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Paz mundial, sí… pero no con Trump

Imagen de Donald Trump el 29 de octubre de 2016 [Gage Skidmore/Flickr]

El famoso productor cinematográfico y ejecutivo de Hollywood Richard A. Rowland acuñó la frase de “lunáticos controlando el manicomio” cuando un grupo de actores rebeldes, dirigidos por el legendario Charlie Chaplin, formaron Artistas Unidos para proteger su propio trabajo. Desde entonces, se ha utilizado este dicho en muchas ocasiones.

Aunque, sin duda, nunca ha sido más apropiado que cuando el presidente estadounidense, el “líder del mundo libre”, aprovechó la ocasión de su primer discurso en las Naciones Unidas para amenazar con “destruir por completo” a Corea del Norte. Después, Donald Trump declaró que el líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong-Un, es “un hombre en un cohete con una misión suicida”.

Quizás los asesores de Trump olvidaron comentarle que la ONU, creada en 1945, se estableció para promover la paz, la cooperación internacional y la estabilidad. Amenazar con la aniquilación del régimen estalinista está en contra de todo lo que defiende la organización; su discurso horrorizó al mundo.

Imaginemos por un momento la reacción si el líder palestino, Mahmoud Abbas, hubiese estado en la misma posición en la ONU y hubiese amenazado con la destrucción total de Tel Aviv e insultado Benjamin Netanyahu, el amigo de Trump. Probablemente a esto le hubiesen seguido bombas, no palabras, y, aun así, Trump parece haber salido impune, de momento.

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Logo de la organización Peace One Day

Sólo aquellos sin ningún interés en mantener la paz global y la diplomacia hubiesen estado encantados con este mensaje de guerra, aunque, por cierto, hubiese sido recibido con incredulidad y placer por el régimen de Pyongyang, ya que pretende convencer a sus 25 millones de habitantes de que Estados Unidos es el archienemigo de Corea del Norte. Si el pueblo norcoreano no hubiese estado convencido de antes, entonces el propio Trump hubiera hecho el trabajo del líder y puesto a la nación en pie de guerra.

Mañana, 21 de septiembre, coincide que es el Día Internacional de la Paz, que se designó como el primer día anual para un alto el fuego global y ausencia de violencia debido a los esfuerzos del actor británico Jeremy Gilley; se adoptó unánimemente por la Asamblea General de la ONU en 2001. Es triste que, 16 años después, el llamado líder del mundo libre haya hablado en el mismo lugar y haya amenazado con la destrucción de una nación entera.

Por supuesto, Jeremy Gilley es un buen hombre y, aunque, sin duda, se horrorizó ante el mensaje de Trump, es demasiado educado como para decirlo. En una entrevista exclusiva con MEMO, me contó cómo comenzó su iniciativa tras darse cuenta allá por 1998 de que no había ni un solo “día internacional” en el calendario dedicado al concepto de la paz global. En septiembre de 2001, la ONU le dio la razón y escogió el 21 de septiembre para esta conmemoración.

“Es increíble; creemos que ahora 940 millones de personas saben que el 21 es un día de paz”, explicó Gilley. “La gente cambia su comportamiento ese día, y, el año pasado, logramos incluso un alto el fuego en Afganistán durante 24 horas. El jueves, más gente pensará en la paz y representará la mayor reducción de la violencia”. Añadió que todos podemos formar parte del cambio de una cultura de guerra a una de paz.

Sin duda, el mensaje de Gilley ha resonado en el mundo de las celebridades, donde personas como Jude Law, Angelina Jolie, Elton John, Annie Lennox y Lenny Kravitz han mostrado su apoyo. Para el año que viene, él y sus célebres amigos planean un gran evento global sobre la paz en London, involucrando a algunas de las mayores estrellas del mundo, garantizando una audiencia global de millones de personas.

Espera que este año el Día Internacional de la Paz invite a la gente a disculparse mutuamente y a tratar de enmendar sus errores, ya sea una pelea familiar o algo a una escala mucho mayor. “Podemos cambiar las relaciones”, insistió, “y mi pregunta es: ¿con quién harás las paces el 21 de septiembre?”

¿No sería maravilloso si Donald Trump atendiera a las palabras de Gilley y guiara al mundo con su ejemplo? Una simple llamada telefónica a Pyongyang y una disculpa al pueblo coreano no van más allá de las facultades del hombre más poderoso del mundo, ¿verdad? Quizás los demás podríamos incluso perdonar a Trump por su agresiva retórica si lo hiciera. Paz internacional…. ¿con o sin Trump? Por desgracia, seguramente sea lo segundo.

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