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¿Por qué Israel considera al activismo pacífico como una amenaza?

Es hora de que estos líderes se alcen ante Tel Aviv y amonesten a un régimen que no sólo se refiere al activismo pacífico con tanto miedo y odio, sino que también sugiere que puede responder con más brutalidad y represión.

Los líderes mundiales como Barak Obama, Angela Merkel y David Cameron han invocado la memoria del más grande activista por la paz – Mohandas K Gandhi – en los últimos tiempos, y nos aleccionan sobre el poder del activismo pacífico. Gandhi luchó valientemente por la independencia de la India frente al poderoso Imperio Británico a la vez que se alzó por los derechos de los pobres. Él logró su objetivo sin disparar un solo tiro.

La lógica dictaría, por tanto, que cualquier persona que actúa con el espíritu de Gandhi tendría la admiración global al confiar en el activismo pacífico en lugar de la violencia, sobre todo si su trabajo se basa en la zona de Oriente Medio. Sin embargo, cuando se trata de Israel, incluso la resistencia pacífica a la ocupación militar por parte de los perseguidos palestinos está mal vista o ignorada; por lo tanto, es poco probable que la situación de Omar Barghouti genere reacción alguna por parte de Obama, Cameron, Merkel o cualesquiera otros líderes internacionales. ¿Quién es Omar Barghouti? En resumen, es co-fundador del movimiento internacional de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra el apartheid israelí, y muy posiblemente, el BDS sea la mayor amenaza a la existencia del estado sionista debido a su técnica de resistencia al estilo de Gandhi. Es un impresionante homenaje al poder del pueblo, y cuando el pueblo comienza a dirigir, sus líderes tradicionales, elegidos o no, son cada vez más insignificantes.

Si alguien duda de su poder e influencia en la región, entonces que considere el hecho de que el gobierno israelí prácticamente ha prohibido a Omar Barghouti salir de la Palestina ocupada negándose a renovar sus documentos de viaje. Que un régimen con el cuarto ejército más grande del mundo en términos de armas a su disposición tenga miedo de un hombre dice mucho sobre el poder y la influencia que ejerce el movimiento BDS.

Barghouti está casado con una ciudadana palestina de Israel y como tal tiene la residencia permanente, pero a pesar de esto, todavía necesita un permiso oficial para viajar fuera del estado. Haaretz informó esta semana que más allá de la prohibición de viajar, “también se están reconsiderando los derechos de residencia de Barghouti en Israel.”

El periodista Glenn Greenwald entrevistó largamente a Barghouti para un artículo en el Intercept, y se puso de manifiesto que la prohibición de viajar sigue a meses de amenazas públicas inquietantes dirigidas a él por el gobierno de Tel Aviv. En marzo, el ministro del Interior Aryeh Deri amenazó con revocar los derechos de residencia de Barghouti, admitiendo explícitamente que esto era en represalia por sus discursos y apoyos. “Él está usando su estatus de residente para viajar por todo el mundo con el fin de operar en contra de Israel en la forma más grave”, afirmó Deri. “Se aprovechó de nuestro tolerante estado para presentarnos como el estado más horrible del mundo.”

El flagrante ataque de Israel a los derechos humanos básicos de Barghouti está causando pequeñas olas pero no titulares, a pesar de que expone la naturaleza represiva del estado sionista. Imagínese si una prohibición para viajar de este tipo hubiera sido impuesta a un activista por la paz internacional en Irán, Rusia, Myanmar, Zimbabwe o cualquiera de los estados de América del Sur; creo que habría una protesta internacional, pero para Barghouti, casi nada.

No hay duda de que Tel Aviv piensa que va a escapar de la censura por esta violación de los derechos humanos ya que los líderes políticos miran hacia otro lado. El efecto neto, sin embargo, será reforzar y fortalecer el poder y la resistencia del BDS y su red de apoyo global.

En Estados Unidos la influente Voz Judía para la Paz (Jewish Voice for Peace), activistas de Code Pink, y la campaña de Estados Unidos para poner fin a la ocupación israelí, se han movilizado para ejercer presión sobre el secretario de Estado, John Kerry, para que actúe con rapidez para proteger los derechos de los defensores de los derechos humanos. Dicen que Kerry está en una posición ideal para intervenir dado que la ayuda a Israel tanto del ejército de Estados Unidos, como la diplomática y la económica está garantizada por su departamento en nombre del gobierno de Obama. Los activistas por la paz están actualmente recogiendo 20.000 firmas en una petición para reforzar su indignación por el ataque a Barghouti, quien no es culpable de nada más que de organizar de manera no violenta la lucha por la justicia, la libertad y la igualdad para el pueblo palestino.

“Esta prohibición de viajar es un ejemplo de libro del dominio que el gobierno israelí tiene sobre todos los aspectos de la vida de los palestinos,” explicaba una declaración de Jewish Voice for Peace, “y es sólo una faceta más de sus ataques contra el derecho de boicot. Los sucesivos gobiernos israelíes han demostrado que van a hacer todo lo posible para negar y destruir las herramientas no violentas de protesta, a pesar de que los boicots han sido durante décadas un componente vital de la lucha por la justicia “.

Desde las primarias del Congreso de Estados Unidos, -agregó el portavoz del grupo-, y desde el colegio profesional de administradores para los candidatos presidenciales, el gobierno israelí y sus patrocinadores en Estados Unidos están tratando de legislar e intimidar al movimiento palestino dirigido a la igualdad y la libertad. “Sus ataques se vuelven más violentos a medida que nuestro movimiento por la justicia se hace más fuerte.”

El éxito del movimiento BDS es menospreciado por Tel Aviv, pero el movimiento de justicia social ha ganado algunas impresionantes victorias recientemente, incluyendo el fin de la participación de G4S en Israel, la desinversión por parte de la Iglesia Unitaria Universalista en las empresas que se benefician de la ocupación israelí y el apoyo de la Naciones Unidas.

El grupo de derechos humanos Amnistía Internacional acusó a Israel recientemente de atacar deliberadamente a los defensores de los derechos humanos como Barghouti utilizando poderes arbitrarios del estado como arresto, detención, encarcelamiento, tortura y lesiones. Estas acciones están abiertamente justificadas por ministros del gobierno. En una conferencia creada para abordar el tema del movimiento BDS, por ejemplo, el ministro de Israel, Israel Katz llamó al gobierno a participar en “objetivos de eliminaciones de civiles” de los líderes de BDS con la ayuda de los servicios de inteligencia israelíes, incluyendo el asesino Mossad. Según el mismo Barghouti, Katz utilizó un lenguaje “que se reproduce en el término hebreo de ‘asesinatos selectivos’ intencionalmente” en su discurso.

Otro gran activista por la paz que es elogiado y citado a menudo por los líderes occidentales es Martin Luther King Jr. “La violencia nunca trae paz permanente”, dijo el defensor de los derechos civiles de los EE.UU.. “No resuelve los problemas sociales: simplemente crea nuevos y más complicados problemas.”

De acuerdo con uno de los fundadores de la Campaña de Solidaridad con Palestina de Escocia, Omar Barghouti había sido invitado personalmente a visitar Escocia. “Su preocupación en ese momento era que no se le permitiría volver a entrar en Palestina después del viaje”, dijo Mick Napier. “Ahora parece que ni siquiera puede salir de Palestina en primer lugar.”

Ambos, Gandhi y King, han suscitado la adulación y admiración de Obama, Cameron y Merkel; es hora de que estos líderes se alcen ante Tel Aviv y amonesten a un régimen que no sólo se refiere al activismo pacífico con tanto miedo y odio, sino que también sugiere que puede responder con más brutalidad y represión. El momento de la doble moral está llegando a su fin; ha llegado el momento del activismo pacífico en la sociedad civil y la acción gubernamental contra estados opresores como Israel.

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La periodista y autora británica Yvonne Ridley ofrece análisis políticos sobre asuntos relacionados con el Oriente Medio, Asia y la Guerra Mundial contra el Terrorismo. Su trabajo ha aparecido en numerosas publicaciones de todo el mundo, de Oriente a Occidente, desde títulos tan diversos como The Washington Post hasta el Tehran Times y el Tripoli Post, obteniendo reconocimientos y premios en los Estados Unidos y el Reino Unido. Diez años trabajando para grandes títulos en Fleet Street amplió su ámbito de actuación a los medios electrónicos y de radiodifusión produciendo una serie de películas documentales sobre temas palestinos e internacionales desde Guantánamo a Libia y la Primavera Árabe.

Recordando La Masacre De Rabaa

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