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Expuesta una fuente de guerrilleros pro-Israel en las redes sociales

El logo de la red social Twitter en un teléfono móvil [Chesnot/Getty Images)

Varios líderes judío-americanos importantes están financiando campañas anónimas encubiertas que atacan a activistas estudiantes pro-palestinos, según ha desvelado The Forward. El periódico judío, que ha publicado información valiosa sobre la fuente de financiación de estos grupos agresivos y ocultos – que encabezaron campañas de odio coordinadas contra críticos del Estado sionista -, ha encubierto las identidades de quienes manejan estas cuentas en las redes sociales.

Ciertas organizaciones y figuras judías con un perfil respetable y cuidadosamente elaborado han donado millones para financiar proyectos secretos que atacan a estudiantes y profesores, según relata el informe. En varias ocasiones, su apoyo ciego a Israel ha hecho que financien a grupos de extrema derecha y de odio hacia los musulmanes.

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El último grupo pro-israelí expuesto por The Forward es la campaña que ataca a la red de campus pro-palestina Estudiantes para la Justicia en Palestina (SJP). Se dice que SJP es el abogado más conocido de la causa palestina en los campus estadounidenses. Ha sido el objetivo de un grupo pro-Israel conocido como SJP Uncovered, que ataca de forma anónima a estudiantes activistas afiliados a SJP en todo el país. Con más de 100.000 seguidores en Facebook, SJP Uncovered ha perseguido a estudiantes pro-palestinos tras un anonimato que parece ser casi impenetrable.

Hasta ahora, la fuente de financiación de SJP Uncovered era un mistario. Ahora, The Forward ha logrado exponer a la organización, revelando que el sitio web es un proyecto secreto de la Coalición de Israel en el Campus (ICC), una organización pro-Israel de Washington vinculada a los principales financiadores y organizaciones de la comunidad judía.

En su web oficial, ICC afirma que su objetivo es crear un entorno en el campus en el que “se intercambien libremente ideas y diálogos sobre Israel”. Públicamente, ICC presenta la típica faceta respetable de casi todos los grupos pro-israelíes, pero, en privado, financia a uno de los grupos más agresivos y ocultos, responsable de campañas de odio contra el Estado judío. The Forward ha revelado que ICC pagó más de un millón de dólares a SJP Uncovered en el año fiscal de 2016/2017, que en aquel momento también llevaba a cabo duras campañas contra estudiantes con la ayuda de firmas de consultoría política.

Hasta 2014, se decía que ICC era un grupo estándar de apoyo a Israel que recibía donaciones de las principales fundaciones judío-americanas. En 2015, sus operaciones pasaron a ser “campañas encubiertas y anónimas de ataque a estudiantes activistas pro-palestinos, a menudo con la ayuda de importantes asesores políticos pagados,” según el reportaje de investigación.

Describiendo el cambio de su estrategia, un antiguo funcionario pro-israelí del campus dijo: “Estaba claro que la estrategia antigua […] no estaba funcionando y no era suficiente, y había otra forma ofensiva nueva de hacer las cosas.” Añadió:

“En resumen, la comunidad pro-Israel ya no iba a sentarse de brazos cruzados, iba a pasar a la ofensiva […] Estaba muy claro que, para ellos, ir a la ofensiva significaba perseguir a estudiantes y a las organizaciones que apoyaban al BDS.”

Con el cambio en 2015 hacia campañas más agresivas, ICC empezó a contratar a consultores políticos – incluidos investigadores de la oposición – para que trabajaran en los campus. Se transformó en un engranaje de lo que a menudo se denomina como la guerra global secreta de Israel contra los activistas pro-palestinos, operada por un ministerio en Tel Aviv conocido como el Ministerio de Asuntos Estratégicos. Su función principal es encabezar los esfuerzos cubiertos y encubiertos de Israel de desprestigiar al movimiento pacífico de Boicot, Desinversiones y Sanciones, que cuenta con una campaña mundial y ayudó a poner fin al apartheid en Sudáfrica. En noviembre, la Electronic Intifiada publicó al completo un documental en encubierto de Al Jazeera que reveló algunas de las tácticas del ministerio. El documental fue censurado, supuestamente después que Israel presionara a Qatar, país que financia a Al Jazeera.

SJP Uncovered es una de las muchas organizaciones pro-Israel que emergieron de un nuevo consenso entre las secciones de la comunidad judío-americana. Creían que derrotar al movimiento global del BDS era una prioridad, y algo que sólo podían conseguir con medios agresivos. Sin embargo, estas tácticas corrían el riesgo de no cumplir con las reglas de las instituciones públicas respetables, lo que perjudicaba a su imagen. La solución de los grupos sionistas y pro-Israel, tanto en EEUU como en Israel, fue adoptar tácticas secretas y clandestinas para así proteger su reputación. Una de las operaciones de este tipo más conocida es la de la web Canary Mission, antes anónima, que publica dossiers políticos sobre estudiantes universitarios. La web emergió en 2015 y, desde entonces, ha crecido hasta incluir dossiers de miles de estudiantes.

Forward reveló en octubre que una fundación controlada por la Federación de la Comunidad Judía de San Francisco, una importante organización benéfica judía con un presupuesto anual de más de 100 millones de dólares, ha donado 100.000 dólares a la web, cuyo trabajo ha sido comparado con una lista negra de McCarthy. Un perfil de Haaretz sobre Canary Mission descubrió que, durante tres años, la web había propagado el miedo entre los activistas universitarios al publicar más de mil dossiers políticos sobre estudiantes partidarios de los derechos palestinos. Al mismo tiempo, la web había hecho todo lo posible por ocultar el rastro digital y financiero que la conectaba con sus donantes y personal. Hasta hace poco, el sitio había resultado imposible de rastrear.

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Aunque la federación aseguró que había sido una “subvención única” que nunca volvería a realizar, el que se destapara a varias organizaciones pro-Israel públicamente respetadas financiando a campañas de odio palestinas contra los activistas pro-Palestina hizo que se iniciaran más investigaciones. Canary Mission era sólo la punta del iceberg; las declaraciones de impuestos reveladas por la revista +972 demostraron que existía un patrón de financiación sistemática a grupos de derecha radical y anti-musulmanes.

¿Por qué fue el año 2015 fundamental para este cambio de estrategia? Según dice el reportero de Forward Josh Nathan-Kazis, los líderes judíos de Estados Unidos decidieron gastar una gran cantidad de recursos comunales en atacar a estudiantes universitarios aquel año porque se produjo una unión de la cultura espía de Israel y los grandes donantes judío-americanos como Sheldon Adelson y Haim Saban. Ambos sentían que los resultados de las principales organizaciones judías eran insatisfactorios. Deseando cambiar totalmente el enfoque comunal judío a la hora de luchar contra el antisemitismo y el BDS, las grandes organizaciones judías fueron convocadas a una reunión secreta en Las Vegas, Nevada.

Durante esta reunión, en 2015, se llegó al consenso de adoptar una respuesta más agresiva hacia el BDS. Se formó una nueva iniciativa que adoptó el nombre de los guerrilleros judíos, los Maccabees. En su web, los Maccabees – que afirman que el movimiento BDS está extendiendo el antisemitismo por el mundo – dicen que están “determinados a ayudar a los estudiantes a combatir este odio, proporcionándoles las estrategias y los recursos que necesiten para contar la verdad sobre Israel”.

Las estrategias desarrolladas por think thanks israelíes como el Instituto Reut se convirtieron en la hoja de ruta de las tácticas agresivas que, al parecer, maduraron durante ese periodo. Estas tácticas, según explica Nathan-Kazis, instaban a los partidarios de Israel a “exponer, nombrar y avergonzar” a los críticos de Israel, y a “enmarcarlos como individuos en contra de la paz, antisemitas y mentirosos”. Hablaban de “establecer un ‘precio’ para los ataques contra Israel y “aislar” a los grupos que atacan a Israel”, a su vez “organizando reuniones regulares de redes pro-israelíes”.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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