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Un diputado de la Knesset pide la revocación de la ciudadanía del director de B’Tselem

Parlamento israelí

Un miembro de la derecha de Knesset pidió revocar la ciudadanía de Hagai El-Ad, el director de la organización israelí de derechos humanos B’Tselem, en respuesta a las recientes críticas de El-Ad sobre la ocupación ilegal de Israel del territorio palestino frente a la Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU).

En una entrevista con el Canal2 de Israel, el diputado derechista David Bitan, presidente de la coalición de la Knesset y jefe del grupo del partido gobernante Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu, dijo: “Evalué si, legalmente hablando, puedo pedir al ministro del Interior que revoque la nacionalidad del director ejecutivo de B’Tselem”.

“Investigué, y no hay ninguna vía legal para hacerlo hoy en día”, continuó Bitan, “pero debemos despojarlo de su ciudadanía”.

Con referencia a la aparición de El-Ad en una reunión especial en el Consejo de Seguridad, donde criticó numerosas políticas israelíes en la ocupada Cisjordania, en particular la construcción de asentamientos ilegales, Bitan calificó las acciones de El-Ad como “una violación flagrante de la confianza por parte de un ciudadano israelí al Estado”, agregando que “como tal, debería encontrar otra nacionalidad”.

En respuesta a los comentarios de Bitan, B’Tselem emitió un comunicado diciendo que “durante casi 50 años los palestinos no han tenido ciudadanía o derechos. Ahora, el presidente de la coalición, y mensajero del primer ministro, quiere cancelar la ciudadanía de los que hablan en contra de esta realidad”.

El comunicado agregó que las amenazas del diputado no impedirán el trabajo de B’Tselem, ni el de los “cientos de miles de israelíes que se oponen a la ocupación.”

De acuerdo con Israel National News, el diputado de la Ksesset, Zehava Galon, del partido de izquierda Meretz, condenó los comentarios de Bitan, calificándolos de “peligrosos”. Añadió que “en un país democrático, la ciudadanía es un derecho básico. No es un don concedido a aquellos que son favorables a los ojos del presidente de la coalición”. Esto no hace más que recalcar la evidencia de que Israel no es un país normal. Sino un Estado basado en el genocidio y el racismo y que elimina o invisibiliza a aquellos que no se adaptan a su ideología o patrón, como los judíos etíopes que a pesar de compartir la religión del Estado e ignorar las prácticas genocidas de Israel siguen siendo ciudadanos de segunda.

En su discurso ante el Consejo de Seguridad, El-Ad destacó que el 2016 ha sido el peor año en el récord de demolición de hogares palestinos, diciendo que “Israel ha legalizado sistemáticamente las violaciones de los derechos humanos en los territorios ocupados mediante el establecimiento de asentamientos permanentes, las demoliciones punitivas de hogares, un mecanismo de construcción y planificación sesgada, haciéndose cargo de la tierra palestina y mucho, mucho más”.

Tras el discurso de El-Ad, Netanyahu acusó al grupo de “negar a los judíos nuestros derechos, difundir mentiras, y distorsionar la historia al reconocer y condenar los obstáculos reales a la paz”, y dijo que actuaría prohibiendo a los voluntarios del servicio nacional trabajar con B’Tselem. Sin embargo, del grupo sólo se fue uno de estos voluntarios, y dijo que la posición no estaba ocupada actualmente por nadie.

A pesar de asalto verbal de Netanyahu a B’Tselem, los EE.UU. salieron en defensa del grupo, diciendo que estaba “preocupado” por los ataques a la organización de derechos humanos, y que el gobierno de Estados Unidos valora la información publicada por el grupo acerca de la situación en Cisjordania.

Si bien los 196 asentamientos israelíes en el territorio ocupado son considerados ilegales bajo la ley internacional, Netanyahu llegó a decir que la postura de la ONU contra los asentamientos “sólo tiene sentido si se ignoran los miles de años de historia judía” y si “se acepta la demanda palestina anti-semita de un estado libre de judíos como algo esencial para la paz.” Como se ve, el primer ministro, obvia el genocidio que carga sobre la espalda su país y además se atreve a frivolizar con la vida de tanta gente, de tantos palestinos y palestinas. Aunque a decir verdad, se lo puede permitir, pues el mundo toca bajo la batuta de Netanyahu.

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