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Egipto habla por sí mismo

El príncipe saudí Al-Waleed Bin Talal se reúne en su yate privado con la ministra egipcia de transportes Sahar Nasr en agosto de 2017. [Media.almasryalyoum]

Cuando Al-Sisi dio su primer golpe de Estado contra el primer presidente elegido democráticamente en Egipto en 7.000 años, pronunció su famosa frase: “Mañana veréis a Egipto en la cima del mundo”. Han pasado cuatro años y Egipto, que siempre se ha considerado “la madre del mundo”, ha decaído bajo su mandato como uno de los países con menor rango. Egipto se ha convertido en la cola de un nuevo país; Emiratos Árabes Unidos. Emiratos dirige a Egipto a donde desea, y controla incluso sus decisiones políticas.

Fuimos testigos de cómo Egipto imitó a EAU y a Arabia Saudí cuando boicotearon y bloquearon a Qatar, a pesar de que Egipto no tiene interés en esta crisis entre clanes, que tomó la forma de crisis de estados. Sin embargo, actúan como si fueran tribus. Aún expresan sus viejos rencores debido a su deseo de controlar el territorio y el gas de Qatar.

Cuando los políticos del mundo hablan de esta crisis, no mencionan ni tienen en cuenta a Egipto. La consideran puramente una crisis del Golfo que ha de resolverse internamente. Las partes de la crisis se refieren a Egipto como uno de los gobiernos asociados con ellas, lo cual es degradante y humillante para un supuesto gran país. Egipto debería liderar el mundo árabe, como en el pasado. Sin embargo, el estatus del país ha empequeñecido bajo el control del líder del golpe de Estado, Abdel Fattah Al-Sisi.

Esto ha animado al multimillonario saudí, el príncipe Al-Waleed Bin Talal, a reunirse con la ministra egipcia de Inversión, Sahar Nasr, para proponerle proyectos de inversión en Egipto. La reunión se llevó a cabo en el yate privado del príncipe en Sharm El-Sheikh, con shorts, como el resto de su tripulación. ¡Esta escena no se daría en ningún otro país! No sólo es ofensiva para la ministra, sino también para todo el país que representa.

El príncipe saudí Al-Waleed Bin Talal se reúne en su yate privado con la ministra egipcia de transportes Sahar Nasr en agosto de 2017.

Este incidente plantea una serie de preguntas. ¿Por qué no se reunió el príncipe Al-Waleed con la ministra en su oficina? ¿Por qué insistió en reunirse en su yate privado, y por qué grabó la reunión y la distribuyó a varias agencias de prensa? ¿Por qué aceptó ir la ministra, en lugar de hacer que él fuese a su despacho ministerial? ¿Se atrevería este arrogante millonario a hacer lo mismo con un ministro de cualquier otro país?

Todas estas preguntas tienen una sola respuesta; y es que Egipto se ha hundido hasta el puesto más bajo y está siendo humillado por todos; y este estúpido rico, que oculta un resentimiento contra Egipto, quiere ridiculizar a los egipcios con esta reunión; por eso la publicó. Fue el mismo hombre que dijo en los años 90: “Voy a ‘golfizar’ la lengua egipcia”.

Al-Waleed Bin Talal es propietario de una de las mayores compañías de producción y distribución de música, de varios canales de satélite y de la red Rotana, que controla la producción y distribución de canciones. Hasta hoy, sigue luchando contra el arte egipcio y no permite la entrada de artistas egipcios en la industria.

No sabemos exactamente de qué hablaron la ministra y el príncipe, sobre todo ya que ella ha tenido malas experiencias con él en el pasado con el proyecto Toshka, durante el gobierno de Mubarak. Mubarak entregó al príncipe miles de hectáreas a un bajo precio para su cultivo, pero él no hizo nada. Después de la revolución del 25 de enero, el príncipe fue obligado a devolverlas al Estado.

Lo único que revelaron el príncipe y la ministra fue que los proyectos tenían un valor de unos 56 millones de dólares, sin mencionar detalles. Independientemente de cuáles sean estos proyectos y cuanto valgan, ¿merecen la pena como para que Egipto sea humillado por un arrogante? El Egipto dirigido por Al-Sisi no es el mismo Egipto que conocemos y que llevamos en nuestros corazones. El Egipto de Al-Sisi suplica.

Lo más desastroso es el hecho de que no sabemos adónde han ido los miles de millones de dólares que entregaron los países del Golfo para financiar el golpe de Estado que expulsó a Morsi. Algunos estiman el dinero entregado a Egipto desde el golpe de Estado en cientos de miles de millones de dólares, pero el pueblo egipcio ni los ha visto y la situación económica no ha mejorado. En cambio, las condiciones han empeorado después de que el gobierno eliminara el subsidio de energía, gas, agua y los bienes más básicos, como arroz, azúcar, aceite y cereales. Además, la libra egipcia se disparó, siguiendo las instrucciones del Fondo Monetario Internacional para suplir la segunda parte del préstamo, y existe un déficit presupuestario y escasez de reservas de divisas en el Banco Mundial, lo que ha llevado a una gran subida de los precios.

Todo esto ha aumentado la carga sobre los hombros de la clase media, y ahora está sufriendo su deterioro. Todos sabemos que la clase media es el pilar de la sociedad de cualquier país; crea un equilibrio. Si esta clase colapsa, también lo hace la sociedad. Por desgracia, esta es la dirección a la que se dirige Egipto. En cuanto a la clase baja, ya no encuentran suficiente comida en los contenedores después de que la clase media sufriera la escasez de alimentos.

En esto se ha convertido Egipto bajo el mandato de Al-Sisi, el hombre que robó el país para implementar en él los proyectos de otros. Justo ayer se emitió una decisión estatal otorgando a los puertos de Dubai proyectos de desarrollo en el Canal de Suez, ya que la familia Zayed le puso en el poder y ahora tiene deudas que pagarles. Así es exactamente como pagó a Arabia Saudí, entregando las islas egipcias de Tiran y Sanafir. ¡Creo que lo que esconde este ‘trato del siglo’ puede ser aún peor!

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