implicadas. Afganistán fue una incubadora para probar las últimas armas, ya que sus duras llanuras áridas, incluidas las montañas de Kandahar, proporcionaron los terrenos de prueba perfectos para la tecnología militar. Afganistán, argumentan, generó mucho más que los 2 billones de dólares que, según los funcionarios estadounidenses, se perdieron durante la invasión del país.

El mantra político de Biden al iniciar su presidencia era "América ha vuelto". Presentaba nuevos niveles de optimismo en la reactivación del multilateralismo y la diplomacia global. Sin embargo, la forma en que Estados Unidos abandonó Afganistán y el secretismo de AUKUS han hecho mella en esas esperanzas y en la imagen de Estados Unidos.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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