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Ennahda se adhiere a la vía política en Túnez

“No queremos mezclar la lucha contra la corrupción con la venganza política. Somos partidarios de una reconciliación nacional que incluye la asunción de responsabilidades y pedir perdón a las víctimas, así como una orientación hacia el futuro con un espíritu de tolerancia”.
El líder del Movimiento Ennahda en Túnez alabó la diferenciación que hace su formación entre el aspecto político y el proselitista como un signo de “madurez” y de armonía con la Constitución. En declaraciones realizadas el jueves a la Agencia Anadolu, un día antes del inicio del 10º Congreso de la formación, su dirigente Rashid Ghannouchi aseguró que el interés de Túnez tiene la prioridad sobre la permanencia en el poder.
“Si vemos que nuestra presencia en el poder pone en peligro el camino democrático, entonces Túnez tiene para nosotros más valor que el poder,” afirmó Ghannouchi, en referencia a la decisión de su partido en verano de 2013 de ceder el poder a un gobierno tecnocrático.
Ghannouchi aseguró que apoya a la actual coalición de gobierno dirigida por el Partido Nidaa Tounes, a pesar de que el grupo parlamentario de esta formación haya pasado de tener 86 escaños a tan sólo 59, después de que un grupo de diputados de Nidaa abandonara el partido.
“Tras la revolución nos enfrentamos a una escena política que no ha terminado aún de formarse, y Ennahda es la pieza más estable, teniendo en cuenta que ya existía antes de la revolución que abrió las puertas que le cerraban el paso,” añadió, describiendo al resto de partidos, incluido Nidaa Tounes, como “entidades que vinieron después de la revolución y que por eso todavía se están formando”.
Este mismo mes, Ghannouchi anunció que su movimiento iba a convertirse en un partido preocupado tan sólo por el trabajo político, en particular la reforma del estado, dejando el resto de aspectos a la sociedad civil –independiente de partidos políticos, incluido Ennahda-.
También declaró que no se trata de la primera decisión de este tipo, ya que otros movimientos, como el Partido de la Justicia y el Desarrollo de Marruecos y el Partido de la Justicia y el Desarrollo en Turquía, practican su actividad política sin que interfiera en otras instituciones o proyectos religiosos, así como organismos de la sociedad civil.
Esto “resulta beneficioso para un partido político que tiene un trasfondo islámico, ya que no necesitamos una política aislada de los valores religiosos, sino una política con motivos y valores islámicos,” añadió.
Los oponentes de Ennahda acusan al movimiento de mezclar religión y política.
Ghannouchi negó que su partido hubiera abandonado los principios de la revolución tunecina de enero de 2011 debido a su postura de reconciliación económica con el régimen del presidente derrocado Zine El Abidine Ben Ali, asegurando que su movimiento lucharía contra la corrupción pero no recurriría a la “venganza”.
“Sí, hemos hecho concesiones, pero no hemos cedido en nuestros principios, ni en los principios de la revolución, ni en los principios del islam,” afirmó Ghannouchi. “No queremos mezclar la lucha contra la corrupción con la venganza política. Somos partidarios de una reconciliación nacional que incluye la asunción de responsabilidades y pedir perdón a las víctimas, así como una orientación hacia el futuro con un espíritu de tolerancia”.
El 5 de mayo el gobierno tunecino firmó un acuerdo de arbitrio y reconciliación económica con Slim Chiboub, un empresario tunecino que es también yerno de Ben Ali.
El acuerdo prevé que Chiboub devuelva fondos que según la justicia fueron adquiridos a través de procedimientos corruptos bajo el régimen de Ben Ali, mientras que a cambio el estado anulará las sentencias previas en su contra.
Ghannouchi puso además énfasis en la 10º Conferencia de Ennahda, en la que está previsto que se elija a un nuevo presidente de entre múltiples candidatos.
Ghannouchi anunció que no se presentaría de nuevo.
El movimiento Ennahda, fundado en 1972, ha celebrado hasta ahora nueve congresos, de los que cinco se desarrollaron en secreto entre 1979 y 1991, cuando estaba prohibido por las autoridades, así como tres congresos que tuvieron lugar en Países Bajos y Gran Bretaña entre 1995 y 2011.
El noveno congreso fue celebrado en Túnez en 2012, cuando Ennahda dirigía la coalición de gobierno tras ganar en las elecciones legislativas de octubre de 2011.
El corresponsal de la Agencia Anadolu Mahmoud Barakat contribuyó a esta información desde Ankara.

 

 

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