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La campaña secreta de terror contra grupos de derechos humanos dice mucho sobre el régimen israelí

Israel se muestra implacable en su lucha contra Palestina
Soldados israelíes supervisan una manifestación de palestinos en Belén, Cisjordania el 12 de junio de 2012 [Najeh Hashlamoun / Apaimages]

El mes pasado, el embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, realizó un desagradable y peligroso discurso ante los medios de comunicación fuera del Consejo de Seguridad. En él continuó una campaña de incitación y odio contra organizaciones de derechos humanos cuyo trabajo consiste en responsabilizar a Israel de las violaciones de las leyes y convenciones internacionales, en particular de los grupos palestinos.

Danon calumnió a Al-Mezan y Al-Haq, dos respetadas organizaciones palestinas de derechos humanos, acusándolas de ser “partidarias del terrorismo” e “incitadores de la violencia”. Esta noticia difamatoria no era nada menos que una incitación a la violencia. En el contexto de la dictadura militar de Israel sobre la vida de los palestinos en la Cisjordania ocupada y el asedio al que tienen sometidas las vidas de los palestinos en Gaza (así como sus frecuentes y asesinas incursiones militares), la mentira era potencialmente mortal. Los defensores palestinos de los derechos humanos en la ribera occidental pueden ser detenidos y encarcelados sin juicio por el régimen militar de Israel en cualquier momento, como demuestran los casos de Issa Amro y Khalida Jarrar.

En cierto modo, esta campaña de Israel no es algo nuevo. El estado sionista tiene un largo historial de secuestro, detención, tortura y asesinato de palestinos que se resisten a su ocupación militar, incluso contra los que lo hacen de una forma totalmente no violenta. Sin embargo, en los últimos años la campaña de Israel orquestada específicamente contra los grupos de derechos humanos palestinos ha aumentado.

Israel tiene ahora todo un departamento gubernamental dedicado a combatir los esfuerzos de solidaridad de Palestina, que son difamados como “deslegitimación” del Estado. Este Ministerio de Asuntos Estratégicos, que fue destapado en los medios de comunicación israelíes el año pasado, está involucrado en “operaciones negras” contra grupos de solidaridad de Palestina y defensores de los derechos humanos. Estas incluyen el hostigamiento, el acoso y las amenazas de muerte contra civiles.

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No puede ser una coincidencia que Al Mezan y Al-Haq informaran el año pasado que habían sido víctimas de una campaña encubierta de amenazas de muerte, ciberataques, calumnias y difamaciones por parte de personas anónimas. En el caso de Al-Haq, esto se manifestó en una repugnante campaña de amenazas de muerte contra uno de sus abogados, Nada Kiswanson, y su familia. Recibió “llamadas telefónicas intimidantes, correos electrónicos y un ramo de flores con un mensaje ominoso, amenazando la vida de ella y su familia”.

Kiswanson se convirtió en su objetivo debido a los esfuerzos legales llevados a cabo por este abogado para responsabilizar a Israel en la Corte Penal Internacional de La Haya. Las amenazas de muerte eran lo suficientemente graves como para que la policía holandesa iniciara una investigación.

En el caso de Al-Mezan, el grupo de derechos humanos había estado recibiendo ataques desde finales de 2015 mediante “una campaña prolongada” de “mensajes sospechosos de correo electrónico, de Facebook [y] llamadas telefónicas al personal, a los donantes y a simpatizantes”. Esos mensajes incluían “amenazas y falsas alegaciones sobre la integridad de Al-Mezan y de nuestros miembros del personal “. En otras palabras, se trataba de una campaña de difamación que el año pasado se acabó convirtiendo en” amenazas directas de muerte para el personal y sus familias.”

Hasta agosto de 2016, cuando Israel comenzó a atacar a la organización con amenazas de muerte, Al-Mezan había optado “tratar estos ataques con cautela y privacidad”, pero ante la escalada potencialmente letal de la campaña  los funcionarios se convencieron de que tales hechos debían hacerse públicos.

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Esto sugiere que la escala de la campaña de terror encubierta de Israel contra los grupos de derechos humanos palestinos es probablemente mayor de lo que sabemos o pensamos. ¿Están siendo intimidadas del mismo modo y en silencio otras organizaciones similares? Lo que realmente sabemos sobre ello podría ser tan sólo la punta del iceberg.

Los comentarios de Danon difamando a los dos grupos en las Naciones Unidas son de este modo una clara continuación de la campaña secreta de terror israelí. Su repugnante incitación contra las organizaciones que defienden los derechos humanos internacionales supuso un claro intento de llenarlos de lodo con el argumento de “partidarios del terrorismo”, para poder así permitir a Israel que cometa actos cada vez más brutales contra los palestinos y contra los que intentan protegerlos.

Si la “comunidad internacional” sigue dando a Israel carta blanca para continuar con este comportamiento vergonzoso, podemos esperar que tome medidas cada vez más extremas contra las organizaciones respetuosas con la ley y sus empleados. Es por eso que fue tan refrescante ver a la federación de derechos humanos con sede en Francia (FIDH) emitir a principios de este mes una fuerte condena contra la incitación de Danon.

La FIDH escribió al Secretario General de la ONU declarando su sorpresa por las “campañas de difamación” del embajador israelí dirigidas contra defensores de derechos humanos y organizaciones reconocidas internacionalmente por su promoción de los derechos humanos y el derecho internacional. Estamos igualmente sorprendidos de que tales ataques infundados se lleven a cabo en una plataforma de las Naciones Unidas y dirigidos a defensores de derechos humanos invitados por la ONU.”

En su carta abierta, la FIDH también pidió al Secretario General que “proteja a todos los defensores de los derechos humanos que trabajan en asuntos relacionados con Palestina y asegure que puedan llevar a cabo sus actividades legítimas sin ningún obstáculo y temor a represalias”. Se hizo una petición a António Guterres para que expresase su apoyo público con las organizaciones Al-Mezan y Al-Haq.

Hace tiempo que Israel debe ser responsabilizado por sus crímenes y desprecio por las leyes y convenciones internacionales. Que Israel considere la labor de los abogados y defensores de los derechos humanos como una “amenaza existencial” dice mucho sobre la naturaleza del régimen de Tel Aviv.

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Asa Winstanley

Editor asociado con The Electronic Intifada, Asa Winstanley es un periodista de investigación que vive en Londres y que visita Palestina regularmente desde 2004

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