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Otro atentado terrorista refleja la debilidad de nuestro sistema de seguridad global

La policía acordona la zona tras el atropello cometido en un acto terrorista en el West Side Highway de Nueva York, el 31 de octubre de 2017. [Mohammed Elshamy / Anadolu Agency]

La tarde del martes, un camión se abalanzó sobre un carril bici en el bajo Manhattan, cerca del monumento a las víctimas del 11S, dejando 8 muertos y 11 heridos. Aunque ninguna organización terrorista ha reclamado la responsabilidad del atentado, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, declaró poco después de lo sucedido que se está tratando como un “acto terrorista particularmente cobarde”. Aún no se han confirmado oficialmente varios informes sobre una nota que  el sospechoso dejó en el camión en apoyo al Daesh (ISIS). Los testigos afirman que el sospechoso gritó “Allahu Akbar” cuando salió del camión. Las autoridades no lo han confirmado todavía, pero aún debe haber varios detalles importantes que desconocemos y que expliquen por qué el ataque se catalogó casi inmediatamente como un “atentado terrorista”. Quizás se deba a que el modus operandi recuerda al utilizado por Daesh en los últimos dos años y al nombre y el origen del sospechoso, que no se hicieron públicos en principio.

El atentado sucedió unas pocas horas antes de que se celebraran actividades de Halloween por todo Estados Unidos. Estas celebraciones suelen ser inaceptables para los fundamentalistas religiosos, ya sean judíos, cristianos o musulmanes. La localización del ataque también es significativa, cercana al monumento a las víctimas del 11S, lo que supone un mensaje para el mundo estadounidense y occidental. Una vez más, los terroristas han demostrado que nadie está realmente a salvo, y que pueden golpear a nuestras sociedades cuando y donde menos lo esperamos. Aunque no es de la misma magnitud que el 11S, este acto terrorista aún demuestra que la “guerra contra el terrorismo” que se ha cobrado tantas vidas inocentes está lejos de tener a Occidente como ganador; y que los terroristas todavía pueden explotar la debilidad de nuestros sistemas de seguridad globales.

En caso de que el Daesh/ISIS asuma la responsabilidad, esto enviaría otro mensaje al mundo; que, aunque el grupo haya sido derrotado en Irak y Siria, ya se ha infiltrado en otros muchos países y puede atacarnos en nuestra terraza casi a voluntad.

El tipo de operación con vehículos se ha utilizado en Francia, Alemania y Reino Unido, donde las víctimas del atentado en Finsbury Park fueron musulmanas. Todos estos ataques demuestran cuán ineficaces somos a la hora de evitarlos. Es estresante darse cuenta de que cualquiera con un vehículo podría abalanzarse contra los peatones sin previo aviso y sin posibilidad de ser detenido.

Existe una paradoja que enfatizar: cuanto más evolucionan nuestros sistemas de seguridad en cuanto a medios, recursos y tecnología, menos sofisticados se hacen los métodos de los terroristas, haciéndolos más difíciles de predecir y evitar. Quizás produzcan menos víctimas, pero aún tienen poder para recordarnos que siguen aquí, más cerca de lo que pensamos. Un proverbio chino dice “mata a uno, asusta a diez mil”. El número de víctimas ya no es relevante; el acto en sí mismo basta para conseguir su objetivo de aterrorizar a los ciudadanos.

A diferencia de otros atentados terroristas recientes, el sospechoso sigue vivo; Sayfullo Saipov tiene 29 años y es nacional de Uzbekistán, vive en Nueva Jersey y conduce un taxi de Uber. Una bala de la policía le alcanzó en el abdomen mientras trataba de huir de la escena del crimen, pero ha sido operado de urgencia y se espera que sobreviva. Por lo tanto, supone una oportunidad única para saber por qué hizo lo que hizo, lo que, ojalá, podría servir para el desarrollo de estrategias antiterroristas más efectivas en el futuro.

Todavía sigue apareciendo información sobre él y, sin duda, sabremos más a medida que se desarrolle la investigación. Para quienes creen que existe algo como un perfil de terrorista estándar, él encaja a la perfección. Su recuperación y eventual interrogatorio nos ayudarán a conocer la mente de una persona así, y estar mejor preparados para la próxima vez. Porque habrá una próxima vez, casi sin duda.

 

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Doctora en Inteligencia y Seguridad Nacional. La investigación de Andreea se centra en la evolución del terrorismo internacional tras la Primavera Árabe.