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100 millones de egipcios corren el riesgo de pasar sed

Una imagen tomada el 28 de mayo de 2013 muestra el Nilo Azul en Guba, Etiopía, durante su ceremonia de desvío [AFP vía Getty Images].

"Fracaso" o "tropiezo" son las dos palabras que se asocian con más frecuencia a la presa del Renacimiento cuando se busca el tema en Google.

El fracaso de las negociaciones y el estancamiento de las rondas de conversaciones entre Egipto, Sudán y Etiopía surgieron, por desgracia, de las reuniones maratonianas entre los países aguas arriba y aguas abajo en relación con la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD) y su impacto directo en la parte de las aguas del Nilo a la que Egipto y Sudán podrían acceder. Estas aguas son el principal sustento de más de 100 millones de personas.

En Egipto, más del 40% de la población vive de la agricultura, y el Nilo es la principal fuente de irrigación para miles de hectáreas de tierra agrícola desde el norte hasta el sur.

En la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU celebrada el jueves en relación con la crisis de la presa del Renacimiento, no se tomó ninguna decisión para condenar a Etiopía ni se amenazó con emprender ninguna acción internacional contra el inicio por parte de Addis Abeba del segundo llenado del embalse de la presa del Renacimiento, lo que significa que la pelota se ha devuelto al campo de la Unión Africana (UA). Esta maniobra es exactamente lo que quería Etiopía. El organismo africano había anunciado una nueva ronda de negociaciones en junio de 2020, que se suspendieron en diciembre del mismo año.

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En su intervención en el Consejo de Seguridad de la ONU, el ministro de Asuntos Exteriores egipcio, Sameh Shoukry, amenazó con que El Cairo intervendría para proteger su derecho, posiblemente refiriéndose a un inminente ataque militar del ejército para impedir definitivamente la construcción de la presa.

No es la primera vez que el régimen egipcio amenaza a Etiopía. En 2019, el presidente Abel Fattah Al-Sisi anunció en octubre de 2019 que Egipto, con todas sus instituciones, se compromete a proteger el derecho egipcio a las aguas del Nilo, y repitió su amenaza de que no permitiría que la cuota de su país se viera disminuida. Egipto ha llevado a cabo tres ejercicios militares conjuntos con Sudán: las Águilas del Nilo 1, las Águilas del Nilo 2 y los Guardianes del Nilo.

Pero, ¿se creen los egipcios estas amenazas? ¿Confía realmente el pueblo egipcio en las promesas y declaraciones de Al-Sisi sobre la crisis de la presa del Renacimiento?

Etiopía renueva su compromiso con la mediación de la Unión Africana en las negociaciones sobre la presa - Caricatura [Sabaaneh/MonitordeOriente].

Durante la época del difunto presidente Mohamed Morsi, concretamente en mayo de 2013, el Comité Internacional de Expertos emitió su informe sobre la necesidad de realizar estudios para evaluar los efectos de la presa en los dos países aguas abajo.

Posteriormente, las negociaciones se suspendieron después de que Egipto se negara a formar un comité técnico sin expertos extranjeros, pero lo destacable es que, junto con la llegada al poder de Al-Sisi como presidente en junio de 2014, los tres países acordaron reanudar las negociaciones de nuevo, y unos meses después se celebró la primera reunión del comité tripartito con la participación de representantes de las partes interesadas.

La mayor crisis se produjo en marzo de 2015; el día en que Al-Sisi firmó la Declaración de Principios en la que Etiopía ha basado todas sus acciones hasta ahora. Desde el día en que el presidente egipcio renunció voluntariamente a la cuota de agua del Nilo que le correspondía al país, el fracaso y los tropiezos se convirtieron en el resultado de todas las conversaciones.

En ese momento, las declaraciones de Al-Sisi se centraron en asegurar al pueblo egipcio que todo estaba bien. Incluso pronunció su famosa frase "Estad tranquilos, no pasará nada".

Los repetidos y continuos fracasos desde marzo de 2015 han hecho que los egipcios pierdan la confianza en el régimen y en sus promesas de solucionar la crisis, especialmente tras el fracaso de las cuatro reuniones auspiciadas por la administración del expresidente estadounidense Donald Trump, que comenzaron en noviembre de 2019 y terminaron anunciando la imposibilidad de alcanzar un acuerdo en enero de 2020.

Cuando Etiopía anunció la finalización del primer llenado del embalse de la presa del Renacimiento en julio de 2020, la única decisión de Egipto fue recurrir al Consejo de Seguridad de la ONU, que terminó con el anuncio de la UA de patrocinar una nueva ronda de negociaciones que ha estado condenada al fracaso.

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Cada vez que la parte etíope hacía lo que quería y avanzaba hacia el segundo llenado del embalse de la presa del Renacimiento, el régimen egipcio se conformaba con anunciar el fracaso de la nueva ronda de negociaciones y su plan de acudir al Consejo de Seguridad de la ONU, mientras amenazaba una o dos veces al año con hacer la guerra a Etiopía.

Ahora el ciudadano egipcio ya no se cree las declaraciones de Al-Sisi. La sed se ha convertido en un peligro real que llama a las puertas de 100 millones de egipcios. De ahí que la última sesión del Consejo de Seguridad haya representado el último clavo en el ataúd para millones de personas, tanto en Sudán como en Egipto, que corren el riesgo de perder su línea de vida: el río Nilo.

Este artículo apareció por primera vez en árabe en Arabi21 el 9 de julio de 2021

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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