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Las arriesgadas consecuencias del ataque a Siria

El presidente ruso Vladimir Putin (izq.) abraza al presidente sirio Bashar al-Assad (der.) en Sochi, Rusia, el 21 de noviembre de 2017 [Oficina de prensa del Kremlin / Agencia Anadolu]

Puede que de momento los ataques estadounidenses en Siria hayan terminado, pero la guerra que los produjo ‚Äď as√≠ como los enfrentamientos internacionales a gran escala que ha generado ‚Äď es cada vez m√°s compleja.

En la madrugada del martes los medios sirios informaron de un segundo presunto ataque a√©reo israel√≠ en el pa√≠s en poco menos de una semana. En Occidente, continuaron las especulaciones respecto a c√≥mo responder√° Rusia ‚Äď que prometi√≥ ‚Äúconsecuencias‚ÄĚ por el lanzamiento por parte de EEUU, Francia y Reino Unido de 105 misiles contra las plantas de armas qu√≠micas en Siria. Los cargos occidentales est√°n especialmente preocupados por la posibilidad de que Mosc√ļ haya planeado ataques cibern√©ticos.

Mientras tanto, los Estados occidentales y sus aliados del Golfo luchan para dar su próximo paso. El presidente Donald Trump envía mensajes contradictarios afirmando que quiere retirar a las tropas estadounidenses de Siria, pero también prometiendo seguir adelante con las acciones para poner fin al uso de armas químicas por parte del régimen de Bashar al-Assad. (Para más confusión: el presidente francés, Emmanuel Macron, se retractó de las afirmaciones de que persuadió a Trump para mantener a las fuerzas americanas en Siria).

La oscuridad ocupa tambi√©n la pol√≠tica rusa; la Casa Blanca ha desacreditado las palabras de Nikki Haley, embajadora de EEUU en las Naciones Unidas, respecto a un proyecto para implantar una nueva ronda de sanciones contra Mosc√ļ.

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Todo esto apunta a una realidad cada vez m√°s inc√≥moda para Washington. En algunos aspectos, los ataques fueron un potente recordatorio del alcance del poder militar estadounidense ‚Äď como lo fue la aparente renuencia de Rusia a cumplir sus amenazas de interceptar misiles o contraatacar contra los barcos y aviones que los dispararan. Incluso si los √ļltimos ataques consiguen evitar que Assad vuelva a utilizar armas qu√≠micas, no sirven para poner fin al equilibrio general del poder geopol√≠tico, cuya balanza se inclina al lado contrario de Estados Unidos en Oriente Medio y m√°s all√°.

En el terreno sirio, Assad sigue atrincherando su poder; los ataques a√©reos convencionales del gobierno continuaron a lo largo del fin de semana. Israel, Ir√°n y Turqu√≠a siguen luchando sus respectivas guerras de poder en el poder con una fuerza a√ļn mayor. El martes llegaron nuevos informes de que Washington ahora quiere reemplazar a las aproximadamente 2.000 tropas americanas en Siria con fuerzas √°rabes, una se√Īal de que la administraci√≥n de Trump se ha resignado a delegar la toma de decisiones regionales a las potencias locales.

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Al atacar a Siria, Washington ha demostrado que sigue siendo la fuerza militar dominante en el Mediterráneo Рal menos, cuando decide aumentar sus fuerzas -. Sin embargo, la intensificación de la actividad rusa y china en otras regiones significa que el poder estadounidense disminuye cada día. Mientras la Armada de Estados Unidos llevaba un portaaviones al Mediterráneo para enfrentarse a Rusia y Siria, China llevaba a cabo sus mayores ejercicios militares hasta la fecha en el Mar de Sur de China.

M√°s tarde, esta semana, China realiz√≥ simulacros de fuego en vivo en el Estrecho de Taiw√°n, una acci√≥n considera un intento directo de intimidar a los enemigos potenciales de Pek√≠n ‚Äď y aliados de EEUU ‚Äď en la regi√≥n.

Por todas sus ambiciones globales, Mosc√ļ y Pek√≠n siguen centrados en sus problemas m√°s cercanos en Europa del Este y Asia, dise√Īando deliberadamente sus ej√©rcitos para que sean capaces de hacer retroceder a las fuerzas estadounidenses en esas zonas. Los enemigos m√°s peque√Īos de EEUU, como Ir√°n y Corea del Norte, est√°n adoptando medidas similares. Este fin de semana han recordado que Washington contin√ļa siendo capaz de infligir un da√Īo puntual y r√°pido si lo desea, pero su objetivo principal sigue siendo impedir que Estados Unidos considere tomar medidas dirigidas a un mayor cambio de r√©gimen.

De hecho, quiz√° lo m√°s sorprendente sobre los √ļltimos ataques en Siria sea lo poco que parece haberse hablado en Washington sobre intensificar las acciones contra Assad. Aparte de reforzar las tan mencionadas ‚Äúl√≠neas rojas‚ÄĚ respecto al uso de armas qu√≠micas, no existe ninguna ansia por expulsar al l√≠der sirio, sobre todo despu√©s de todos los problemas que produjo la expulsi√≥n de Saddam Hussein en Irak.

Mientras tanto, los enemigos de Washington ‚Äď en particular, el presidente ruso, Vladimir Putin ‚Äď siguen utilizando estos enfrentamientos para probar nuevas t√©cnicas con las que frustrar a EEUU. La semana pasada, Mosc√ļ bloque√≥ las se√Īales GPS en partes de Siria, interfiriendo con la actividad de los drones estadounidenses. Adem√°s, Rusia tambi√©n ha intensificado la guerra de informaci√≥n, provocando divisiones en Occidente. En lugar de derribar los misiles americanos, Rusia parece haber decidido simplemente decir que lo ha hecho,¬† entorpeciendo a√ļn m√°s el ya confuso discurso internacional.

Muchas de estas tendencias llevaban tiempo prepar√°ndose ‚Äď y cualquier gobierno estadounidense habr√≠a tenido dificultades para gestionarlas. El equipo de Trump se enfrenta a un mundo m√°s ca√≥tico ‚Äď y a adversarios m√°s confiados e innovadores ‚Äď del que nunca imagin√≥ la administraci√≥n de Obama hace dos a√Īos.

Aun as√≠, es dif√≠cil no concluir que la naturaleza de la presidencia de Trump est√© dificultando la gesti√≥n de la situaci√≥n. Puede que eso sea a√ļn m√°s cierto tras sugerirse la marginaci√≥n del jefe de personal, John Kelly, y la preocupaci√≥n del presidente por la investigaci√≥n contra el fiscal Rober Mueller en Rusia.

Hasta cierto punto, los ataques en Siria de este fin de semana no fueron m√°s que una actuaci√≥n muy ritual, una acci√≥n exang√ľe en los Estados Unidos que refuerza las l√≠neas rojas y planta cara a la intimidaci√≥n rusa. En algunos aspectos, es tranquilizador que se haya llevado a cabo sin provocar grandes bajas en ning√ļn bando, pero a√ļn quedan crisis como esta por llegar ‚Äď y puede que demuestren ser mucho m√°s peligrosas.

Ataque químico contra Siria [Sabaaneh / Monitor de Oriente]

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