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Cinco mitos acerca de la ayuda estadounidense a Egipto

El presidente egipcio Abdel Fattah Al Sisi se entrevista con Donald Trump durante su visita a la Casa Blanca, en Washington, el 3 de abril de 2017 [Presidency of Egypt/ Anadolu Agency]

El 14 de agosto se conmemora el quinto aniversario de las masacres de las plazas de Rabaa y Nahda, en El Cairo, en las que las fuerzas de seguridad egipcias asesinaron a al menos 800 partidarios del depuesto presidente islamista Mohamed Mursi e hirieron a otros miles. El gobierno de Obama respondió revisando la ayuda militar a Egipto y reteniendo la entrega de aviones y helicópteros de ataque, tanques y misiles. Sin embargo, Barack Obama acabó por ceder a las quejas egipcias y levantó las prohibiciones a la entrega de armas, a pesar de la represión cada vez más dura ejercida por el presidente Abdel Fattah al-Sisi – ministro de Defensa en el momento de los asesinatos – para “abordar los desafíos comunes a los intereses de EE.UU. y Egipto en una región inestable.”

Cinco años después, la administración de Trump se ha retraído en su propio enfrentamiento de ayuda militar con Egipto. El pasado agosto, en medio de las preocupaciones respecto a la cooperación egipcia con Corea del Norte y la represión de Sisi contra la sociedad civil, el entonces Secretario de Estado, Rex Tillerson, congeló 195 millones de dólares de ayuda militar para El Cairo.   Puso como condición para su liberación que Egipto cumpliera con tres requisitos: acabar con la cooperación militar y diplomática con Corea del Norte; resolver el caso del personal de ONGS democráticas estadounidenses y alemanas condenado en 2013 por acusaciones falsas; y derogar o modificar una ley represiva que regula el trabajo de las ONGS. El 25 de julio, el gobierno de Trump cedió y anunció que liberaba la ayuda suspendida, a pesar de que el gobierno de Sisi no había cumplido ni uno de los requisitos. El Departamento de Estado justificó la decisión, afirmando que “la cooperación de seguridad es importante para la seguridad nacional de Estados Unidos.”

Sisi Era – Cartoon [Carlos Latuff/MiddleEastMonitor]

 ¿Por qué los gobiernos de Obama y Trump – tan distintos respecto a la política exterior – comparten una falta de voluntad para mantener la presión sobre un gobierno egipcio cada vez más autoritario?

Tienen en común la creencia de que Egipto es demasiado importante para los intereses estadounidenses como para ejercer un tipo de enemistad al bloquear la ayuda militar, junto a cierto escepticismo  respecto a la capacidad de Estados Unidos para presionar a Egipto. Egipto es crítico con EEUU y es poco probable que la coacción estadounidense pueda cambiar las políticas egipcias con las que no está de acuerdo Washington, por lo que la única política lógica es proporcionar a Egipto un apoyo incondicional. Esto significa que cualquier desviación de los 1.300 millones de dólares anuales de ayuda militar que EEUU lleva ofreciendo a Egipto desde 1987 implica un riesgo innecesario e inaceptable para los intereses estadounidenses.

Escuché estos argumentos mientras trabajaba en el Consejo de Seguridad Nacional del presidente Obama, y vi como superaban las preocupaciones de EEUU sobre las violaciones contra los derechos humanos y las amenazas para la estabilidad política. Aunque estos argumentos son fuertes, son erróneos. De hecho, estos conceptos fundamentales son la raíz de varios mitos persistentes sobre Egipto que llevan años distorsionando la política de Estados Unidos.

Mito 1: Egipto necesita urgentemente los 1.300 millones de dólares para las operaciones antiterroristas del Sinaí

El ejército egipcio lucha para derrotar a los 1.000 miembros de un grupo vinculado al Daesh en la Península del Sinaí desde hace 5 años. Las campañas militares periódicas no han conseguido acabar con los militantes, y 2017 fue el año más sangriento de la historia egipcia moderna, medido por el número de muertos en atentados terroristas. Egiptos requiere de la asistencia estadounidense para hacer frente a este desafío, pero necesita formación y asesoramiento, no más armas.

Cuando trabajé en el gobierno de EEUU, en general, se reconocía que Egipto ya tenía suficientes armas como para ganar al Daesh. El verdadero problema era cómo usaba el ejército egipcio esas armas. En lugar de adoptar las tácticas modernas y efectivas que expulsaron al Daesh de Irak y Siria, las fuerzas armadas egipcias continuaron dependiendo de un enfoque convencional con el que dirigían una fuerza excesiva contra los militantes integrados en comunidades residenciales. Esta dura estrategia a alienado a la población local del Sinaí, sin cuyo apoyo es casi imposible lograr una victoria duradera contra el Daesh.

Mito 2: Sisi es un árabe “moderado” que lidera la lucha contra el extremismo

 Occidente ha alabado los llamamientos de Sisi a una “revolución religiosa” del islam, pero, en realidad, no ha hecho mucho por combatir las ideologías extremistas. Las acusaciones de blasfemia contra quienes se considera que han ofendido al islam han aumentado desde que Sisi se convirtió en presidente, y continúa la discriminación generalizada contra los cristianos coptos. Además, Sisi ha presidido con un nivel sin precedentes de represión política que está aumentando la radicalización entre los jóvenes egipcios. Varios ex presos egipcios han informado de que el Daesh encuentra nuevos reclutas entre los encarcelados en cárceles congestionadas. De hecho, parece que el terrorista suicida que hizo estallar una bomba en una iglesia en diciembre de 2016, asesinando a 26 personas, se radicalizó precisamente en una cárcel egipcia.

 

    Mito 3: Si Estados Unidos no proporciona a Egipto los 1.300 millones de dólares, Egipto recurrirá a Rusia, y la paz egipcio-israelí estará en peligro

 

Egipto pretende que Estados Unidos y Rusia se enfrenten para maximizar su estancamiento, no para reemplazar a EEUU por Rusia. Egipto seguirá trabajando con Washington para conseguir lo que quiere de Moscú – como armas y equipamiento militar gratis y acceso a mercados internacionales – mientras mantiene sus lazos con el Kremlin para fortalecer su posición de negociación.

El Tratado de Paz egipcio-israelí ya no depende de la mediación o intervención estadounidense. A Egipto no le interesa tener un conflicto con Israel, país que se ha convertido en uno de los principales aliados regionales de El Cairo. De hecho, Egipto ha permitido que Israel realice ataques aéreos en territorio egipcio contra enemigos mutuos, algo impensable hace 40 años.

Mito 4: La financiación de EEUU garantiza privilegios importantes por parte del gobierno egipcio, como el acceso al Canal de Suez y los derechos de sobrevuelo

El paso de buques de guerra americanos a través del Canal de Suez no está financiado por la ayuda militar de EEUU. De hecho, la Marina estadounidense, al igual que el resto de marinas, paga al gobierno egipcio una tasa por cada nave que traspasa el canal. Estas tasas son una importante fuente de moneda extranjera, lo que hace muy poco probable que El Cairo bloquee el paso de naves americanas por el canal.

Egipto no cobra a Estados Unidos por permitir que sus aviones crucen el espacio aéreo egipcio, pero este acceso tiene cada vez menos importante, ya que Trump pretende retirar a las fuerzas estadounidenses de Oriente Medio y que el ejército de EEUU cada vez depende más de la base aérea de Udeid, en Qatar.

Mito 5: La presión estadounidense sobre Egipto simplemente no funciona

Esto es erróneo en dos aspectos. Primero, la presión estadounidense sobre Egipto ha dado resultados en casos como la liberación de americanos injustamente encarcelados por el régimen egipcio, incluidos Mohamed Soltan y Aya Hijazi, o la disuasión del gobierno de cumplir con la amenaza de Sisi en 2014 de cerrar ONGS no registradas. Más recientemente, la suspensión de ayudas de Tillerson empezó a dar sus frutos, llevando al gobierno egipcio a finalmente permitir un nuevo juicio sobre el caso de las ONGS de 2013 y a reducir las relaciones de Egipto con Corea del Norte.

En segundo lugar, los fracasos como el del gobierno de Obama respecto al equipamiento militar, podrían tener más relación con horizontes temporales poco realistas y con rendirse demasiado pronto. Las suspensiones de ayudas son sanciones, y sabemos tanto por la práctica como por la teoría que esta presión necesita tiempo para lograr un cambio.

 

 

El golpe militar en el que fue depuesto el presidente egipcio Mohammed Mursi. Caricatura [Carlos Latuff/MiddleEastMonito

Una vez corregidos estos mitos, se refuerza la posibilidad de utilizar la ayuda militar de EEUU para influenciar las políticas egipcias. En cuanto a esto, la decisión del gobierno de Trump de liberar la ayuda militar congelada es muy decepcionante. Al echarse atrás tan pronto, la Casa Blanca ha vuelto a ser engañada por un país extranjero – y el interés estadounidense en la estabilidad a largo plazo de Egipto sufrirá.

 

   

    Esta pieza ha sido sindicada de Reuters.

 

    Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

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Andrew Miller es el subdirector de políticas del Proyecto sobre la Democracia en Oriente Medio (POMED) y fue el director de asuntos militares para Egipto y Israel en el Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU. entre 2014 y 2017.