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El enfado de Israel con Turquía

Los comentaristas israelíes cercanos a Netanyahu compararon la posición “extremista” de Erdogan respecto a la mezquita de Al-Aqsa con las posiciones “moderadas” mostradas por algunos países del Golfo, especialmente Arabia Saudí.
El rey jordano Abdalá II recibe al presidente turco Recep Yayyip Erdogán en Ammán, Jordania, el 23 de agosto de 2017 [Kayhan Özer/Anadolu Agency]

Continúa la batalla por la mezquita de Al-Aqsa con el gobierno de Netanyahu, que se ve rodeado de corrupción y ahogándose en la crisis de confianza, amenazada por la aparición de más pruebas respecto a su participación en negocios corruptos y sospechosos. Ante estas circunstancias, el gobierno israelí y sus portavoces mediáticos decidieron que la mejor solución era exportar esta crisis al extranjero y crear crisis con países que apoyan a los fieles de la mezquita de Al-Aqsa, empezando por Turquía y el actual gobierno del AKP.

El gobierno ultraderechista de Tel Aviv, así como las élites de seguridad israelíes, think tanks y los medios pro-gobierno, han dado pie a una fiera campaña contra el presidente turco, Recip Tayyip Erdogan, alegando que tuvo que ver con la violenta situación en la Palestina ocupada. Sostienen que el presidente mostró un apoyo inquebrantable a las peticiones de los palestinos de retirar las puertas electrónicas de las entradas de la mezquita de Al-Aqsa.

Las élites israelíes leales o cercanas a Netanyahu han aparecido en los medios declarando que el papel de Turquía se considera uno de los principales factores que animaron a los palestinos a seguir con sus protestas y lograr su objetivo de retirar las puertas. Culparon principalmente al discurso de Erdogan en el parlamento turco, en el que subrayó que Israel no tiene soberanía sobre la mezquita de Al-Aqsa o Jerusalén Este, y que la capital de Israel es Tel Aviv. También declaró que Jerusalén Este es la capital de Palestina y pidió a los musulmanes de todo el mundo que visitaran Al-Aqsa para dejar claros sus derechos allí.

El presidente turco también declaró que las medidas tomadas por la ocupación israelí bajo el pretexto de combatir el terrorismo sólo pretenden arrebatar Al-Aqsa a los musulmanes. En su discurso en la reunión parlamentaria semanal del AKP, Erdogan dijo: “se está utilizando la lucha contra el terrorismo como pretexto para arrebatar la mezquita de Al-Aqsa de las manos de los musulmanes. No hay otra explicación”. También pidió a los musulmanes que visitaran Al-Aqsa: “Hago un llamamiento a todos los musulmanes. Todo el que tenga la oportunidad debería visitar Jerusalén y la mezquita de Al-Aqsa. Protejamos Jerusalén.”

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Emmanuel Nahshon, portavoz del Ministerio del Interior de Israel, respondió al discurso de Erdogan con varios tweets, describiendo el discurso como “delirante y distorsionado”, añadiendo que Erdogan “haría mejor en preocuparse de los problemas de su propio país”. Nahshon también subrayó que Turquía ha de ser consciente de que “se han acabado los días del Imperio Otomano”. El ministro del Interior turco respondió a los tweets diciendo que estas declaraciones no encubren el hecho de que Jerusalén Este se considera un territorio ocupado, y que la continuación de la ocupación no creará el ambiente apropiado para resolver el conflicto.

Los comentaristas israelíes cercanos a Netanyahu compararon la posición “extremista” de Erdogan respecto a la mezquita de Al-Aqsa con las posiciones “moderadas” mostradas por algunos países del Golfo, especialmente Arabia Saudí. El comentarista israelí Pazit Ravina declaró: “Mientras que Arabia Saudí no dudó en expresar su comprensión de los requisitos de seguridad israelíes en la mezquita de Al-Aqsa, Erdogan pretende provocar roces en la zona”.

En un artículo publicado por el diario derechista israelí Makro Rishon, Ravina declaró: “Al contrario que Erdogan, Arabia Saudí entendió las justificaciones de Netanyahu para la instalación de puertas electrónicas”. Consideró el discurso de Erdogan en el parlamento turco respecto a Al-Aqsa como “prácticamente antisemita”. Ravina también cree que Erdogan no quiere que termine el conflicto porque “pretende incitar en contra de Israel, incluso después de que la policía desinstalara las puertas”, añadiendo que Erdogan no estará satisfecho con sólo incitar a los palestinos; sino que quiere enfrentar a todo el mundo árabe con Israel.

El derechista Centro Jerusalén para Asuntos Públicos responsabilizó a Turquía de instigar los recientes acontecimientos en la mezquita de Al-Aqsa, alegando que los turistas turcos rezan en Al-Aqsa e incitan a los fieles palestinos.

En un artículo escrito el lunes por el investigador Pinhas Inbari, declaró que, al provocar problemas en Al-Aqsa, Erdogan “pretende expulsar a Israel y a Jordania de la mezquita”. También afirmó que “varias instituciones turcas visitaron Jerusalén hace poco y, desde entonces, han ido agrupando patrimonio que vincula la historia de Jerusalén con el Imperio Otomano”. Inbari pide al gobierno israelí que aprenda de las lecciones de los últimos acontecimientos y que aseguren que no cambia el status quo de la mezquita de Al-Aqsa, “no permitiendo la intervención de Turquía”. Advirtió que la interferencia de Turquía convertiría la crisis de Al-Aqsa en una crisis regional.

El gobierno israelí ha demostrado que continuará atacando diariamente a la mezquita de Al-Aqsa y sus fieles. La decisión de cerrar las oficinas de Al-Jazeera y de retirar las credenciales de prensa de sus correspondientes es otro ejemplo de los ataques y la política amordazadora contra aquellas que exponen frente al mundo árabe y musulmán la verdad de la mezquita de Al-Aqsa y las acciones israelíes contra ella. Mientras tanto, los países árabes que afirman liderar el mundo árabe e islámico están satisfechos con comprender los motivos del gobierno de Israel, e incluso dudan a la hora de emitir declaraciones en apoyo a los fieles y conservadores del patrimonio de la mezquita, que no tienen ni esperan ningún apoyo de aquellos que ya les han decepcionado en el pasado.

Traducido de Al Quds Al Arabi, 22 de agosto de 2017

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