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El fin de una imprudente excursión israelí en Gaza

El jefe de personal de las FDI, Gadi Eisenkot -segundo por la izquierda- junto a miembros del ejército israelí [Wikipedia]

Debe ser emocionante para los israelíes oír que un grupo de las Fuerzas especiales de su ejército ha llevado a cabo una operación profesional para secuestrar a líderes de la Franja de Gaza, entrando y saliendo en el enclave sin dejar rastro, sin que ningún palestino tenga idea de lo que está pasando. Una operación así debe ser tremendamente emocionante; una operación que satisfaga la nostalgia de Israel por la época en la que sus logros, celebrados en su propaganda, asestaban duros golpes a sus enemigos en todo el mundo.

El ya ex ministro de Defensa, Avigdor Lieberman – dimitió ayer- finalmente decidió ordenar justamente eso, y pensó que sería lo apropiado demostrar su habilidad a la hora de gestionar una incursión militar tras una ola de críticas por parte de sus compañeros del gobierno y de la opinión pública israelí en las redes sociales. La meticulosamente planificada operación se produjo el domingo, a pesar de que los mediadores internacionales habían acordado una tregua entre el ejército israelí y las fuerzas de la resistencia palestina, y ya habían puesto en marcha acuerdos para aliviar el asedio impuesto por Israel sobre la Franja de Gaza.

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    Esta operación repentina se realizó en un momento de optimismo entre las partes involucradas, y su objetivo era secuestrar a varios líderes palestinos con discreción, negando que estuvieran siendo retenidos. Todo rastro de la operación se iba a eliminar de forma experta. Las Fuerzas Especiales usaron un turismo para pasar desapercibidos en el este de Khan Younis. Algunos miembros del equipo de élite se disfrazaron con ropa de mujer, ocultando debajo armas mortíferas.

¿Qué podían hacer después de que el complot de su pequeña incursión se desviara inesperadamente del camino señalado por los líderes del ejército? Se trata de otro estrepitoso fracaso que añadir al historial del gobierno israelí. Recurrió a una operación imprudente, a pesar de la presencia de acuerdos de tregua alcanzados por los mediadores internacionales. Cuando los palestinos descubrieron este intento de secuestro, las Fuerzas de Defensa Israelíes tuvieron que actuar rápido para controlar la situación utilizando su poder aéreo para rescatar al equipo ya-no-tan-de-élite de la trampa que se habían puesto a sí mismos.

El consiguiente número de víctimas palestinas – junto a un alto cargo israelí – causadas por los ataques aéreos de Israel empeoró la situación; ha estado prácticamente fuera de control durante los dos últimos días. Si termina por descontrolarse por completo, amenazará a los intentos del gobierno de Netanyahu de mejorar su relación con los Estados árabes que normalizan su relación con Israel por orden del presidente de EEUU, Donald Trump.

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    A lo largo de estos dos días, los palestinos han demostrado una asombrosa perseverancia y disciplina en su gestión de los acontecimientos, formando una sala de operaciones conjuntas desde la que se advirtió al gobierno israelí de que el bombardeo continuado contra objetivos civiles en la Franja de Gaza provocaría una respuesta palestina más seria. La resistencia advirtió al pueblo israelí que se quedara en sus refugios y alejado de ciertas zonas. Esta advertencia se produjo después de que un vehículo israelí con varios soldados dentro fuera atacado por un misil anti-tanques el lunes. El momento se escogió deliberadamente; el ataque se produjo después de que los soldados desembarcaran, evitando una alta cifra de víctimas que, de haberse calculado correctamente, hubiera conducido a una intensificación del enfrentamiento. Al final, las FDI se han marchado con un fracaso entre manos, lo que las ha llevado a destruir la cadena de televisión palestina más importante en Gaza en lo que pareció un ataque de pique.

La calma ha regresado con el alto el fuego y, a pesar de las víctimas, los heridos y los escombros, los palestinos han reanudado sus manifestaciones de la Gran Marcha del Retorno con una sensación de triunfo. Por su parte, el público israelí ha aprendido una vez más lo que es vivir bajo un gobierno imprudente que no tiene reparos en matar a civiles palestinos ni en destruir sus instalaciones, pero que es incapaz de quebrar su voluntad indomable.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

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