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El incremento de ataques israelíes a civiles en Gaza pone en peligro dos años de alto el fuego.

Un pescador palestino en su puesto de venta en un mercado de Gaza en el paso de Rafah.

Las fuerzas israelíes han aumentado notablemente el número de ataques contra la población civil palestina en la Franja de Gaza durante el segundo trimestre de 2016, según han puesto de manifiesto las Naciones Unidas (ONU), con la preocupación de que este tipo de violencia ponga en peligro el alto el fuego que puso fin a la “Operación margen protector’ en 2014.

Durante el periodo de abril a junio, hubo más de 90 tiroteos al mes ejecutados por las fuerzas israelíes en las llamadas zonas de acceso restringido de Gaza (ARA) – unos 60 en tierra y 30 en el mar. Esto es más del doble de los que se dieron en el periódo equivalente del año 2015.

Las fuerzas israelíes han atacado durante mucho tiempo a agricultores, pescadores y otros civiles en la Franja de Gaza, mientras que las restricciones de acceso fueron impuestas unilateralmente por Israel “mediante la coacción directa o munición real o de advertencia, la destrucción de la propiedad, las detenciones y la incautación de equipos”.

La presentación de los últimos datos publicados el mes pasado por la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en los Territorios Palestinos Ocupados (TPO) describe “el uso de la fuerza por parte de Israel” en el ARA como un “motivo de especial de preocupación”.

Según James Heenan, jefe de la oficina en la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en los TPO, “hay incidentes casi diarios de disparos de las fuerzas israelíes en Gaza, a menudo resultantes en lesiones e incluso la muerte, así como la destrucción de propiedad”.

En la mayoría de los casos, según confesó Heenan a Middle East Monitor, “no hay indicios de que las fuerzas israelíes estuviesen bajo amenaza inminente para justificar el nivel de fuerza empleada, incluyendo el uso de armas de fuego. A menudo las víctimas son agricultores, pescadores, niños y manifestantes”.

El 3 de abril, las autoridades israelíes anunciaron una expansión de la zona de pesca permitida en la costa sur de la Franja de seis a nueve millas (téngase en cuenta que en los Acuerdos de Oslo se estipula un límite de 20 millas). Sin embargo, el 26 de junio, menos de tres meses después, volvió a establecer el límite de seis millas.

Para julio, según la OCHA, más de 90 pescadores habían sido detenidos y recluidos, “la cifra más alta en cualquier año desde que comenzaron los registros en 2009”. A lo largo de nueve días en agosto, por ejemplo, las fuerzas israelíes atacaron a los pescadores palestinos en seis ocasiones diferentes (21, 23, 25, 27, 28 y 29 de agosto).

En mayo, por su parte, se informó de que el ejército israelí permitiría a los agricultores el acceso a la tierra cerca de la valla fronteriza, bajo la supervisión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Desde 2014, el CICR ha estado ayudando a los agricultores de Gaza a rehabilitar la tierra y tener un acceso seguro a la misma.

Mientras que algunos agricultores se han beneficiado claramente de esta acción de la Cruz Roja, un portavoz del CICR con sede en Jerusalén declinó hacer comentarios sobre los continuos ataques de las fuerzas israelíes en el ARA, diciendo que “cualquier cuestión de interés se abordan como parte de nuestro diálogo confidencial y bilateral con todas las partes en el conflicto”.

Como dijo un agricultor activista recientemente: “Mis tierras están relativamente cerca de la valla, por lo que no puedo poner un pie en ellas entre las 6 de la mañana y las 6 de la tarde sin recibir un disparo. ¿Qué puedo hacer si la electricidad no llega antes de las 6? ¿Tengo que dejar mi tierra sin riego, con el riesgo de perder la cosecha?”.

La violencia utilizada por las fuerzas israelíes contra civiles palestinos en la Franja de Gaza no se reporta enormemente en los medios occidentales de habla inglesa. La mayoría de los ataques a pescadores, agricultores y manifestantes ni siquiera obtiene una mención.

Este tipo de ataques, sin embargo, no puede ser separado de la imagen en la Franja de Gaza, incluida la dimensión de “seguridad” que normalmente se entiende por periodistas, analistas y responsables de las políticas en términos de fuego de proyectiles y respuestas militares israelíes.

Según FawziBarhoum, portavoz de Hamás en Gaza, Hamás considera que el uso rutinario fuerzas israelíes de la violencia contra los palestinos en el ARA es una violación del alto el fuego de 2014. “Hamás registra todas las violaciones, e informa a los patrocinadores regionales del alto el fuego en consecuencia”, dijo.

Por otra parte, agregó Barhoum, este tipo de ataques de las fuerzas israelíes “ponen en peligro el statu quo.”

En cada ocasión, Hamás analiza lo que sucede con las otras facciones palestinas, que evalúan conjuntamente cuál es la mejor respuesta a cada violación israelí; si es el silencio, la condenación, advertencias, el lanzamiento de cohetes de corto alcance, dejar francotiradores en las fronteras, etc.

Así, además de los costes para los agricultores y pescadores por la “zona de exclusión” dentro de Gaza, este tipo de ataques, claramente en aumento, también llevan a socavar el acuerdo de alto el fuego que trajo “calma” para Israel, pero nada para los palestinos.

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