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¿Cuánta tierra palestina se comen realmente los asentamientos israelíes?

Independientemente de su tamaño relativo, o incluso su destino en un futuro acuerdo de paz, los asentamientos de Israel en Cisjordania, en la actualidad, constituyen una grave y sistemática violación del derecho internacional y los derechos humanos. Son parte fundamental de un sistema de apartheid

El gobierno israelí y sus partidarios rutinariamente minimizan la importancia de los asentamientos en Cisjordania como obstáculo para la paz con los palestinos. Un ejemplo reciente de esto vino de un portavoz de la Agencia Judía, que tuiteó: “Las comunidades judías en Cisjordania ocupan menos del 2% de la tierra; es decir, más del 98% de Cisjordania no contiene residentes judíos en absoluto”.

¿Es esto cierto? ¿Exactamente qué parte del territorio palestino ocupado (TPO) ocupan los asentamientos de Israel?

1. Lo que omite la cifra del 2 %.

Los que citan la cifra del 2&% rara vez aclaran que esto se refiere únicamente a la zona urbanizada de los asentamientos. Como se describe en un informe de Human Rights Watch a principios de este año, mientras que “el núcleo de población de los asentamientos residenciales cubre 6.000 hectáreas”, también hay “aproximadamente 20 zonas industriales administradas por Israel en Cisjordania que cubren aproximadamente 1.365 hectáreas. Los colonos israelíes supervisan además el cultivo de 9.300 hectáreas de tierras agrícolas”.

2. Las autoridades locales de los asentamientos.

La cifra del 2 por ciento también oscurece una realidad tal vez más significativa: 23 autoridades locales judías operan en Map2Cisjordania. “Tres municipios, catorce ayuntamientos y seis consejos regionales”, de acuerdo con un informe de 2009 de las Naciones Unidas (www.ochaopt.org/sites/default/files/special_focus_area_c_demolitions_december_2009.pdf), el 39 % de Cisjordania está bajo la jurisdicción de dichas autoridades. Israel se ha “negado sistemáticamente a destinar esas tierras para el uso de los palestinos”.

A modo de ejemplo, el informe describe como “casi la totalidad de la zona del Valle del Jordán y del Mar Muerto cae bajo la jurisdicción de dos Consejos Regionales de colonos, la implicación práctica de los cuales es que en casi la totalidad del Valle del Jordán se prohibe la construcción palestina”.

La ONG israelí B’Tselem, por su parte, que describe cómo se bloquea el uso de la tierra a los palestinos en la Zona C (en torno al 60 % de Cisjordania), afirma que los asentamientos y sus consejos regionales constituyen el 36,6 % de toda  Cisjordania en su conjunto.

Por otra parte, “las áreas de competencia de las autoridades locales judías, la mayoría de las cuales se extienden mucho más allá de la zona urbanizada, se definen como zonas militares cerradas [..] y los palestinos no pueden entrar en estas áreas sin la autorización de los militares israelíes comandante.”

3. Un poco de tierra que lleva un largo camino.

La cantidad de tierra ocupadas por los asentamientos -así como su infraestructura de acompañamiento- no es sólo una cuestión de hectáreas cuadradas; es posible colonizar los recursos naturales clave, controlar y fragmentar el territorio ocupado.

Como ha explicado Neve Gordon, cuando nos fijamos en el mapa, se puede “apreciar cómo incluso un pequeño porcentaje de las Map1tierras confiscadas se puede utilizar para cortar Cisjordania en varias partes”. Por ejemplo, “mientras que el área de jurisdicción de Ma’ale Adumim ocupa sólo un 0,8 por ciento de Cisjordania, no obstante, tiene éxito al dividir el territorio de la corte de la Ribera Occidental en dos partes que están casi completamente separadas”.

4. Todos los asentamientos son ilegales según el derecho internacional.

Hay, por supuesto, un punto fundamental perdido en un debate sobre porcentajes. Todos y cada uno de los más de 200 asentamientos israelíes en los TPO -algunos ‘oficiales’, otros ‘no oficiales’- son ilegales según el derecho internacional. Esta es una opinión compartida por, entre otros, las Naciones Unidas (incluyendo ambas resoluciones del Consejo de Seguridad y la Asamblea General), y la Corte Internacional de Justicia.

El propio gobierno de Israel recibió asesoramiento legal en 1967 indicando que las colonias civiles de los TPO serían una violación de la Cuarta Convención de Ginebra -pero no obstante, procedió a su construcción-. Y cada primer ministro israelí desde entonces ha mantenido, consolidado y ampliado estos asentamientos ilegales.

5. Los asentamientos son intrínsecamente discriminatorios.

Las colonias de Israel no son sólo una violación del derecho internacional; suponen el corazón de un régimen de segregación y desigualdad legalizado. En palabras de Amnistía Internacional, la política de asentamientos es “intrínsecamente discriminatoria” y “perpetua violaciones contra los palestinos”, tales como “suprimir sus derechos a una vivienda adecuada, agua y medios de vida”.

Esta es una realidad diaria largamente atestiguada por los palestinos, así como por grupos israelíes, diplomáticos y organizaciones no gubernamentales internacionales de derechos humanos. Por lo tanto, independientemente de su tamaño relativo, o incluso su destino en un futuro acuerdo de paz, los asentamientos de Israel en Cisjordania, en la actualidad, constituyen una grave y sistemática violación del derecho internacional y los derechos humanos. Son parte fundamental de un sistema de apartheid. (www2.ohchr.org/english/bodies/cerd/docs/CERD.C.ISR.CO.14-16.pdf)

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Ben White

Ben White is a British journalist and activist who primarily writes about the Israel-Palestine conflict