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Según un informe, el rechazo de la UE a los refugiados mató a más de 2.000 personas durante la pandemia

Cientos de migrantes de diferentes países se reúnen en la frontera de Bosnia y Herzegovina con Croacia, a la espera de una oportunidad para continuar hacia el país de la UE, en Sarajevo, Bosnia y Herzegovina, el 24 de octubre de 2018 [Samir Yordamoviç/Anadolu Agency].

El rechazo de los Estados miembros de la Unión Europea (UE) a los solicitantes de asilo y refugiados que intentan entrar en Europa durante la pandemia del virus COVID-19 ha causado la muerte de más de 2.000 personas, según un informe del periódico británico The Guardian.

El informe, basado en investigaciones conjuntas con periódicos europeos y datos procedentes de diversas organizaciones, revela que algunos Estados de la UE han utilizado una serie de tácticas coordinadas para hacer retroceder a decenas de miles de solicitantes de asilo, y que al parecer han contado con el apoyo de la agencia de fronteras de la UE, Frontex.

Estas tácticas, que incluyen la subcontratación de embarcaciones privadas, los golpes y abusos a los refugiados capturados y el abandono de los mismos en el mar, han provocado la muerte de unos 2.000 solicitantes de asilo.

Al parecer, Estados como Italia, Malta, Grecia, Croacia y España utilizaron la pandemia para acelerar los programas de línea dura contra la llegada de solicitantes de asilo.

Croacia es uno de los principales países que utilizó la fuerza física contra los solicitantes de asilo, y el informe cita la documentación del periódico sobre torturas, latigazos, robos y agresiones sexuales contra ellos a manos de la policía croata. También citaba las estadísticas del Consejo Danés para los Refugiados (DRC) que mostraban que Croacia había hecho retroceder a casi 18.000 solicitantes de asilo desde que comenzó la pandemia.

Otro Estado miembro de la UE al que se responsabiliza de las muertes es Grecia, que, según la Red de Vigilancia de la Violencia en las Fronteras (BVMN), ha expulsado a unos 6.230 solicitantes de asilo de sus costas desde enero del año pasado. The Guardian hizo referencia al propio informe de BVMN sobre el tema, en el que se mencionaba el "uso desproporcionado y excesivo de la fuerza" de las autoridades griegas hacia los refugiados.

El informe afirmaba que "los ejemplos extremadamente crueles de violencia policial documentados en 2020 incluían palizas excesivas y prolongadas (a menudo sobre cuerpos desnudos), immersiones en el agua, el abuso físico de mujeres y niños, el uso de barras de metal para infligir lesiones". También citaba testimonios que detallaban cómo los guardias ataban las manos de los solicitantes de asilo a los barrotes de las celdas y les ponían cascos en la cabeza antes de golpearles para evitar los moratones.

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Otras numerosas violaciones de los derechos humanos que los guardias fronterizos y la policía griega cometieron contra los refugiados que intentaban entrar en Europa son: hacer retroceder y disparar a las embarcaciones de refugiados, detenerlos y torturarlos en lugares clandestinos, y desnudarlos y robarles antes de devolverlos al otro lado de la frontera. También se descubrió en agosto que Grecia había expulsado en secreto a 1.000 refugiados y los había abandonado en el mar a su suerte.

Según el servicio de atención telefónica para migrantes en peligro en el mar, Alarm Phone: "Hemos documentado muchos naufragios que nunca fueron contabilizados oficialmente, por lo que sabemos que el número real de muertos es mucho mayor. En muchos de los casos, los guardacostas europeos se han negado a reaccionar; más bien han optado por dejar que la gente se ahogue o por interceptarla de vuelta al lugar del que había arriesgado su vida para escapar". E insistió: "Estas muertes corresponden a Europa".

Otra estrategia empleada fue la de recurrir a embarcaciones privadas para hacer retroceder a los refugiados, que al parecer utilizó Malta en particular y que se puso de manifiesto en los mensajes de voz filtrados el pasado mes de mayo.

La expulsión de los solicitantes de asilo por parte de los Estados de la UE también incluye la cooperación con Estados no pertenecientes a la UE, como Libia, que al parecer fue responsable del ahogamiento de 130 inmigrantes perdidos en el mar el mes pasado, después de que tanto Italia como Libia supuestamente ignoraran una llamada de socorro del barco de migrantes. A raíz de ese incidente, The Guardian reveló en una investigación conjunta con Rai News de Italia y el periódico Domani una falta de respuesta deliberada a la llamada por parte de dos comandantes de los guardacostas libios y un oficial de los guardacostas italianos.

En declaraciones al periódico, el destacado experto italiano en derechos humanos e inmigración Fulvio Vassallo Paleologo declaró: ''En este contexto, las muertes en el mar desde el comienzo de la pandemia están directa o indirectamente relacionadas con el enfoque de la UE dirigido a cerrar todas las puertas a Europa y la creciente externalización del control de la migración a países como Libia''.

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