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Oriente Medio cerca de usted

‘Como palestino, siento que estoy luchando y resistiendo’

Mo´min Swaitat, actor y director residente en Londres [Annie Alina]

Cuando Mo’min Sawaitat tenía cinco años, construía ciudades de juguete con piedras en el bosque cercano a su ciudad natal, Jenin, en el norte de Palestina. Al día siguiente, regresaba a donde había erigido su pequeña ciudad y no encontraba más que piedras en el suelo que habían pisoteado los soldados israelíes.

“Es simbólico de lo que sucedió con los pueblos palestinos”, me cuenta Swaitat. “Crecí a finales de la Primera Intifada y principios de la segunda. Cuando tenía cinco años, veía al ejército por todas partes”.

Diecisiete años después, Swaitat es un actor y director que vive en Londres tras haber estudiado en la London International School of Performing Arts (LISPA). Su última obra es una comedia negra, “Alien Land”, un espectáculo en solitario producido por el Colectivo Sarha e inspirada por la primera novela de ciencia ficción de Oriente Medio, “La vida secreta de Saeed el Pesioptimista”, de Emile Habibi.

Desde que fue publicada en los 70, “La vida secreta” se ha convertido en un clásico. Ambientada durante la Nakba de 1948, el protagonista, Saaed, parece destinado a convertirse en refugiado, pero, mientras él y su familia intentan huir de Palestina, disparan a su padre. Saeed se convierte en ciudadano israelí, donde, según Swaitat, vive una invasión alienígena.

En 2002, mientras Israel invadía Cisjordania, Sawaitat leyó por primera la historia de Saeed. Tenía mucho tiempo libre – los tanques israelíes entraban en Jenin por la mañana, cuando la gente se preparaba para ir a trabajar o a clase, y la vida pública se suspendía. Los ciudadanos esperaban a que la mezquita anunciara que los tanques se habían marchado para que los niños pudiesen ir a la escuela.

Swaitat se despertaba por la mañana y, al abrir su ventana, veía excavadoras y vehículos armados en la calle. “Si hoy vieras eso en las calles de Londres, pensarías que es una invasión extraterrestre”, dice.

“Alien Land” explora la propia experiencia de Swaitat en su vida bajo la ocupación y la experiencia del refugiado contemporáneo. Como “La vida secreta”, “Alien Land” celebra el ammiyya, el árabe coloquial hablado, y se interpretará en árabe con subtítulos en inglés.

Preparación para Rehearsals for Alien Land at the Arcola [Nadia Jaglom]

“Quiero celebrarlo, quiero defenderlo, quiero respaldarlo”, dice Swaitat sobre su idioma que, hoy en día, se vincula demasiado a menudo al terrorismo. “Esto orgulloso de ello. Pido a los jóvenes que no malinterpreten el idioma árabe. Quiero darles la oportunidad de explorar el porqué de los idiomas árabe e inglés, por qué el idioma es una gran batalla y por qué el lenguaje puede malinterpretarse”.

Pensemos en la ciencia ficción y consideremos lo que significa en inglés y en árabe, plantea Swaitat. En árabe, la metáfora del alienígena puede usarse para explorar el colonialismo y lo extraña que es la vida bajo ocupación, pero también tiene una asociación positiva – la búsqueda de lo desconocido.

“Cuando hablas sobre extraterrestres en inglés siempre hay un enfrentamiento, un ataque”, explica Swaitat. “Es algo malo. Mientras que, cuando hablas sobre ciencia ficción en árabe, es algo maravilloso que descubrir e investigar. La metáfora de lo alienígena puede ser algo terrorífico y agresivo, pero también representa algo bello y mágico.”

“Pasamos mucho tiempo durante el toque de queda observando Marte y otros planetas”, continua. “Creemos que podemos ver Marte desde Jenin. La longitud entre este universo y el espacio del universo es el contar historias. Es lo que intento tratar estas obras. En realidad, es así como entiendo la ciencia ficción”.

Tanto la novela como la obra teatral de Swaitat celebran la construcción de la cultura palestina alrededor de historias y de hakawati, la tradición de la narración oral. “En una historia árabe dejamos un espacio entre el narrador y la audiencia para que tú decidas; está en tus manos. Eso es el hakawati. Cuando contamos una historia, empezamos con las palabras kaan ya ma kaan; ‘érase o no érase’”.

Swaitat me cuenta que ha intentado formar parte de producciones que no tratan de Palestina, pero a menudo ha renunciado tras uno o dos ensayos, ya que no puede sentirse identificado con la obra. “Me siento responsable. Siento que Juliano Mer Khamis me dejó una enorme responsabilidad”, dice de su antiguo profesor y fundador del Teatro de la Libertad en el campamento de refugiados de Jenin, donde empezó a actuar.

“Es lo que me llevo de Juliano, su escuela y su forma de enseñar. Que al estar sobre el escenario sienta que estoy luchando, que estoy resistiendo, que estoy diciendo algo, un mensaje importante que debe enviarse”.

Los jóvenes que crecieron durante la intifada tenían dos opciones – quedarse en casa o unirse a la resistencia. Pero Swaitat escogió una tercera opción – el teatro. “Lo único que quería hacer con mi vida era estudiar dramaturgia y convertirme en actor. No tengo ni idea de por qué, no había visto una obra de teatro en mi vida. Simplemente era mi sueño”, relata.  

El Teatro de la Libertad utiliza el arte para abordar el miedo, la depresión y el trauma que sufren los jóvenes palestinos:

“El teatro me alejó de todo aquello y me animó, añadió un nuevo color a mi vida. Me levantó y me llevó a un escenario distinto en mi vida, lejos del lugar oscuro en el que sufría estrés post traumático y ansiedad. El Teatro de la Libertad fue un tratamiento”.

Establecido originalmente por la madre de Mer Khamis, Arna, como el Teatro de Piedra, fue demolido en 2002 cuando los israelíes entraron en el campamento y asesinaron a todos los actores en la Batalla de Jenin. Mer Khamis lo reconstruyó y se convirtió en el Teatro de la Libertad.

En 2011, Swaitat formó parte de la producción de “Alicia en el País de las Maravillas”; en esta adaptación del clásico de Lewis Carroll, Alicia está a punto de comprometerse y decide huir: “Esto provoca a los palestinos y a los sionistas, que quieren que nosotros sólo seamos constructores en Israel y no quieren que critiquemos y hablemos de Alicia en el País de la Maravilla e intentemos plantear los problemas sociales de nuestra sociedad”, cuenta Swaitat.  

Mo’min Swaitat actuando en el Teatro de la Libertad en la obra de Alicia en el País de las Maravillas [Jenny Nyman]

Su siguiente obra, “El despertar de la primavera”, explora la sexualidad. Mientras los actores leían el guión en el teatro, se oyeron disparos desde la calle – Mer Khamis había sido asesinado tras recibir cinco disparos de hombres enmascarados mientras llevaba en coche a su hijo. “Fui el primero que le vio”, cuenta Swaitat. “[En aquel momento] estaba hablando con mi escuela de Londres para ofrecerme una beca para estudiar clown y mimo”.  

Desde sus días en el Teatro de la Libertad y en LISPA, Swaitat ha participado en producciones internacionales en Palestina, Europa y Estados Unidos. Inspirado por el Teatro de la Libertad, trabaja con más de 60 jóvenes refugiados en Londres; les enseña interpretación, interpretación con máscaras, pintura y cerámica. Dice que proviene una combinación de lo que creían Arna y el actor francés Jacques Lecoq; “el mundo enmascarado actuará como un alivio para quienes han sido desplazaos de su viaje, expulsados de su hogar y de su pueblo”.

Al mismo tiempo, Swaitat también filosofa sobre cómo será la próxima intifada: “Creo que la próxima intifada debería ser individual. Los palestinos siempre luchamos en grupos – y los árabes, en general. Como beduino, crecí en un grupo, nunca crecí como un individuo en Oriente Medio. La gente no me ve como un individuo, así que quiero celebrar mi individualidad. Me parece que el personaje de Saeed es muy individual, y realmente quiero celebrarlo e impulsarlo para ver todo lo que podemos hacer como individuos”.

“Creo que es el principio del cambio en Oriente Medio”, continúa. “Quiero dejar claro que no hablo de parte de Oriente Medio, hablo de mi parte, como joven artista palestino, y de la de mi familia. Nunca he tenido la oportunidad de celebrar mi identidad árabe y, como palestinos, nunca hemos tenido la oportunidad de celebrar la libertad de elección”.

“Soy beduino. [Nuestro] viaje empezó en medio del desierto árabe, en Yemen. Tenían libertad de movimiento y de elección, y celebraban el precioso paisaje de allí. Ahora no puedo hacerlo, porque soy un artista joven.”

“Llevamos suficiente tiempo hablando de refugiados. Ahora es el momento de hablar de las consecuencias de ser un refugiado… tenemos que construir una generación fuerte de personas que usen el arte como herramienta para el cambio. Y respaldo esta nueva intifada.”

No es sólo en Oriente Medio, afirma Swaitat: “¿Por qué todo el mundo le pide al mundo árabe una revolución, pero no la piden para ellos mismos?”

“Es hora”, añade de Swaitat, “de dejar de engatusarse por los medios e investigarnos a nosotros mismos”.

 

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MEMO Staff Writer