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Las «Speed Sisters», el primer grupo femenino de carreras de coches de Palestina

En el Día Internacional de la Mujer, entrevistamos a Amber Fares, directora de Speed Sisters

Cuando Amber Fares vivía en Ramala, un amigo la invitó a una carrera de coches callejeros en la vieja pista de aterrizaje del helicóptero de Yasser Arafat. Fue allí, en medio de la multitud, de la música y de los motores revolucionándose cuando se encontró con las Speed Sisters. “Había un par de chicas poniéndose el casco y preparándose para competir,” recuerda Fares. “Fue algo totalmente inesperado para mí, que por entonces estaba pensando en cómo contar historias en Palestina, y aquello me pareció una historia completamente inesperada, y una forma única de contar la historia de Palestina desde un ángulo totalmente inusual. Así que fui, me presenté y todo ocurrió a partir de ahí”. Tal y como Fares descubriría más tarde, las Speed Sisters [Hermanas de la Velocidad] son el primer equipo totalmente femenino que compite en carreras de coches en Palestina y en todo Oriente Medio.

Fares pasó los siguientes años con las cinco mujeres que forman el equipo y ahora cuenta su historia en Speed Sisters, un documental que será proyectado en diferentes puntos de Londres durante las próximas dos semanas. La cámara sigue a Marah, Betty, Nur, Mona y Maysun en su recorrido por las pistas improvisadas de Cisjordania, por mercadillos de verduras y una academia de formación en seguridad, pero sigue también las historias de sus familias, las relaciones entre ellas, así como la ocupación militar que ha restringido su libertad de movimientos.

Estas mujeres con frecuencia tienen que pelear para encontrar un lugar en el que entrenar, debido a la escasa cantidad de espacios controlados por los palestinos y por lo limitado del acceso, explica Fares. El equipo entrena principalmente en las ciudades de Ramala, Belén, Yenín, Jericó, Nablús y Hebrón, pero estas zonas ya están demasiado llenas. Además, está el ejército israelí. En una escena, las Speed Sisters están de camino para entrenar en un aparcamiento abandonado que han estado usando de forma cotidiana, cerca de un centro de detención israelí, pero cuando llegan el lugar está ocupado por soldados israelíes. Betty sale del coche para investigar y uno de los soldados le dispara un bote de gas lacrimógeno a la espalda.

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En otra ocasión Maysun, la líder del equipo, conduce a través del checkpoint de Qalandia, cuando se ve forzada a subir la ventanilla por lo fuerte que resulta el olor de los gases lacrimógenos; es un olor que según cuenta, le recuerda a su camino al colegio, durante la intifada. Fares no recuerda por qué había tantos gases lacrimógenos ese día, si se trataba de algún incidente en particular o si simplemente era un viernes más para los palestinos que intentaban pasar el checkpoint. “La cuestión es que la ocupación siempre está presente y acaba alborotándose de una forma o de otra, y es impredecible. A veces puedes pasar con el coche por Qalandia, y en diez minutos has logrado pasar, y en otras ocasiones te lleva dos horas pasar, y hay un atasco. Cualquiera que haya estado viviendo allí lo puede confirmar; pasas por allí con el coche un miércoles por la tarde y de pronto hay botes de gas lacrimógeno volando por encima de tu cabeza, no es algo que se pueda predecir”.

Frente a estos obstáculos, las carreras proporcionan a las Speed Sisters una escapatoria de las restricciones de la ocupación. “Estar detrás del volante de un coche que puedes controlar te da una gran sensación de libertad. Si además puedes conducir rápido, si puedes correr y sentir la adrenalina, eso es para ellas una gran liberación,” dice Fares.

Aunque el equipo gana trofeos y es famoso dentro de su comunidad, no hay premios en metálico. La motivación de sus miembros es la competición, la alegría y la pasión de las carreras. “No lo hacen por dinero, lo que en cierto sentido, a decir verdad, lo vuelve más honesto. Es por pura pasión que toda esta  gente sale a competir a las carreras,” explica Fares. Esto es particularmente impresionante si se tiene en cuenta lo caras que son las carreras de coches como deporte.

“Que las mujeres participen en las carreras es algo nuevo para el mundo, y cada vez hay más mujeres en todos los ámbitos que están interesadas en los coches de carreras… Es un deporte muy caro, hay muchas barreras para entrar en él, incluso antes de llegar al hecho de que estamos en Palestina,” dice Fares. “Necesitas tener acceso a un coche, tienes que tener dinero, porque no puedes hacer dinero dedicándote a esto. En general, en las carreras participa gente muy específica, adinerada, estos son los que compiten en las carreras por todo el mundo. Así que creo que hay muchas chicas que dicen esto: “Me encantaría dedicarme a esto, me encantaría conducir, me encantaría participar en las carreras”.

El equipo anima a las mujeres no sólo a participar en las carreras, sino a cumplir cualquiera que sea su pasión en la vida. “Inspiran a las mujeres para participar, a seguir sus sueños, a hacer lo que sea que quieren hacer. Les da inspiración; esto lo he oído de muchas mujeres… Creo que realmente inspiran a la gente con la idea de que, a pesar de de dónde vengas, de la situación en la que estés y de los obstáculos que haya en tu camino, merece la pena luchar para seguir tus sueños”.

Una de las grandes fortalezas de este documental es que la audiencia puede empatizar y conectar con estas mujeres independientemente del lugar en el que se encuentre y de cuáles sean sus pasiones, puesto que muchos de los temas que aparecen son universales. “Creo que la película muestra a mujeres fuertes, árabes, musulmanas, que viven sus vidas en sus propios términos. Pienso que lo que es genial de la película es que todos nosotros, independientemente de que vivamos o no en Oriente Medio, nos vemos reflejados en estas mujeres. Empatizamos con ellas, simpatizamos con ellas, entendemos por lo que están pasando, y creo que esto es algo maravilloso, porque destaca más las similaridades que hay entre nosotros que las diferencias. Creo que a los palestinos les gustó el documental por este motivo; que muestra a mujeres fuertes y ofrece una perspectiva diferente de Palestina, más allá de los titulares de la ocupación y de la amenaza militar constante a la que se enfrentan. Muestra que hay vida, y creo que eso es algo importante tanto para hombres como para mujeres. Es importante para todos darse cuenta de que hay más de una historia que pueda representar cualquier lugar, y de que detrás de esos titulares hay personas que son como tú, que tienen sueños, que son divertidas, y tienen vidas completas. Creo que es importante que todos recordemos esto. Creo que es importante que tengamos figuras femeninas fuertes en Oriente Medio, y en todo el mundo”.

“Pienso que, al tocar asuntos que son importantes para los palestinos y en Palestina, y al mismo tiempo contar una historia realmente entretenida, sobre estas mujeres que viven en lugar inusual y compiten en las carreras, se consigue crear un equilibrio que es genial,” añade Fares. La audiencia se entera de que a  Betty le gusta que le pinten las uñas, y de que procede de una familia rica, bien establecida en el mundo de las carreras. Por el contrario Marah, de 19 años, vive con su familia en el campo de refugiados de Yenín, donde han estado asentados desde la Nakba en 1948. Mona y Maysun se enfrentan a la posibilidad del matrimonio, mientras que Nur toma la decisión de abandonar Palestina persiguiendo otro tipo de competición. Speed Sisters es un documental que cuenta la historia de la ocupación y de los obstáculos que trae aparejada, pero que al mismo tiempo está lleno de historias personales, esperanza, discusiones, reconciliación y, quizás lo más importante, risas.

“Para mí, refleja las relaciones que tuve cuando estuve allí,” dice Fares. “Las risas y las bromas. Porque es una situación tan absurda que para combatirla se usa mucho el humor. Hacen tantas cosas divertidas, y aún así la ocupación seguía estando allí. Te diviertes aunque sea una situación terrible, desigual, injusta, y por eso para mí fue muy importante mostrar cómo es la vida allí, que va más allá del victimismo y de ser víctimas de esta situación. Vivir allí me dio mucha inspiración, y quería hacer que ésta saliera de mí, y acabó saliendo a través de estas figuras, porque son tan inspiradoras”.

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MEMO Staff Writer

Recordando La Masacre De Rabaa

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