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La cámara de Yaser Murtaja ha caído, pero sus imágenes permanecen

periodista y fotógrafo Yaser Murtaja, asesinado por francotiradores israelíes a pesar de llevar un chaleco con la inscripción 'PRENSA', mientras cubría la Gran Marcha del Retorno el 6 de abril de 2018

Una nueva cara palestina ha captado la atención del mundo. No lanzaba piedras ni llevaba encima un rifle, sino su cámara de periodista. Por supuesto, el ejército israelí la consideró un arma peligrosa, ya que con ella podía documentar sus crímenes ante el mundo.

Hoy, Yaser Murtaja emerge con una radiante sonrisa como un símbolo de los medios palestinos y del sacrificio de los fotógrafos y corresponsales que se arriesgan al fuego israelí. Un francotirador israelí disparó a Murtaja mientras cubría la segunda semana de la “Gran Marcha del Retorno”, en las afueras del este de la Franja de Gaza, el día 6 de abril. No paró de tomar fotos, incluso mientras le perseguía un soldado israelí con el dedo en el gatillo. El periodista y su cámara cayeron al suelo.

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La lente de Murtaja reflejó las impresionantes escenas de la protesta frente al mundo, más allá de la Franja de Gaza, aunque este periodista aún soñaba con salir de la gigante prisión que es este territorio asediado. En un tweet publicado la semana pasada, expresó su deseo de vislumbrar a su preciada Palestina desde la ventana de un avión; expresaba lo que desean muchos otros jóvenes palestinos que han crecido bajo la ocupación de Israel. Su “prisión” fueron los 360 kilómetros cuadrados del territorio ocupado.

Su ambicioso deseo de ver su patria desde el cielo no se limitó a volar él mismo; fue una de las primeras personas en utilizar un dron no hostil con cámara en la Franja de Gaza.

El único aeropuerto del enclave fue bombardeado por Israel menos de dos años después de su inauguración. Yaser Murtaja intentó viajar al extranjero a través del cruce fronterizo de Rafah pocos meses antes de ser asesinado por el ejército israelí, pero fracasó debido a las duras restricciones impuestas por las autoridades de la frontera egipcia. No tuvo oportunidad de atravesar el cruce de Beit Hanoun/Erez, controlado por los israelíes.

El sueño del periodista de viajar por el mundo no murió con su último aliento. Con una sonrisa, Yaser Murtaja subió a las alturas, por encima del horizonte, ante los ojos de su pueblo. Hoy se le considera un ejemplo de valentía; se atrevió a fotografiar la realidad de la ocupación, cuya brutalidad intenta ocultar el gobierno israelí asesinando a periodistas y fotógrafos.

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Cuando salió el viernes a sacar fotos de la protesta masiva a las afueras de la Franja de Gaza, Murtaja capturó las impresionantes imágenes de abuelas palestinas vistiendo bordados en vagones arrastrados por ganado y ondeando banderas de Palestina. Los refugiados ancianos caminaban con muletas de madera en la mano y se dirigían a sus antiguas ciudades, que fueron ocupadas en la Nakba de 1948. Los heridos, que recibieron disparos de los francotiradores hace tan sólo una semana, insistieron en participar de nuevo, aunque tuviesen que apoyarse en los hombros de sus familiares y amigos. Junto a otros miles de hombres, mujeres y niños, exigieron su derecho a poder cruzar la frontera y regresar a sus ciudades y pueblos, en los que algunos nunca habían estado, pero los conocían con detalle gracias a que la historia ha sido transmitida de generación en generación.

Ese día, el pueblo palestino captó con estilo la atención del mundo. Una enorme cortina de humo que surgía de neumáticos en llamas les ocultaba de la vista de los soldados israelíes alineados en la frontera, en un uso poco ortodoxo de las emisiones de carbono. Esto envió un mensaje muy claro: Gaza no se hundirá, aunque continúen el aislamiento internacional y el asedio y aunque se ignoren los derechos de los refugiados palestinos.

Yaser Murtaja murió y fue enterrado por la comunidad a la que servía. Sin embargo, sus fotografías quedarán en este mundo como prueba de las atrocidades de Israel. Puede que el hombre haya caído, pero su legado permanece.

 

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