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¿Por qué teme Israel el boicot de una empresa de helados?

Una heladería "Ben & Jerry's" cerrada en la ciudad israelí de Yavne, a unos 30 kilómetros al sur de Tel Aviv, el 23 de julio de 2021. [AHMAD GHARABLI/AFP vía Getty Images]

El gigante heladero estadounidense Ben & Jerry's anunció la semana pasada que va a dejar de vender sus productos en los territorios palestinos ocupados de Cisjordania y Jerusalén Este. Esta venta, a su juicio, es "incoherente" con sus valores, dijo la empresa en su página web. "También escuchamos y reconocemos las preocupaciones que comparten con nosotros nuestros fans y socios de confianza".

Ben & Jerry's es conocida por posicionarse en temas sociales. Por ejemplo, adoptó una postura histórica de apoyo al movimiento Black Lives Matter en 2016. Aunque su fábrica en el sur de Israel seguirá funcionando, dejará de vender en los asentamientos judíos israelíes, que son ilegales según el derecho internacional.

La decisión de la empresa con sede en Vermont, fundada por dos estadounidenses judíos, convirtió el boicot a los asentamientos ilegales israelíes construidos en tierras palestinas robadas en el último frente de la guerra de Israel contra el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones. El BDS es una campaña popular dirigida por palestinos contra empresas, instituciones culturales y universidades israelíes; cuenta con apoyo mundial y es totalmente pacífica.

Sin embargo, según el presidente Isaac Herzog, ex jefe del Partido Laborista israelí, la decisión de Ben & Jerry's es "un peligroso acto de terrorismo económico de corte nazi que deshumaniza al pueblo judío". El primer ministro Naftali Bennett acusó a la empresa de ponerse del lado de los "terroristas", y advirtió a la empresa matriz del fabricante de helados, Unilever, de "graves consecuencias".

El enviado de Israel ante Estados Unidos y la ONU, Gilad Erdan, dijo que "las empresas se están rindiendo a la presión del BDS y están introduciendo consideraciones políticas antiisraelíes en sus decisiones". Para el ministro de Asuntos Exteriores, Yair Lapid, la decisión es una "vergonzosa rendición al antisemitismo, al BDS y a todo lo que está mal en el discurso antiisraelí y antijudío". Erdan ha enviado una carta a 35 estados norteamericanos pidiéndoles que activen leyes antiboicot contra Ben & Jerry's, lo que, paradójicamente, haría que la propia empresa fuera boicoteada por instituciones estatales. El boicot es un terrorismo antisemita y vergonzoso... a no ser que beneficie a Israel. La hipocresía es rancia.

OPINIÓN: El gélido recibimiento de Israel a Ben & Jerry's

La respuesta es típica de la propaganda israelí que utiliza el antisemitismo como arma para frenar las críticas válidas a las políticas y prácticas del Estado sionista. El BDS es una forma totalmente no violenta de protesta contra estas políticas que, con demasiada frecuencia, tienen un impacto mortal y que cambia la vida de los palestinos que viven bajo la ocupación israelí. El mensaje del BDS resuena entre las personas amantes de la justicia de todo el mundo, especialmente entre los jóvenes de los campus universitarios de Estados Unidos y otros países.

Esta falsa indignación, por supuesto, pretende intimidar a la gente para que evite la acción de BDS en apoyo del pueblo de la Palestina ocupada. Después de todo, ¿a quién le gusta que le llamen antisemita racista? Sin embargo, es una cortina de humo que pretende desviar la atención de la verdadera opresión israelí sobre los palestinos. El BDS exige que se respeten el derecho internacional y los derechos humanos, y que Israel rinda cuentas por sus acciones, que han sido descritas -con razón, según muchos- como crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Ben & Jerry's simplemente pretende cumplir con el derecho internacional. ¿Por qué teme tanto Israel si cree que no infringe la ley?

Una rápida búsqueda en Google es suficiente para convencer a las personas razonables de que Israel no respeta los derechos humanos de los palestinos. La opresión del Estado de ocupación colonial incluye ejecuciones extrajudiciales, detenciones sin cargos ni juicio, demoliciones de viviendas, robo de tierras y destrucción de tierras y productos agrícolas. Los palestinos de Cisjordania y Jerusalén ocupadas tienen que vivir con cientos de puestos de control militares que les impiden el acceso a escuelas, hospitales, negocios y lugares de culto. Los de la Franja de Gaza se enfrentan a frecuentes incursiones militares y ofensivas de las fuerzas armadas israelíes.

El grupo israelí de derechos humanos B'Tselem calificó a Israel de Estado de apartheid en enero. Human Rights Watch ha dicho desde entonces lo mismo. Además, en 2016, HRW pidió que las empresas que operan en los asentamientos de Cisjordania "evalúen sus operaciones y comprendan las formas en que pueden estar beneficiándose y contribuyendo a los abusos de los derechos humanos."

VÍDEO: Las nuevas medidas de Ben & Jerry's en Israel enfurecen al gobierno

Los políticos israelíes están enfadados con la decisión de Ben & Jerry porque saben que los boicots funcionan y pueden tener un efecto dominó. De hecho, la decisión se produjo después de que a principios de este mes el mayor fondo de pensiones de Noruega desinvirtiera en dieciséis empresas que trabajan en asentamientos israelíes. ¿Es esta la pendiente resbaladiza que hará que más empresas internacionales sigan su ejemplo?

Ben & Jerry's seguirá operando en los territorios palestinos ocupados hasta que su actual licencia para hacerlo expire el próximo año, por lo que la medida no tendrá un efecto inmediato y, de hecho, podría revertirse, como ocurrió con Airbnb en 2018. Esta última sucumbió a las presiones del lobby pro-israelí en Estados Unidos y fue acusada de discriminar a los judíos. Revirtió su decisión después de sólo cinco meses. Según Erdan, Ben & Jerry's "tendrá un precio que pagar", incluyendo acciones legales.

Aunque sólo sea por eso, la decisión del fabricante de helados ha devuelto a la agenda internacional la cuestión palestina y la opresión israelí. También ha sido noticia. Esto es importante, ya que pone de manifiesto la agresión israelí, incluso contra la protesta no violenta. Necesitamos que más empresas internacionales, y no menos, hagan lo mismo que Ben & Jerry's por esta misma razón.

"Siendo cínicos -explicó Hagit Ofran, directora del equipo de vigilancia de asentamientos de izquierda Peace Now-, si una empresa dice que no va a seguir haciendo negocios en los asentamientos, otra aparecerá para ocupar su lugar. Pero Ben & Jerry's es un caso interesante porque es muy popular: esta decisión llega a todos los hogares de Israel. Si alguna otra empresa dejara de importar excavadoras, es poco probable que se diera cuenta tanta gente".

Hay una forma sencilla para que los señores Herzog, Bennett, Lapid y Erdan se aseguren de no tener que enfrentarse a boicots en el futuro: acabar con la ocupación de Palestina y la brutalidad sistemática e instituconalizada que conlleva. Ninguna ocupación significa ninguna resistencia -de cualquier tipo- a la ocupación. Es así de fácil, pero los sionistas no pueden aceptarlo, porque su ideología racista exige la mayor cantidad posible de tierra en Palestina, con el menor número posible de palestinos en ella. Israel es un estado racista y colonial que nunca ha declarado dónde estarán sus fronteras, y no lo hará hasta que y a menos que se satisfaga su insaciable codicia de tierras. Necesita la ocupación, y sus políticos necesitan sus mentiras e intimidaciones para mantenerla. Así que bien hecho Ben & Jerry's. Esperamos el próximo anuncio de boicot.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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