Portuguese / Spanish / English

Oriente Medio cerca de usted

La ONU ha expuesto los fallos del Estado en materia de derechos humanos en Egipto

Activistas de la organización de derechos humanos Amnistía Internacional (AI) participan en una manifestación en la plaza Castello de Turín el 25 de enero de 2020, con motivo del cuarto aniversario de la desaparición del estudiante italiano Giulio Regeni. - Regeni [MARCO BERTORELLO/AFP vía Getty Images]

Treinta y un países han firmado una declaración de la ONU contra las violaciones de los derechos humanos en Egipto, y la reacción era de esperar. Las instituciones estatales egipcias y los sindicatos afiliados rechazaron la declaración por diversos medios, aunque todos tenían el mismo contenido distribuido desde una fuente central a todos los implicados en los asuntos públicos.

Independientemente de las repercusiones internacionales de esta declaración, que no serán inmediatas para no complicar el entramado de intereses creados, sí deja al descubierto la falta de credibilidad que tiene el régimen de Abdel Fattah Al-Sisi ante el mundo. Los funcionarios y las organizaciones de derechos humanos tienen más credibilidad que el régimen, dados los fracasos del golpe y los éxitos de la oposición en materia de medios de comunicación y derechos humanos.

La ONU ha puesto de manifiesto los fracasos de la presidencia, el ministerio de Asuntos Exteriores, el poder judicial, los servicios de seguridad, los medios de comunicación y las llamadas delegaciones populares. La falta de mentes políticas, diplomáticas e intelectuales de primer orden dentro del Estado egipcio es evidente. Hay confusión y desacuerdo entre las instituciones del Estado, lo que hizo que el Ministerio del Interior recurriera a Facebook para desmentir los rumores de una disputa entre los servicios de seguridad y el poder judicial, que ha perdido su reputación.

LEER: Egipto se prepara para iniciar el traslado a la nueva capital, aún sin nombre

En el plano diplomático, las deficiencias profesionales, técnicas y mediáticas se pusieron de manifiesto cuando el ministerio de Asuntos Exteriores presentó informes a la presidencia restando importancia al hecho de que algunos países escandinavos tuvieran la intención de emitir una declaración criticando a Egipto por sus violaciones de los derechos humanos. La conmoción de la que no pudieron recuperarse la presidencia, el ministerio de exteriores y la agencia de inteligencia es que 31 países, todos los cuales llaman a Egipto amigo y tienen relaciones estratégicas con El Cairo, están de acuerdo con esto.

En términos de inteligencia y seguridad, la declaración mencionaba detalles precisos de desapariciones forzadas, confinamiento en solitario, tortura en las cárceles, juicios injustos y negación de los derechos de litigación de abogados y acusados. Todas estas cuestiones están relacionadas con los servicios de seguridad, lo que ilustra la gravedad de la represión en Egipto y el férreo control que ejercen sobre la población. El hecho de que pueda emitirse una declaración de este tipo sugiere que quienes trabajan en el ámbito de los derechos humanos, las embajadas occidentales, las organizaciones internacionales y los medios de comunicación internacionales mantienen buenas relaciones entre sí.

Países tan importantes como Alemania y Francia firmaron la declaración de la ONU, a pesar de que el gobierno egipcio ha gastado miles de millones de dólares en la compra de armas a Occidente, en un momento en el que la principal preocupación debería ser el pueblo de Egipto, que está sufriendo un grave deterioro de los servicios públicos. Esto es especialmente cierto en lo que respecta a la educación y la atención sanitaria durante la pandemia de coronavirus.

La ONU ha animado a algunas organizaciones de derechos humanos y figuras de Egipto que se pusieron del lado del gobierno golpista por miedo y codicia a denunciar las violaciones, especialmente la negación de derechos legales a los abogados y a los acusados. Esto cuestiona la legalidad de las sentencias dictadas y la legalidad de la detención preventiva que se convierte en un castigo sin juicio.

Es importante seguir por este camino ya que, tarde o temprano, dará sus frutos. También elevará el nivel de profesionalidad e integridad de las organizaciones y figuras que se dedican a desarrollar relaciones con organismos externos.

LEER: Egipto encarcela a una activista que pedía la liberación de presos políticos por la pandemia

No debemos subestimar estos esfuerzos por poner de manifiesto las violaciones de los derechos humanos. Hacerlo beneficia al régimen y conducirá a más tiranía y violaciones.

También es vital que todos empecemos a entender que Egipto necesita a todos sus ciudadanos a todos los niveles, independientemente de la desbaratada y fragmentada ideología de la "unidad nacional". En este sentido, el movimiento islámico debe ser más profesional para ponerse al día con las tendencias de la sociedad civil y secular. Lo más importante es que el resultado final apoye los derechos del Estado y de sus ciudadanos.

Habrá quien piense que todo esto no vale nada y que no tendrá ningún resultado o efecto tangible. Esto es normal entre la actual generación de mayores. Sin embargo, las futuras generaciones de las que dependemos para mejorar las cosas para todos ya piensan de una manera más abierta y global; han descartado la visión de túnel y piensan en términos de cielo azul en lugar de cuartos oscuros y cerrados. Son la generación preparada y capaz de comunicarse con el mundo, porque saben que forman parte de este mundo.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

Categorías
ÁfricaArtículosArtículos de OpiniónEgiptoEgiptoOrganizaciones InternacionalesOriente MedioRegiónReportajes y AnálisisUN

Mantente [email protected]

Subscríbete para recibir nuestros boletines