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Airbnb también debe retirarse de los Altos del Golán ocupados

Airbnb (imagen de archivo).

En noviembre, el movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) consiguió otra de sus muchas victorias frente a la ocupación y el racismo de Israel.

Tras una campaña constante de tres años, la popular empresa de alquiler vacacional Airbnb finalmente cedió a la presión y acordó eliminar las propiedades localizadas en los asentamientos israelíes ilegales y en la Cisjordania ocupada.

Todos los asentamientos israelíes en los territorios ocupados son ilegales bajo el Derecho internacional. Airbnb declaró que había retirado unas 200 estancias de su web. En un comunicado, la empresa explicó que: “Gran parte de la comunidad internacional ha expresado que las empresas no deberían hacer negocio aquí, ya que creen que no deberían beneficiarse de territorios cuya población ha sido expulsada.”

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Efectivamente, los palestinos son expulsados sistemáticamente de sus hogares, pueblos y ciudades a manos de las fuerzas israelíes, y sobre sus ruinas a menudo se construyen asentamientos coloniales exclusivos para judíos. Así ha sido desde hace ya décadas, desde el nacimiento del proyecto colonial del sionismo político en el territorio de Palestina.

Este proyecto se aceleró en 1948, cuando las milicias sionistas obligaron a la mayoría del pueblo palestino a huir por la fuerza mediante bombas, masacres, desinformación, crímenes de guerra sistemáticos y violaciones. El actual proyecto de asentamiento en la Cisjordania ocupada nos más que la última manifestación del régimen supremacista blanco de Israel.

Al ayudar y beneficiar a este proyecto, Airbnb es cómplice de sus crímenes de guerra. Por lo tanto, es de agradecer que haya cedido a las exigencias de la campaña y haya retirado estas propiedades. Pero esto no es suficiente, ni mucho menos, por lo que la campaña del BDS contra Airbnb continúa, según anunció el Comité Nacional del BDS en Palestina.

Por un lado, los alquileres de Airbnb situados en asentamientos israelíes en la Jerusalén Oriental ocupada continúan listados en su web – violando el Derecho internacional. Por otro, en la web siguen apareciendo apartamentos de Airbnb en los Altos del Golán, ocupados por Israel.

Los Altos del Golán son una parte del suroeste de Siria que fue ocupada ilegalmente por Israel durante la guerra de 1967 contra Siria, Egipto, Jordania y los palestinos. El Golán lleva ocupado ilegalmente desde entonces. A pesar de las muchas condenas por parte del Consejo de Seguridad de la ONU, Israel continúa violando el Derecho internacional y llegó a anexionar el territorio en la década de los 80.

Un nuevo y fenomenal informe del centro sirio de derechos humanos Al-Marsad detalla el catastrófico impacto de las industrias de asentamientos de la ocupación israelí sobre la población siria del lugar.

Cuando Israel invadió los Altos del Golán, el 95% de los ciudadanos sirios que vivían allí fueron expulsados a punta de pistola u obligados a huir de la guerra de Israel. Sumaban unas 130.000 personas. Al igual que las víctimas palestinas de actos similares de limpieza étnica por parte de Israel, aquellos refugiados sirios nunca han podido regresar a sus hogares.

Israel también arrasó y dinamitó 340 de los 345 pueblos sirios de los Altos del Golán para consolidar su control del territorio y complicar aún más el regreso de los refugiados a sus hogares. Sus casas fueron destruidas por la supuesta “única democracia de Oriente Medio”.

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Muchos de los asentamientos ilegales israelíes que existen ahora en los Altos del Golán están construidos – literalmente – sobre las ruinas de los pueblos sirios destruidos por los escuadrones de la muerte de Israel en 1967. Es en estos mismos asentamientos en los que los colonos israelíes alquilan sus propiedades por Airbnb y administran sus negocios coloniales de explotación.

A día de hoy – como lo detalla el informe de Al-Marsad -, aunque la cifra de israelíes y sirios que habitan en los Altos del Golán ocupados es aproximadamente igual, Israel controla el 95% del territorio. Los sirios son confinados a cinco pueblos en el norte, un mero 5% del territorio – un ejemplo más del sistema de apartheid israelí.

El informe contiene un apéndice innovador que detalla la primera lista completa de empresas de asentamientos israelíes que operan en los Altos del Golán. Esto debería suponer una herramienta esencial para los activistas del BDS (el llamado del BDS incluía una demanda explícita del fin de la ocupación israelí en todos los territorios árabes, incluyendo, por tanto, el Golán).

Los supuestos Altos del Golán “israelí” se promocionan hoy en día como un destino vacacional, una bodega y un refugio agrícola. Sin embargo, la realidad es que Israel robó estos abundantes recursos naturales a los sirios a los que expulsaron del territorio. Como explica el informe:

“El Golán está adaptado para cultivar varias frutas y otros cultivos. Antes de la ocupación de Israel, la población siria nativa criaba ganado y cultivaba grano, frutas y verduras. A día de hoy, los sirios sólo cultivan manzanas y cerezas en el Golán, mientras que los colonos israelíes cultivan todo lo que antes producían los sirios y más.”

Algo en lo que pensar la próxima vez que veamos “vino israelí” a la venta.

Además, esto supone otro ejemplo más de la mentira que se esconde bajo el mito de Israel (promovida vergonzosamente por Emily Thornberry, del Laborista) de que la llegada del sionismo a las tierras del Levante “hizo al desierto florecer”.

Palestina y Siria ya estaban floreciendo antes de que el sionismo las invadiera, y volverán a hacerlo cuando sea derrotado.

 

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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Asa Winstanley

Editor asociado con The Electronic Intifada, Asa Winstanley es un periodista de investigación que vive en Londres y que visita Palestina regularmente desde 2004