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Egipto: segundo preso político que intenta suicidarse en un mes

Un oficial de policía egipcio entra en la prisión de Tora en la capital egipcia, El Cairo, el 11 de febrero de 2020 [KHALED DESOUKI/AFP vía Getty Images].

Por segunda vez en un mes, otro preso político egipcio, Abdulrahman Tariq, conocido como Mocha, ha intentado suicidarse en la prisión de Tora.

Mocha, que trabaja para el Centro Nedal de Derechos y Libertades, fue detenido en 2013 tras manifestarse contra la ley de protestas.

Fue condenado a tres años de prisión y tres años de libertad condicional, sin embargo aunque fue liberado fue detenido de nuevo en septiembre de 2019 y acusado de unirse a un grupo terrorista y financiar a terroristas.

En marzo de 2020 a Mocha se le concedió de nuevo la libertad condicional, pero no quedó en libertad. Varios meses después se le volvió a conceder la libertad condicional, pero siguió sin ser liberado.

Mocha padece hipertensión esencial y ya había iniciado una huelga de hambre para intentar protestar contra las condiciones de su detención y el hecho de que las autoridades penitenciarias siguieran añadiéndole nuevos casos cuando estaba a punto de ser liberado.

Su hermana Sarah dijo que su hermano había intentado suicidarse para salir de la vida que llevaba en la cárcel.

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Añadió que las autoridades se negaron a ayudarle: "Incluso sus peticiones más sencillas están prohibidas".

En julio, el bloguero Mohamed Ibrahim intentó suicidarse después de que se le negaran las visitas familiares durante 15 meses y de que no se le permitiera el dinero que su familia le enviaba para comprar comida.

Ibrahim, conocido como Mohamed Oxygen, sufrió una sobredosis de somníferos y fue trasladado al hospital, donde ya se ha recuperado.

A Oxygen lo detuvieron en 2018, luego lo liberaron en 2019 y después lo volvieron a detener como parte de la represión de las fuerzas de seguridad tras las protestas de septiembre de 2019.

Su intento de suicidio pone en evidencia las malas condiciones de los centros penitenciarios y de detención de Egipto, donde a los detenidos se les niega regularmente la atención médica.

En marzo, Abdullah Boumediene, de 15 años, de Arish, en el norte del Sinaí, sufrió una sobredosis de pastillas después de pasar tres años alejado de su familia tras haber estado detenido desde los 12 años.

Desde entonces se ha recuperado, pero sigue recluido en condiciones paupérrimas.

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