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¿Se dirigen Israel e Irán hacia una guerra abierta?

Iraníes marchan cerca de la universidad de Teherán durante el día de Al-Quds el pasado 8 de junio de 2018 [Fatemeh Bahrami/Anadolu Agency]

El día de Al-Quds (nombre en árabe de Jerusalén) de este año se celebró en Irán con más fastos que nunca, en parte debido a las tensiones crecientes entre la República Islámica e Israel. El mes pasado, Israel afirmó haber realizado ataques aéreos contra todo el dispositivo iraní desplegado en Siria.

Los ataques aéreos de principios de mayo -que se considera que fueron el asalto aéreo israelí más significativo en territorio sirio desde principios de los años ochenta- se produjeron después de la escalada de ataques “ojo por ojo diente por diente” que implicaron a Israel y la alianza liderada por Irán en Siria.

En abril, Israel atacó la base aérea T4 en la provincia de Homs, sede de la división aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en Siria. Según los informes, siete miembros de la Guardia Revolucionaria murieron  en el ataque a la T4, entre ellos supuestamente un comandante de la fuerza de drones de la Guardia Revolucionaria en Siria.

El asalto a la base T4 fue interpretado en Teherán como un ataque deliberado y calculado en el corazón de las operaciones del CGRI en Siria, una provocación que requirió una respuesta iraní significativa. Esto vino en forma de bombardeo de cohetes dirigido al ejército israelí en los Altos del Golán ocupados, que a su vez llevó al ataque aéreo israelí contra la base del CGRI en Siria.

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La pregunta clave es si estos enfrentamientos directos aumentarán en los próximos meses, particularmente a la luz del casi colapso del acuerdo nuclear iraní y las fuertes tensiones entre Estados Unidos e Irán.

Cambios en el espectáculo anual

Los mítines anuales del día de Al-Quds en Irán están especialmente diseñados para reafirmar las credenciales antisionistas de la República Islámica. Creada por el difunto líder revolucionario, el ayatolá Ruhollah Jomeini , la manifestación se realiza el último viernes del mes de ayuno musulmán de Ramadán.

La manifestación del Día de Al-Quds se realiza internacionalmente, con un fuerte enfoque en las capitales occidentales, especialmente en Londres, con miras a globalizar la campaña antisionista. Además, el enfoque internacional refleja una característica clave de la política exterior iraní, el objetivo declarado de “liberar” a Jerusalén del yugo de la ocupación israelí.

Fin del acuerdo nuclear o cómo Trum protege a Israel (Caricatura/[Sabaaneh/MiddleEastMonitor]

En vista del primer enfrentamiento militar directo de Irán con Israel, los líderes y funcionarios iraníes estaban comprensiblemente interesados ​​en promover el evento del día de Al-Quds con más vigor tanto en el interior como en el exterior. Esto fue al menos parcialmente exitoso con los grandes mítines del día de Al-Quds en Bagdad y más llamativamente en la capital yemení, Saná.

El sorprendentemente multitudinario mitin del día de Al-Quds en Saná habla de la alineación cada vez más cercana del movimiento Ansarullah de Yemen (los ocnocidos hutíes) y las fuerzas aliadas, incluida la mayoría del ejército de Yemen, con la República Islámica. La difusión de la doctrina antiisraelí en toda la región es parte de una estrategia iraní más amplia que subvierte el intento de los principales estados árabes, especialmente Arabia Saudí, de normalizar las relaciones con el Estado judío.

Al observar el gran mitin del día de Al-Quds en la capital iraní, Teherán, el dato más llamativo fue el vigor renovado del mensaje antisionista de la República Islámica. Es uno de esos raros momentos en Irán cuando la ideología, las políticas declaradas y la dirección estratégica se alinean por completo.

¿Vamos hacia la guerra?

El gran mitin del día de Al-Quds de este año se definió por un contexto estratégico más amplio y profundo. En primer lugar, el casi colapso del acuerdo nuclear, conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), después de su rechazo por el presidente estadounidense Donald Trump, que una vez más sumió a las relaciones iraní-estadounidenses en una crisis.

La incendiaria retórica anti-iraní de Trump, y su estrecha alineación con Arabia Saudí e Israel, han despertado comprensiblemente la alarma en Teherán. Además, la retirada de EE. UU. del PAIC, junto con la decidida determinación de Estados Unidos de imponer las “sanciones más duras de la historia” contra Irán, presenta a la República Islámica una serie de opciones estratégicas.

Estas duras decisiones se pusieron de manifiesto después de que el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, exigiera 12 demandas imposibles de cumplir a Irán, incluida la retirada de Siria y el fin del apoyo al grupo de resistencia libanés Hezbollah. Huelga decir que estas demandas fueron emitidas para ser rechazadas; con su valor real residiendo en la capacidad de complicar las elecciones estratégicas regionales de Teherán.

Israel, detrás del fin del acuerdo nuclear

Aunque los líderes y funcionarios iraníes han reaccionado de forma relativamente cautelosa ante la belicosa retórica de Trump, está claro que el único camino realista para Irán es ir a la ofensiva, tanto  como sea retóricamente posible sobre el terreno en las zonas de conflicto de la región.

La necesidad estratégica de rechazar las demandas agresivas e injustas de Estados Unidos inevitablemente afectarán al cálculo de Irán sobre Israel. Antes de los recientes enfrentamientos directos que comenzaron en febrero cuando Israel atacó una posición iraní en Siria, la estrategia de Irán fue implementar su ideología antisionista sin caer en enfrentamientos directos con el estado judío.

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Los acontecimientos de los últimos meses, especialmente el ataque con cohetes contra los Altos del Golán ocupados y la sólida respuesta israelí, han cambiado las reglas de enfrentamiento. A medida que aumenta la presión sobre Irán en varios frentes, será difícil resistirse a la tentación de atacar a Israel directamente (en respuesta a los ataques aéreos israelíes contra objetivos iraníes o relacionados con Hezbollah en Siria).

Sin embargo, en el análisis final, una gran guerra regional no es inminente, sobre todo porque la presencia rusa en Siria restringe las elecciones estratégicas, tácticas y operacionales de los protagonistas. De hecho, numerosos informes afirman que Rusia e Israel llegaron a un acuerdo para mantener a Irán y sus aliados lejos de los ocupados Altos del Golán, presumiblemente con el objetivo de evitar una confrontación importante.

Pero esta situación puede cambiar, especialmente a medida que la guerra siria se debilita por completo y la influencia rusa disminuye en consecuencia. A largo plazo, el conflicto iraní-israelí está destinado a redefinir el paisaje estratégico de la región de manera explosiva.

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente/Middle East Monitor.

 

 

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