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Irán y la política de contención estadounidense

Mural en Teherán (foto de archivo)

En 2001, antes de los atentados del 11S, un comité especializado en el estudio detallado de los países de Oriente Medio presentó varias recomendaciones (o decisiones) al presidente estadounidense, George W. Bush. Entre estas recomendaciones se incluía producir un cambio en Irán mediante acciones militares y también desde dentro. En 2015, cuando el presidente estadounidense Brack Obama firmó el acuerdo nuclear con Irán, junto a otras cinco superpotencias mundiales, el comité publicó detalles sobre la política de contener a Irán, lo cual Obama creía que era lo mejor para enfrentarse al peligro iraní en la región. Con el anuncio de los detalles del acuerdo, Irán se expandió en la región de Oriente Medio, extendiéndose desde Irak a Siria y Yemen, y, antes, a Líbano. Incluso llegó a África, Latinoamérica y Europa.

La idea de la estrategia de contención a Irán se remonta a 2012, cuando el ex analista de inteligencia de la CIA, Kenneth M. Pollack, argumentó en su libro que la estrategia de “contener” a Irán como una alternativa al enfrentamiento militar. La importancia del libro proviene de la reunión en 2012 de Pollack con antiguos oficiales americanos y expertos en asuntos iraníes de renombre en el Instituto Brookings durante su participación en la simulación de un enfrentamiento entre EE.UU e Irán.

Parece que a Estados Unidos le convenció su estrategia de enfrentarse a la expansión de Irán, lo cual explica por qué EEUU dejó que Irán penetrara en Oriente Medio. Por ejemplo, en Irak, Estados Unidos fue el mayor patrocinador de Irán. Tal vez, al examinar la progresión y la serie de batallas contra el Daesh en Irán, y cómo EEUU no escatimó esfuerzos a la hora de permitir a Irán extenderse por el país mediante sus milicias al igual que en Siria, podamos responder las muchas cuestiones respecto a las razones por las que Estados Unidos permitió la expansión de Irán.

El gobierno iraní llegó al punto de enfrentarse con su pueblo, que cree que “el gobierno de su país interfiere en los asuntos de países vecinos a su costa”.

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Hace unas dos semanas, varios informes afirmaron que Washington evitó que Israel asesinara al Comandante de las Fuerzas Quds, Qasem Soleimani, en Siria. Esto es muy interesante, ya que Soleimani está en la lista de terroristas estadounidense y se movía entre los campos de batalla de Irak y Siria. Aviones americanos seguían sus movimientos, pero no intentaron asesinarle, aunque podrían haberlo hecho. En Siria, los aviones israelíes peinaban el territorio sirio día y noche, y atacaron a varios objetivos, sin asestar un golpe fatal a Soleimani.

Parece que Estados Unidos era muy consciente de que esta expansión americana supondría problemas internos para Irán, problemas que no podría resolver. Tras años de sanciones económicas, el acuerdo nuclear con Irán en 2015 le dio la oportunidad de recuperar unos 150.000 millones de dólares de fondos congelados. En lugar de invertir este dinero en los ciudadanos iraníes, que organizaron desfiles de alegría tras firmarse el acuerdo nuclear, todo el dinero se quedó en los bolsillos de los combatientes de Irán en los países vecinos, así como en los proyectos de expansión iraníes.  

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Los iraníes esperaron pacientemente durante dos años y medio a que su país les duchara con dinero, ya que ya no sufre las sanciones económicas y ya no se enfrenta contra Daesh, tras haberlo eliminado en Irak y Siria. Pero esto nunca sucedió. En cambio, unas filtraciones sobre el presupuesto de 2018 indicaban que los gastos en las milicias extranjeras de Irán han aumentado, y el gasto en los Guardianes de la Revolución ha alcanzado los 8.000 millones de dólares. Esto no incluye a las instituciones religiosas iraníes de dentro y fuera del país, que se han multiplicado por 10 en los últimos dos años. Mientras tanto, la tasa de paro ha llegado al 60% en algunas ciudades iraníes, según las estadísticas oficiales. Además, las filtraciones del presupuesto de 2018 sugieren que se levantarán los subsidios para las necesidades básicas y el combustible. Es más, las empresas extranjeras aún no han entrado en el mercado iraní, a pesar del levantamiento de las sanciones, debido a los comentarios del presidente estadounidense, Donald Trump, que amenazó con acabar con el acuerdo nuclear con Irán, considerándolo el peor acuerdo que Estados Unidos ha firmado jamás.

 

Protestas en Irán [Sabaaneh/MiddleEastMonitor]

El gobierno iraní llegó al momento de enfrentamiento con su pueblo, que cree que la interferencia de su gobierno en los asuntos de los países vecinos ha sido a su costa. Ya no pueden soportar la situación y la mala distribución de la riqueza. Puede que la frecuencia de las manifestaciones que comenzaron el 26 de diciembre haya disminuido, pero han puesto el primer clavo en el ataúd del gobierno iraní. Por lo tanto, el gobierno tiene que frenar sus proyectos expansionistas en el extranjero y canalizar sus recursos para mejorar el nivel de vida de su pueblo, o continuar con su política exterior y lidiar con los enfrentamientos consecuentes con el pueblo iraní.  

Las manifestaciones en Irán han roto la santidad del gobierno a los ojos del pueblo, y ya nada está fuera de los limites. Por lo tanto, no está lejos la organización de manifestaciones mayores que no sólo pedirán una reforma económica, sino también la expulsión de todo el gobierno. 

Este artículo se publicó originalmente en árabe en Al-Araby Al-Jadeed el 9 de enero de 2018

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