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El discurso de despedida de Obama

No cabe duda de que Obama es un buen lector de libros de historia, y está obsesionado con lo que será recordado de sus 8 años al cargo.
El presidente de EE.UU. Barack Obama.

La última encuesta publicada hace unos días en Alemania indicaba que el 62% de los alemanes lamentaban que la ley federal de EE.UU. no permitiera que el presidente Barack Obama se presentara a un tercer mandato. Se trataba de una encuesta relativamente inusual, dado que el sondeo se realizó en un país democrático, Alemania, para conocer la opinión publica acerca de la extensión del mandato del presidente de otra democracia, EE.UU. La publicación coincidió con la visita de “despedida” de Obama a Alemania.

Es habitual que al término de su segundo mandato los presidentes americanos realicen este tipo de vistas a países amigos. El tour de despedida de Obama comenzó en Cuba, después de que las relaciones entre EE.UU. y el estado del Caribe se reanudaran y normalizaran después de más de 50 años. Éste será considerado uno de los principales logros de Obama como presidente. Finalizó su visita a Oriente Medio en Arabia Saudí, en un encuentro con los líderes del Golfo. Como recordareis había iniciado su primera legislatura con un discurso en El Cairo en 2009, en el que llamó al entendimiento mutuo entre el mundo musulmán y el occidental.

Para cuando se publique este artículo, es posible que el presidente americano haya visitado Japón, donde está previsto que realice una excursión a la ciudad de Hiroshima. Si esto ocurre, sería la primera visita de este tipo de un presidente de EE.UU. en activo a la ciudad sobre la que cayó una bomba nuclear americana en 1945.

Obama quiere que estas visitas transmitan la impresión de que es un hombre de paz y reconciliación. Ha trabajado en la retirada de las tropas estadounidenses de las guerras de Afganistán e Irak, y ha tratado, en la medida de lo posible, de evitar la apertura de nuevos frentes. Extinguió la chispa de la guerra con Irak que estuvo a punto de desencadenar un incendio durante la legislatura de su predecesor, George W. Bush, y también evitó, tal y como declaró en su entrevista con la revista Atlantic, caer en la “trampa” de una intervención terrestre en Siria.

No cabe duda de que Obama es un buen lector de libros de historia, y está obsesionado con lo que será recordado de sus 8 años al cargo. Fue el primer presidente negro que recuerda la Casa Blanca, y el primero en recibir el Premio Nobel de la Paz a las pocas semanas de comenzar su mandato. La imagen del “hombre de paz” está considerada su mayor obsesión. Sin embargo, dicha imagen se ve manchada por una serie de posturas que la historia no debería olvidar.

Es cierto que Obama puso fin a una serie de guerras que habían comenzado bajo presidencias anteriores, y que evitó implicarse en otras nuevas, pero esto no ha impedido que matase a cientos, o incluso a miles de inocentes en Afganistán y en Yemen con los drones, que no son menos devastadores que las tropas regulares sobre el terreno.

Aunque la administración Obama tuvo éxito en la búsqueda y en la muerte de Osama Bin Laden, al dejar la Casa Blanca deja tras de sí a un enemigo más feroz que Bin Laden: Abu Bakr Al-Baghdadi. Éste último domina ahora un pseudo-estado que se extiende por gran parte de Irak y de Siria, un “califato” cuya autoridad alcanza desde Libia, en el oeste, hasta Yemen en el sur, e incluso Paquistán en el este; sus lobos humanos siembran la muerte por todo el planeta.

Además, no debemos olvidar que la administración Obama ha apoyado todas y cada una de las destructivas acciones de Israel contra los palestinos de la Franja ocupada de Gaza y de Cisjordania, que han matado y herido a miles de hombres, mujeres y niños. Esto no lo compensa la tardía opinión de Obama sobre la “arrogancia” y “manipulación” de Netanyahu, que, según reveló a la revista Atlantic, le decepcionaron y destruyeron su esperanza con respecto a la creación de un estado palestino junto al estado israelí.

En tanto que el discurso del presidente Obama en El Cairo creó mucho optimismo en el mundo árabe, la postura de Washington con respecto a los árabes ha decepcionado a muchos en la región. Los intereses estadounidenses han dominado y dictado en todo momento la postura de la administración, en severo contraste con las palabras y principios expresados en El Cairo. Esto lo seguirán estudiando los alumnos de relaciones internacionales como ejemplo de la realidad política que pasa por encima a las buenas intenciones, lo cual no es siempre una política exitosa, independientemente de lo nobles que fueran los objetivos y del hecho de que puede que surgieran de una genuina intención de hacer el bien.

El presidente Obama entró en la Casa Blanca lleno de esperanza, de valores nobles y de buenas intenciones, pero de inmediato chocó contra el escollo de la “realidad política”. Todos sus sueños han quedado reducidos a meras palabras, adecuadas a su discurso de despedida para cuando abandone el cargo de aquí a unos meses.

 

Traducido de Al-Araby Al-Jadeed, 27de abril de 2016.

 

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