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Las mujeres saudíes podrán conducir

Las mujeres saudíes se regocijan después de que se les dio derecho a conducir [Hindustan Times / Twitter]

Recientemente  ha aparecido la repentina noticia de que Arabia Saudí ha levantado su infame prohibición a las mujeres de conducir. Las mujeres del reino lo celebraban, mientras el rey Salman Bin Abdulaziz pedía la impresión de licencias para preparar a las primeras conductoras que tomen las calles en junio del año que viene.

Por esta prohibición las mujeres saudíes llevan manifestándose décadas. Muchas de ellas han sido encarceladas por su activismo. El reino era el último país del mundo que impedía que las mujeres condujesen, obligándolas a depender de familiares o chóferes varones.

El gobierno y los medios de comunicación internacionales han declarado que es un paso adelante y una victoria para los derechos de las mujeres. Pero, para muchos, incluido el fundador y portavoz del grupo activista saudí Citizen’s Without Restrictions, Abdul Azeez Al-Muayad, quedan cuestiones pendientes.

Queremos entender cómo se ha tomado esta decisión, ¿por qué lo prohibieron y por qué ahora lo permiten? ¿Cómo ha pasado esto? Merecemos saberlo

 

Al evaluar las razones detrás de esta repentina decisión, es imposible ignorar el contexto en el que se ha tomado. Los últimos meses han supuesto grandes cambios en el Reino, desde el abrupto ascenso de Mohammed Bin Salman a la posición de príncipe heredero este verano, hasta las más recientes detenciones masivas de académicos en el país. La última estrategia del gobierno es la evidencia de la dirección política más amplia a la que parece estar dirigiéndose el país, pero, a diferencia de lo que muchos esperan, es muy probable que no suponga cambios significativos.

Una oportunidad económica

Muchos han notado el papel que ha jugado el príncipe Mohamed en la retirada de la prohibición, y esto parece estar conforme a sus decisiones desde que reemplazó a su primo como heredero al trono en junio. Un príncipe heredero más joven y dinámico ha priorizado el desarrollo económico, con su proyecto Visión 2030 abogando por la diversificación más allá del petróleo, la liberalización económica y el impulso de industrias como el turismo.

A pesar de todo, a muchos ciudadanos les cuesta lidiar con los altos precios, la contracción del estado de bienestar y las medidas de austeridad, que están causando la miseria de muchos. Las pequeñas y medianas empresas también sufren con la subida del precio del agua y de la electricidad, así como con las tarifas impuestas por el gobierno.

Esta situación solía rectificarse con la provisión de petrodólares a los ciudadanos como subvenciones, pero esto es cada vez menos viable, ya que la bajada del precio del petróleo ha obligado al gobierno saudí a replantearse su futura economía más allá de la industria del petróleo. Como el mayor productor de petróleo del mundo, el futuro del país parece desmoronarse mientras el mundo busca fuentes de energía eléctricas y renovables; algo también evidente en la noticia de que la compañía petrolífera estatal Aramco se hará pública el año que viene.

En medio de esta incertidumbre, permitir la conducción a las mujeres supone una enorme oportunidad económica. En primer lugar, salvará al país de las remesas que las conductoras expatriadas envían a sus países de origen. El objetivo del príncipe Mohammed de aumentar la participación femenina en el trabajo de un 22% al 30% para 2030 también se facilita al tener las mujeres control sobre su capacidad de desplazarse, y les dará un mejor acceso a la economía como consumidoras. También cambiará la imagen de Arabia Saudí como un régimen atrasado, impulsando la inversión extranjera.

Estancamiento político

El mayor y más poblado estado del Golfo también está sumido en numerosas controversias políticas. Su reciente bloqueo a Qatar por alegaciones de que el pequeño Estado del Golfo apoya al terrorismo fue una estrategia que muchos consideraron irónica, dado el supuesto historial de vínculos entre la financiación saudí y los grupos extremistas. Aun así, sin ninguna señal de que se vaya a poner fin al bloqueo, la estrategia de Arabia Saudí para mejorar su posición en la región parece estar en un punto muerto. Al mismo tiempo, la libertad de expresión en el país, aunque parezca imposible, ha disminuido aún más; cualquiera que exprese su apoyo o simpatía hacia Qatar podría recibir una pena de prisión.

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La invasión del Reino a Yemen también ha sido duramente criticada, ya que la continua lucha contra los yemeníes houtíes ha dejado más de 10.000 muertos, unos 20 millones de personas necesitadas de ayuda – según la ONU – y una epidemia de cólera en el que ya era el país más pobre del planeta. A pesar de que la ONU la considera la mayor crisis humanitaria del mundo, Arabia Saudí, una vez más, no muestra señales de renuncia, bloqueando la ayuda médica a Yemen.

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También han vuelto a resurgir rumores sobre las futuras relaciones diplomáticas con Israel, después de que se filtraran varios documentos en la cuenta de twitter Mujtahidd que trataban sobre los planes del país de “aceptar a Israel como un Estado hermano”. En el pasado, el público saudí ha rechazado duramente cualquier intento de normalizar la relación con Israel, y estos informes han causado la preocupación de muchos.

Entre tantas disputas internas y externas, permitir la conducción a las mujeres del Reino supone algunos puntos políticos para el gobierno muy necesitados, tanto en el país como en el extranjero, presentando al gobierno como un servidor de los intereses del público. La alabanza de los medios de esta decisión como el comienzo de una nueva era y la emisión de las reacciones de las mujeres saudíes también sirve de distracción frente al caos en el que está sumida la política exterior del Reino.

¿Una estrategia de modernización?

Incluso antes de que se levantara la prohibición, Arabia Saudí estaba pasando por ciertos cambios. Los mismos documentos filtrados por Mujtahidd a principios de mes alegaban que el príncipe Mohammed pretende “occidentalizar” el Reino del Golfo, una idea poco sorprendente, dada la expresión en varias plataformas de su deseo de integrar al país en el mundo moderno. Esta intención también estuvo presente el mes pasado, cuando se anunció que la costa del país con el Mar Rojo se convertiría en un destino turístico global que sería “semi-autónomo”, de modo que permitiría a los extranjeros beber y a las mujeres llevar bikini; ambas cosas están prohibidas en Arabia Saudí.

Las recientes detenciones en masa de célebres académicos también parecen ser lo último de estos intentos. Al menos 27 académicos, predicadores, escritores, investigadores y poetas islámicos han sido detenidos por las fuerzas de seguridad saudíes en el último mes, incluido el destacado académico Salman Al-Ouda, que, supuestamente, se ha declarado en huelga de hambre. La seguridad estatal afirmó tan sólo que habían arrestado a individuos que pretendían sembrar el desorden y sabotear a la unidad nacional, aunque muchos no tienen un historial de oposición a la monarquía o de asociación con los Hermanos Musulmanes, a quienes Arabia Saudí ha etiquetado como grupo terrorista. Esta medida podría resultar sorprendente, dada la reputación del Reino como un país conservador, pero sólo demuestra, una vez más, que, para el gobierno, la modernización nunca equivaldrá a la oposición política.

En este contexto, una decisión que integre más a las mujeres en la sociedad no solo apacigua a la comunidad internacional, sino que también da la impresión de que los derechos de las mujeres se están sobreponiendo sobre la religión. En realidad, muchas veces los derechos de la mujer se utilizan como herramientas para demonizar a los supuestos islamistas y representarlos como el verdadero enemigo de la modernidad. Esta estrategia ha sido muy utilizada en la historia saudí, siempre que los políticos islamistas ganaban popularidad entre las mujeres; parece ser, de nuevo, el caso.

En medio de esta conmoción política, económica y social, la ley de conducción rescindida de Arabia Saudí es una apuesta para ganarse a las masas e introducir una nueva visión con respecto al Reino. En un momento malo para la popularidad de Arabia Saudí, una buena respuesta internacional distrae de las imágenes de la guerra de Yemen y del bloqueo de Qatar. Del mismo modo, la visión económica del príncipe heredero se basa en el cambio social y en la consolidación del poder político – permitir a las mujeres que conduzcan impulsa ambas cosas, cambiando el estatus quo de las mujeres marginadas en la sociedad y ganando el aprecio político de las masas.

Aunque el levantamiento de la prohibición es algo positivo para las mujeres saudíes, también indica un estado que podría perjudicar al resto de la población. El reino siempre ha sido un Estado autocrático, y parece que la nueva visión de Arabia Saudí de una nación moderna y progresista sólo será una versión más bonita de lo que ya existe. Si las nuevas tendencias son algo a juzgar, es posible que se vaya a producir una mayor represión contra los que se oponen a esta nueva dirección.

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