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AOHR del Reino Unido pide presión internacional para liberar a Salman Al-Ouda

Salman Al-Ouda, destacado líder saudí que fue detenido por las fuerzas saudíes, 13 de marzo de 2009 [marwan Almuraisy/Flickr].

La Organización Árabe para los Derechos Humanos del Reino Unido ha escrito una carta abierta en la que pide a los líderes mundiales que presionen a las autoridades saudíes para que liberen al académico detenido Salman Al-Ouda. A continuación figura el texto íntegro de su carta abierta, publicada el 13 de febrero:

A quien corresponda

Salman Al-Ouda, preso político por las autoridades saudíes

Tras la muerte de su esposa en un accidente en 2017, Salman Al-Ouda se convirtió en todo para su familia, especialmente para sus hijos pequeños.

A pesar de esta agonía, el régimen saudí detuvo a Al-Ouda en septiembre de 2017. Al-Ouda es uno de los eruditos más populares de Arabia Saudí y del mundo musulmán. Ha abogado por reformas en el discurso islámico y ha hecho campaña por la participación política, especialmente en Arabia Saudí. Entre sus libros se encuentran "A Budding Heart (Autobiography)", "Questions on Revolution" y "Questions on Violence".

Al-Ouda se ha enfrentado durante mucho tiempo a la persecución de los sucesivos gobiernos saudíes por sus críticas. Las Fuerzas de Investigación General (Al-Mabahith al-Ammah) lo mantuvieron detenido desde septiembre de 1994 hasta julio de 1999 sin juicio por sus críticas al gobierno saudí. Posteriormente, las Fuerzas de Seguridad del Estado saudíes lo detuvieron en septiembre de 2017. El fiscal del Estado presentó cargos contra él un año después, en septiembre de 2018, en el Tribunal Penal Especializado, solicitando la pena de muerte por 37 cargos relacionados con el discurso pacífico de Al-Ouda en el que abogaba por reformas. Su juicio está aún en curso.Los iagentes de la Seguridad del Estado han maltratado a Al-Ouda durante su detención y le han privado del sueño y de los medicamentos necesarios. A partir de enero de 2018, la familia recibió informes de maltrato y deterioro de su salud. El 17 de enero de 2018, una fuente con conocimiento directo de la prisión de Dhahban, donde Al-Ouda estaba detenido, dijo a su familia que estaba muy enfermo. El 13 de febrero de 2018, la familia lo visitó por primera vez, después de haber estado incomunicado durante cinco meses.

Durante la visita, denunció malos tratos. Dijo que durante los primeros tres a cinco meses de su detención, mientras estaba en la prisión de Dhahban, los guardias le encadenaron los pies y le vendaron los ojos cuando lo trasladaban entre las salas de interrogatorio y su celda. Los interrogadores lo interrogaron durante más de 24 horas seguidas en varias ocasiones, sin dejarle dormir. En una ocasión, cuando estaba esposado, los guardias le lanzaron una bolsa de plástico con comida sin quitarle las esposas. Tuvo que abrir la bolsa y sacar la comida con la boca, lo que le causó daños en los dientes. Los funcionarios de la prisión le negaron la medicación necesaria hasta enero de 2018.

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Tras este prolongado maltrato, a mediados de enero de 2018 fue hospitalizado durante unos días por una presión arterial peligrosamente alta.

Además, fue maltratado en la prisión de Haer, durante su confinamiento allí, fue llevado para las audiencias del juicio, fue mantenido en una celda diminuta, de aproximadamente dos metros por dos metros, sin baño, hasta un día. Durante los traslados entre las prisiones de Dhahban y Haer, se le vendaron los ojos, se le esposó, se le levantó en el aire y se le arrojó a la parte trasera de un vehículo de traslado. No se le aseguró en un asiento y se le arrojó por la parte trasera del vehículo mientras éste se desplazaba, golpeando el techo y el suelo.

Una vez trasladado a Haer, a finales de 2019, continuó en régimen de aislamiento. Desde mediados de mayo de 2020 hasta mediados de septiembre de 2020, ha estado incomunicado y privado de contacto con el mundo exterior.

En noviembre de 2020, informó a la familia de que cuando visitó al médico, éste le dijo que había perdido la mitad de la visión y la mitad del oído. Su estado se está deteriorando debido a la negligencia médica.

El Sr. Al-Ouda no ha cometido ningún delito, es un prisionero de conciencia. Le instamos a que tome las medidas decisivas para garantizar su liberación y permitirle acceder a una atención médica adecuada.

 

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