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Egipto nunca será un intermediario honesto para Palestina hasta que los hechos cambien realmente sobre el terreno

Un niño con su oso de peluche después de que su casa fuera destruida por los ataques aéreos israelíes en Gaza el 19 de mayo de 2021 [Ali Jadallah/Anadolu Agency].

Una semana después del bombardeo israelí de Gaza, al menos 192 personas habían muerto, entre ellas 58 niños, y las oficinas de AP y Al Jazeera fueron arrasadas.

En Egipto, las autoridades dieron instrucciones a los medios de comunicación para que centraran su atención en la violencia israelí en Jerusalén y Gaza, utilizaran el término "resistencia palestina" y escribieran sobre esta resistencia de forma positiva.

Un sermón del viernes del imán Ahmed Omar Hashim pidió a los gobernantes árabes y musulmanes que rompieran su silencio para salvar a Palestina. Se transmitió en directo a través de las vías de televisión favorables al régimen.

Las indicaciones adoptaron un tono diferente al de un WhatsApp que la inteligencia hizo circular entre los principales editores de los medios de comunicación en 2020, en el que se les pedía que se refirieran al llamado "acuerdo del siglo" como un "plan de paz" en lugar del DOC, que, según dijo, era visto como un proyecto impulsado por Estados Unidos para asegurar los intereses de Israel.

En 2019, los medios de comunicación estatales aumentaron la animosidad hacia los palestinos para justificar el aumento de la cooperación en materia de seguridad entre Egipto e Israel y encabezaron una campaña de desprestigio contra Ramy Shaath, fundador del movimiento BDS de Egipto, para justificar su actual encarcelamiento.

En los últimos días, los observadores han constatado que el gobierno egipcio está dando un giro a su retórica. Mientras que la solidaridad con los palestinos había sido tolerada por los sucesivos gobiernos egipcios, se ha observado ampliamente que éste no ha sido el caso bajo el régimen actual.

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Cuando los muertos y heridos se agolparon en el Hospital Shifa de Gaza durante el bombardeo israelí sobre Gaza en 2018, el Ministerio de Sanidad palestino pidió a Egipto que suministrara medicamentos a los hospitales de Gaza y enviara a través de cirujanos y equipos médicos para trasladar a los heridos a los hospitales de Egipto.

Fue Turquía quien respondió a esta llamada pero cuando sus aviones llegaron para trasladar a los heridos las autoridades egipcias les impidieron aterrizar en sus aeropuertos.

Esta vez no. El lunes, tres heridos palestinos llegaron al norte del Sinaí, según me contó un periodista sobre el terreno. Se han preparado tres hospitales dentro del norte del Sinaí para atender a los heridos, hay 50 ambulancias en Rafah para transportar a los pacientes y Egipto ha enviado 15 coches cargados de combustible y 13 cargados de alimentos.

El número de muertos en los ataques israelíes a la Franja de Gaza sigue aumentando... - Caricatura [Sabaaneh/MonitordeOriente].

Un médico de la Franja me dijo que Egipto ha permitido la entrada en Gaza de 35 cirujanos y 17 camiones de material médico; 1.000 médicos de Egipto se han inscrito como voluntarios en la Asociación Médica Egipcia, pero ninguno ha entrado todavía en Gaza.

Los analistas han especulado con que el cambio de rumbo de Egipto es una forma de consolidar su posición como principal mediador en la región frente a Israel y Palestina, por delante de Turquía o de los países que han normalizado sus relaciones con Israel, en particular los Emiratos Árabes Unidos, con los que actualmente está enfrentado.

Ahmed, que vive en el Sinaí, afirma que se trata de un intento del presidente egipcio, Abdel Fattah Al-Sisi, de seguir siendo relevante y mantenerse en la línea de la administración Biden. "No olvidemos que [Sisi] está en el poder gracias a Israel y puede hacer lo que quiera con los egipcios porque es socio, aliado y amigo de Israel".

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A pesar de la retórica del gobierno, varios egipcios han querido señalar que los hechos sobre el terreno no han cambiado significativamente. El viernes pasado, Omar Morsi dijo a su madre que se uniría a las oraciones del viernes en la mezquita de Omar Makram, que da a Tahrir, antes de salir a la plaza para mostrar su solidaridad con los palestinos de Gaza y Sheikh Jarrah.

Las fuerzas de seguridad detuvieron a Omar mientras ondeaba la bandera y horas después detuvieron a la periodista Nour Al-Huda, que también llevaba la bandera palestina, con el keffiyeh enrollado al cuello. Nour fue liberada horas más tarde, pero Omar sigue desaparecido por la fuerza hasta ayer.

Las autoridades también han detenido a uno de los médicos que se ofreció a atender a los palestinos heridos por los ataques aéreos, por presunta revelación de secretos militares. La policía ha confiscado banderas palestinas a los comerciantes del centro de El Cairo.

Mientras que los egipcios en las escuelas, las universidades y las calles solían celebrar protestas periódicas y vigilias con velas en apoyo de Palestina, especialmente durante los mortíferos bombardeos, bajo el régimen actual éstas han sido prácticamente eliminadas.

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La última manifestación de este tipo fue en 2017, cuando un pequeño grupo de activistas, periodistas y estudiantes universitarios se reunió en las escaleras del Sindicato de Periodistas para protestar por el traslado de la embajada de Estados Unidos a Jerusalén. Fueron acorralados y detenidos, algunos en prisión preventiva durante dos años.

Justo enfrente de la Franja de Gaza se encuentra la ciudad egipcia de Rafah. Ha quedado reducida a escombros por la campaña del ejército egipcio contra la población local, con al menos 10.000 personas desplazadas por la fuerza de sus hogares. Los "combatientes de la resistencia" de los que habla la prensa estatal eran hasta hace poco terroristas que apoyaban a la filial local de Daesh en el Sinaí, en el lado egipcio de la frontera.

El destino del norte del Sinaí es un recordatorio de lo que el gobierno egipcio es capaz de hacer a su propio pueblo y plantea serias dudas sobre si el gobierno está supervisando un cambio honesto de narrativa. Cuando los hechos sobre el terreno cambien realmente, será posible creer que Egipto es un intermediario honesto con buenas intenciones.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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