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España se niega a utilizar la ayuda europea como moneda de cambio con Marruecos

Policías españoles junto a migrantes que esperan para cruzar la frontera de vuelta a Marruecos en el enclave español de Ceuta el 20 de mayo de 2021. ANTONIO SEMPERE/AFP vía Getty Images]

La tensión entre Marruecos y España ha bajado ligeramente, ya que el destino de unos 700 menores migrantes que entraron en el enclave español de Ceuta sigue sin estar claro. Las autoridades de Rabat y Madrid no saben qué hacer a continuación.

La crisis migratoria entre ambos países surgió cuando cerca de 10.000 marroquíes entraron en Ceuta, después de que España expresara su posición sobre el conflicto del Sáhara Occidental y recibiera en Madrid al líder del Polisario, Brahim Ghali. Sin embargo, la situación se ha relajado ligeramente ahora que un tribunal español ha aceptado que Ghali sea investigado por los delitos que presuntamente ha cometido.

El gobierno de Madrid, por su parte, se niega a utilizar su pertenencia a la Unión Europea para resolver las disputas políticas con Rabat. Así se puso de manifiesto durante la Eurocumbre de jefes de Estado y de Gobierno celebrada el martes, tras la cual el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, pidió a Marruecos que respete las normas fronterizas entre ambos países y controle la afluencia de inmigrantes. Rechazó los llamamientos de Europa a utilizar la ayuda de la UE como moneda de cambio contra Marruecos para obligarle a adoptar una política de tolerancia cero.

La cuestión de los menores marroquíes entre los 8-10.000 migrantes que entraron en Ceuta a principios de esta semana sigue siendo muy preocupante. Más de la mitad fueron devueltos al Reino. Aunque había 2.000 menores entre los migrantes, y la mayoría estaban con los que fueron devueltos, 700 siguen en Ceuta retenidos en albergues temporales. Se cree que un centenar más se esconde en la ciudad para evitar su detención y deportación.

El diario El País describió ayer a los inmigrantes marroquíes como "fantasmas" porque pasan la mayor parte del día escondidos para evitar las patrullas policiales. Las autoridades españolas siguen adelante con las deportaciones para aliviar la presión sobre la ciudad que se encuentra en la costa norte de Marruecos.

El gobierno español sabe que la mayoría de los menores marroquíes no tienen documentos de identidad, y a pesar de que un número importante de ellos desea regresar al Reino, la comunicación con las autoridades marroquíes ha sido limitada. Muchas familias reclaman la devolución de sus hijos tras confirmar que no querían emigrar en primer lugar, sino que fueron engañados por los traficantes.

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