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Mientras crea condiciones para un nuevo ataque sobre Gaza, Israel aún goza de impunidad

Mientras la mayor parte de la atención se centra en la contínua expansión de los asentamientos ilegales en la Cisjordania ocupada, la intención de colonizar Gaza es prácticamente aceptada sin obstáculos, a pesar de que la agresión de Israel en 2014 ya señaló hacia su objetivo final.
Las fuerzas israelíes se mueven en tanques en torno a la frontera con Gaza.

El colapso de Gaza es algo públicamente deseado por Israel. Dos años después de que la muerte y la destrucción se cernieran sobre el enclave palestino con la “Operación Margen Protector”, los funcionarios de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) han expuesto su análisis de sus consecuencias pasadas y actuales. El lenguaje empleado huele a provocación y consejos sobre el preludio una agresión aún mayor de lo que pueden apreciar los medios de comunicación actuales: para la comunidad internacional, Palestina sólo existe según el concepto de muerte en las manos de Israel.

“Una explosión, en nuestra opinión, es sólo cuestión de tiempo”, revelaba un funcionario anónimo de las IDF  al diario Times of Israel. Si bien es discutible si  tal revelación es alguna novedad – comentarios similares se han hecho regularmente desde 2014 – todo lo expresado por las IDF  revela satisfacción por el deterioro de Gaza. Desde recitar las deprimentes estadísticas con respecto a la economía de la Franja hasta discutir la erradicación de la red de túneles, está claro que las IDF se deleitan en la creación de condiciones más inhumanas a fin de provocar una reacción psicológica natural entre los palestinos, al “no tener nada que perder“.

Mientras esta futura explosión se hace más probable a través de su evolución, el funcionario de las IDF declaró: “Estamos convirtiendo el subsuelo en una trampa mortal para Hamás. Estamos poniendo mucho esfuerzo en esto”. La ausencia de la indignación de la comunidad internacional en este asunto es particularmente hipócrita: se envía un mensaje implícito de que a los colonizadores se les permite a devastar la tierra para la aniquilación planificada mientras que a la resistencia, a pesar de estar legitimada por el derecho internacional a utilizar todos los medios disponibles contra el dominio colonial, tiene prohibido el uso estratégico y constructivo de su propio territorio.

Mientras la mayor parte de la atención se centra en la contínua expansión de los asentamientos ilegales en la Cisjordania ocupada, la intención de colonizar Gaza es prácticamente aceptada sin obstáculos, a pesar de que la agresión de Israel en 2014 ya señaló hacia su objetivo final. En los meses siguientes al alto al fuego, la glorificación de Israel del derramamiento de sangre y sus funestas advertencias de la comunidad internacional de convertir la Franja en un espacio inhabitable, junto con su ultimátum respecto a la ayuda internacional para la reconstrucción de Gaza, expone una cacofonía atroz de un intento a varios bandos para excluir a los palestinos incluso a su derecho a vivir, mediante el uso de la perpetua “autodefensa contra Hamás” como excusa.

Mientras tanto, el ejército israelí mantiene su retórica de la disuasión y el endosamiento a Hamás de la responsabilidad del lanzamiento de cohetes: “Aprovechamos la oportunidad tanto para enviar un mensaje como para poner a prueba algunas de nuestras capacidades”. La afirmación fue hecha con referencia al bombardeo de Gaza del mes de agosto. Esta frase proporciona un claro ejemplo de la impunidad única de la que goza Israel para ensayar armas contra una población civil sirviéndose del uso de su dirección política como una excusa conveniente. Que esto sea aceptable para la comunidad internacional es una vergüenza para la humanidad.

De hecho, el término “oportunidad” resume todas las acciones de Israel desde 1948. También retrata la extensión de la deshumanización a la que han sido sometidos los palestinos de Gaza, en parte debido a la diferenciación impuesta por la comunidad internacional entre Gaza y Cisjordania. En la alteración de la narrativa para separar las luchas, en lugar de apoyar una percepción de que apoya la resistencia colectiva, la comunidad internacional ha permitido a Israel promover sus objetivos, perdiéndose tierra y vidas palestinas en el camino.

 

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MEMO Staff Writer

Recordando La Masacre De Rabaa

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