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El bloqueo del Estrecho de Bab el-Mandeb sería un desastre estratégico para los hutíes

Patrulla hutí en Sanaa, Yemen el 5 de diciembre de 2017 [Mohammed Hamoud / Agencia Anadolu]

A lo largo de la guerra civil de Yemen, los rebeldes hutíes han disparado misiles en varias ocasiones a barcos que navegaban el Estrecho de Bab el-Mandeb. En enero, el grupo llegó a amenazar con bloquear toda la vía fluvial.

Bab el-Mandeb tiene importancia estratégica para Occidente. Cuatro millones de barriles de petróleo se transportan a través de él cada día. Un bloqueo total del estrecho dañaría a la economía europea y global. Sin embargo, a pesar de las declaraciones de los hutíes en enero, el bloqueo también sería un error estratégico para los rebeldes y sus supuestos aliados iraníes.

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Además del debate respecto a la capacidad de los rebeldes de cerrar el estrecho, un bloqueo total no convendría a los intereses actuales del grupo. A pesar de las ventas de armas y el apoyo operacional de Occidente a Arabia Saudí, la verdadera participación e intereses en el conflicto han sido limitados. Los hutíes también dominan la batalla de relaciones públicas en Occidente. Los supuestos abusos contra los derechos humanos cometidos por Arabia Saudí sobre civiles en zonas controladas por los rebeldes conforman el discurso dominante en los medios occidentales; los grupos activistas han organizado manifestaciones contra los saudíes; e incluso los senadores de Estados Unidos han debatido la limitación de venta de armas a Arabia Saudí debido al conflicto.

Un bloqueo del estrecho podría cambiar la dinámica actual, que beneficia a los hutíes. Debido a los costes económicos del bloqueo, la presión sobre Arabia Saudí se aliviaría, el conflicto sería de más interés para Occidente y, consecuentemente, podría allanar el camino para un enfrentamiento con los hutíes. Probablemente, esto cambiaría el equilibrio de poder a favor de la coalición saudí. Un posible bloqueo también desacreditaría a los hutíes y a los activistas por los derechos humanos en el discurso popular occidental, legitimando las acciones de Arabia Saudí contra el grupo y su discurso acerca del ‘terrorismo hutí’.

El contraargumento de que un bloqueo hutí de Bab el-Mandeb aumentaría la presión occidental sobre Arabia Saudí parece poco probable. Países como EEUU o Reino Unido cuentan con fuertes incentivos económicos para evitar una disputa con Riad. La conexión entre los hutíes e Irán, su principal aliado, también hace poco probable que una Casa Blanca agresiva se aliara con los rebeldes vinculados a Irán antes que con sus aliados habituales de Riad. Un ataque occidental contra los hutíes también dejaría a los líderes políticos con la única opción de tomar medidas militares contra el grupo y su “terrorismo”. Esto quedó reflejado en 2016, cuando Estados Unidos tomó represalias militares contra los rebeldes después de que en vano atacaran a un barco estadounidense en el estrecho.

Estados Unidos entregando armas a Arabia para bombardear Yemen [Latuff / MiddleEastMonitor]

Del mismo modo, un bloqueo tampoco serviría a los intereses de Irán, el supuesto aliado de los hutíes y proveedor de los misiles y las minas marinas necesarias para bloquear el estrecho. A pesar de que la República Islámica nunca admitiría abiertamente alguna responsabilidad por un posible bloqueo, la administración estadounidense señalaría a Teherán como el instigador de la operación. Reforzados por cualquier incidente, estos miembros anti-Irán del gobierno – como el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton – podrían intensificar la petición de un cambio de régimen en Irán.

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Con la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear iraní, Teherán se ha hecho más dependiente de países europeos para salvar (partes del) acuerdo y retener (algunas) inversiones extranjeras en su economía. La vinculación a una maniobra que podría perjudicar a la economía europea pondría en peligro esta relación crucial. Incluso si el acuerdo se descartara del todo, sería estratégicamente imprudente acercar a los líderes europeos a un gobierno estadounidense combativo. Además, la política iraní respecto al Estrecho de Hormuz, aún más importante para la economía global, es reveladora. A pesar de las advertencias frecuentes de Teherán de cerrar este punto estratégico, nunca ha llegado a cumplir con estas amenazas.

En lugar de intentar un bloqueo completo del Estrecho de Bab el-Mandeb, los rebeldes y sus partidarios, incluido supuestamente Irán, deberían mantener su política actual de atacar mayoritariamente a objetivos saudíes y emiratíes.

 

Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Monitor de Oriente.

 

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