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Análisis: ¿está progresando la operación iraquí en Mosul?

Las fuerzas de seguridad iraquíes patrullan el pueblo de Bertilla durante una operación para liberar a Mosul de los terroristas de Daesh [Anadolu]

Las Fuerzas de Seguridad Iraquíes (ISF), según sus propias estimaciones, controlan el 85% de la mitad oriental de Mosul, y también han llegado al río Tigris en algunas zonas (aunque, de momento, no se han publicado imágenes). Cuando uno lee semejantes titulares, da la impresión de que la misión de Irak de expulsar a los militantes del Daesh de su último gran fuerte urbano está yendo “según el plan”, como nos hace creer el primer ministro Haider Al-Abadi. Pero, ¿es esto cierto

Quedacruzar el Tigris

Sin lugar a dudas, el gobierno de Al-Abadi ha fracasado a la hora de cumplir sus promesas y su calendario militar. Antes de comenzar la ofensiva en Mosul, apoyada por EE.UU., Al-Abadi decía al mundo y al pueblo iraquí que, antes de terminar 2016, Mosul estaría libre del Daesh, y la autoridad de Bagdad controlaría la segunda mayor ciudad de Irak.

Ahora estamos en 2017, casi cuatro meses después de que comenzase la operación en Mosul. El dato de que las ISF controlen 85% de la mitad oriental de la ciudad es, probablemente, una exageración del gobierno; y, como he señalado alguna vez, existe una enorme diferencia entre “presencia” y “control”.

Esto significa que puede que la policía, el ejército iraquí y las milicias chíies aliadas estén luchando en varios lugares en un momento dado, pero, ¿quiere esto decir que controlan el lugar en el que luchan? Por supuesto que no, y ninguna persona objetiva con conocimientos de operaciones militares pensaría algo así. Aunque puede que las unidades de las ISF estén presentes y luchando en varios distritos de Mosul oriental, eso no significa que el Daesh haya perdido el control ni que no esté contraatacando en estas zonas.

También hay que tener en cuenta que llegar al río Tigris no es nada nuevo ni relevante para un ejercito, simplemente, los propagandistas del gobierno les encanta usar la imagen del Tigris como una especie de marca “intermedia” de la operación. Por desgracia, las guerras no suelen ser una carrera lineal, y no existe ninguna “línea de meta” clara para esta operación, salvo la expulsión del Daesh de la ciudad.

Para llegar a Mosul occidental, considerada la mitad más complicada de recuperar, las ISF tienen dos opciones:

En primer lugar, y, en teoría, la más obvia, el ejército iraquí ha de contar con ingenieros de combate que creen puentes provisionales para cruzar el río, ya que la coalición dirigida por EE.UU. ha inutilizado todos puentes de Mosul, bombardeándolos varias veces para tratar de cortar el abastecimiento a las fuerzas del Daesh.

Tales puentes provisionales estarían a merced del Daesh para atacar a las fuerzas que los crucen. Puede parecer exagerado, pero las ISF tendrían que construir versiones más pequeñas de los puentes, como hicieron los Aliados en Normandía. En un contexto urbano, supondría que tendrían que hacer a las tropas aterrizar desde el aire o establecer barcos que aseguren las áreas antes de cruzar – muy arriesgado y peligroso.

 

Avanzar hacia el oeste de Mosul desde Tal Afar

La segunda opción de las ISF consistiría en reforzar a los militantes chíies de las Fuerzas de Movilización Popular (PMF), que son ahora una facción oficial de la organización militar iraquí; y que intenten controlar la mayoría turcomana de Tal Afar, unos 60 kilómetros al oeste de Mosul.

Una vez que Tal Afar y sus alrededores estén bajo control, las ISF podrían intentar avanzar hacia Mosul desde el oeste. Suponiendo que, a esas alturas, ya controlen la mitad oriental; podrían usar un ataque al oeste como distracción para terminar de construir los puentes del Tigris en el este, lo que les permitiría presionar al Daesh desde ambos lados.

Sin embargo, que el ejército iraquí principal cooperara estrechamente con extremistas de la PMF con tal de llegar a Mosul sería vergonzoso para el primer ministro Al-Abadi, quien ya prometió que las PMF no se verían involucradas en las operaciones por controlar la ciudad, habitada mayoritariamente por árabes suníes. Las PMF y otros elementos del sistema de seguridad iraquí llevan años cometiendo crímenes de guerra contra la población sunní, y el hecho de que la atención global se centre en Mosul haría que se repitiesen las atrocidades cometidas en Faluya o Tikrit, pero a una mayor escala; lo que supone una amenaza política no solo para Irak, sino también para sus aliados estadounidenses.

De momento, parece que las ISF se concentrarán en asegurarse la mitad oriental de Mosul. Aun así, deben tener cuidado a la hora de hacer declaraciones que no puedan demostrar, sobre todo si el Daesh contraataca y se ven obligados a retroceder, como ha pasado más veces durante esta operación.

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